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El pasado día 16 de
febrero se cumplió, inexorablemente, la sentencia que desde mucho tiempo atrás
ya habían dictado las fuerzas políticas “democráticas” con representación en el
Consistorio de Barcelona. El monumento a José Antonio empezaba a ser demolido
Ante este hecho no ha habido ninguna oposición, ni debate, ni polémica…
Simplemente se ha considerado llegado el momento socio-político oportuno y se ha
ido a por el símbolo. Después de muchos años de maledicencias, mentiras,
ocultaciones y falsedades, se ha logrado instalar en la conciencia de muchísimos
ciudadanos una imagen negativa del Fundador de Falange Española. Hoy los medios
de difusión de este país (y digo país con toda intención) siguen transmitiendo
los mensajes del pensamiento único dominante, pontificando sobre lo que es
democrático y lo que no. Está claro que José Antonio Primo de Rivera no da la
talla en el “democratómetro” de esos poderes.
He decidido escribir este pequeño informe por varias razones. La primera es para
intentar dar a conocer verdades y la realidad de los hechos. La segunda para
poner en evidencia a los seres cargados de odio y de rencor que se creen que
arrasando un monumento van a cambiar la historia; necios, que solo pueden
convencer a necios. La tercera, porque ningún medio de difusión ha sido capaz de
“mojarse” en defensa de un símbolo de homenaje a José Antonio; cobardes,
vendidos al mejor postor, que olvidan los panegíricos y loas enfáticas que
otrora dedicaron al Fundador (solo hay que consultar la hemeroteca de “La
Vanguardia”, por ejemplo). La cuarta porque ningún político ha sido capaz de
expresar el más elemental equilibrio, que exige el respeto a todos los
ciudadanos, a los que le votan y a los que no. Podríamos continuar con muchas
más razones, pero estimo que como última y definitiva está mi firme creencia en
el mensaje profundo de José Antonio y, como él, busco “la unidad en el
hombre, entre los hombres y entre las tierras de España”.
PRESENCIA DE JOSÉ ANTONIO EN BARCELONA
A partir del mes de junio de 1922, José Antonio Primo de Rivera se convierte en
vecino de Barcelona. En efecto, tras el nombramiento de su padre, D. Miguel,
como Capitán General de Cataluña, y al terminar sus estudios de Derecho en
Madrid, José Antonio trasladó su residencia a la Ciudad Condal para mantener la
unidad familiar. Él contaba entonces 19 años.
El joven licenciado no pasó superficialmente por la rica y diversa Barcelona de
la época, sino que con sus mejores dotes analíticas, profundizó en su
conocimiento y ello le llevó, también, a sentirse enamorado de la Ciudad y, por
extensión, de aquella Cataluña que, poco a poco, iba descubriendo.
En la primavera siguiente, terminado un curso de doctorado, consideró llegado el
momento de cumplir con sus deberes militares. De común acuerdo con su
inseparable hermano Miguel, los dos se alistaron como “voluntarios de un año”,
incorporándose al Regimiento de Caballería de “Dragones de Santiago” Nº 9,
alojado en el cuartel de Gerona, sito en la C/ Lepanto de la Ciudad Condal. Cada
mañana José Antonio, vestido de soldado, salía del edificio de Capitanía General
para dirigirse a píe o en tranvía a su cuartel, lindante con la populosa
barriada de Gracia. Ahí, en el Ejército, tuvo ocasión de profundizar también en
aquellos valores que, más tarde, le servirían de base para elaborar parte de su
doctrina política.

Debido a su
preparación y aptitudes, a los tres meses ascendió a Cabo. Pero él no se
conformaba con la vida estrictamente castrense y procuró relacionarse también,
fuera del cuartel, con otros jóvenes de su edad para ampliar su círculo de
amistades. Frecuentó algunas instituciones culturales como por ejemplo la
Biblioteca de Cataluña, se informó de antecedentes históricos, de
características literarias, de emociones sentimentales, de rasgos psicológicos,
de cuestiones sociales y de aspectos económicos del pueblo catalán. Esa
aproximación a la Cataluña real es lo que permitió a José Antonio conocer y amar
a esta Región española distinta y, al mismo tiempo, convertirse en un crítico de
aquello que no le gustaba, con conocimiento de causa.
