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Te
suplicamos, Santo Ángel Custodio de José Antonio, que intercedas ante el
Señor para que todos nuestros afanes y trabajos se conduzcan en
insobornable y único servicio de la Verdad, la Bondad y la Belleza, triple
estrella polar de nuestro estilo. Y ello, con energía y sosiego, decoro y
alegría, ímpetu y paciencia, rigor y gallardía, generosidad y disciplina.
Tú, a quien Dios encomendó la guarda de José Antonio en su peregrinación
terrenal hacia la Jerusalén celeste, fuiste testigo de que él, víctima del
odio, no cayó por odio sino por amor. También, de que ni él, ni los que ya
le habían precedido, ni los muchos que después le siguieron en el enorme
holocausto de su Falange, jamás se entristecieron de rencor ni odiaron a
sus enemigos. Antes bien, dieron su vida para cimentar con su sangre joven
la reedificación de una Patria libre, fuerte y entera; de una España
total, sin exclusivas ni exclusiones de clase, partido o secta. De una
Patria común para todos los españoles que superara, por fin, la fratricida
dialéctica de las dos Españas y terminara, de una vez, con la secular
disyuntiva para cada español de tener que optar entre la Patria o el Pan o
la Justicia. Santo Ángel Custodio, protégenos y eleva a Dios nuestro ruego
de que nos dé, ante José Antonio y los demás hermanos muertos por España,
nuestros y no nuestros, de unas y otras trincheras, fidelidad en su amor y
perseverancia en su valor para mantenernos, incluso en el fracaso,
inasequibles al desaliento. Consérvanos en paz y en santa hermandad,
siempre dispuestos cada día, a su mera invocación, a deponer toda
diferencia. |