Después de su residencia en Barcelona, con sus múltiples vivencias, José Antonio
obtuvo una idea mucho más cabal de la realidad de Cataluña y España. A partir de
entonces, y siempre que tuvo ocasión y lo considero necesario, se convirtió en
un ferviente defensor de Cataluña, sobre todo en el ámbito político. A
diferencia de la inmensa mayoría de políticos españoles de su tiempo, José
Antonio comprendió y sintió a Cataluña en su más pura esencia. Son múltiples los
escritos y discursos en los que él se convierte el paladín de la histórica
Región:
«Si alguien hubiese gritado ¡muera Cataluña!, no sólo hubiera cometido una
tremenda incorrección, sino que hubiera cometido un crimen contra España y no
sería digno de sentarse nunca entre españoles. Todos los que sienten a España
dicen ¡viva Cataluña! y ¡vivan todas las tierras hermanas en esta admirable
misión indestructible y gloriosa que nos legaron varios siglos de esfuerzo con
el nombre de España! Cataluña, la tierra de Cataluña, tiene que ser tratada
desde ahora y para siempre con un amor, con una consideración, con un
entendimiento que no recibió en todas las discusiones». (Fragmentos de una
intervención de José Antonio en el Parlamento el 4 de enero de 1934).
«Cataluña es un pueblo esencialmente sentimental, un pueblo que no entienden
ni poco ni mucho los que le atribuyen codicias y miras prácticas en todas sus
actitudes; Cataluña es un pueblo impregnado de un sedimento poético»
(Palabras de José Antonio en las Cortes, con motivo del planteamiento del
Estatuto Vasco, el 28 de febrero de 1934).
«Aquí no nos burlamos de la bella lengua catalana ni ofendemos con sospechas
de mira mercantil los movimientos sentimentales de Cataluña. Lo que sostenemos
aquí es que nada de eso puede justificar un nacionalismo, porque la nación no es
una entidad física, individualizada por los accidentes geográficos, étnicos o
lingüísticos, sino una entidad histórica, diferenciada de las demás en lo
universal por una propia unidad de destino» (F.E. Nº 15, 19 de julio de
1934)
«¡Catalanes!, que la gran España -la de hoy, la de ayer y la de mañana-
integre vuestros esfuerzos -los de la gran Cataluña- para servir a la alta
empresa de unificación donde los españoles habremos de salvarnos». (José
Antonio)
EL MONUMENTO
LA GÉNESIS
Iniciativa y aprobación por el Ayuntamiento de Barcelona
El Acta del Pleno del Ayuntamiento de Barcelona que se celebró, en sesión
ordinaria el 21 de diciembre de 1955, contiene el siguiente tenor:
«Se da lectura de la moción presentada por los señores Maluquer, Oliva, de Semir,
de Grau, Trullols, Molleví, Aixelá, Pascual, Ibáñez, Torras, Coll, Pérez
Rosales, Solano, Fuentes Martín y Borrás, redactado en los siguientes términos:
“ACORDAR erigir un monumento en lugar preferentísimo de la ciudad a la memoria
del fundador de Falange Española de la JONS, José Antonio Primo de Rivera y
Sáenz de Heredia, y disponer que por la Comisión de Urbanismo proceda en trámite
urgente a establecer el oportuno proyecto y previos los trámites reglamentarios
se someta a la Corporación en Pleno el correspondiente dictamen. Teniendo en
cuenta el alto valor humano de la persona de José Antonio estiman innecesario
fundamentar la anterior proposición».
Acordada la urgencia que requiere el artículo 208 del Reglamento de
Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Corporaciones Locales, se
aprueba dicha moción.
Cuando se produce este Acuerdo municipal ya han transcurrido 19 años desde el
fusilamiento de José Antonio.
Los trámites técnicos y administrativos
El 11 de mayo de 1956 el Ayuntamiento acuerda que la Jefatura Provincial del
Movimiento elija el lugar para la ubicación del monumento: o plaza de Oriente
(final de la Vía Augusta) o Infanta Carlota. Contesta el Sub-Jefe Provincial,
José Maluquer, indicando el lugar de Av. Infanta Carlota, y pide celeridad
(17-07-56). El 1 de febrero de 1957, el Jefe Letrado de la Sección de
Urbanización acuerda, con el visto bueno del Tte. de Alcalde “quede sobre la
mesa”. El 28 de mayo de 1958 se convoca, por Acuerdo del Ayuntamiento Pleno, el
concurso entre urbanistas y artistas escultores para la erección del monumento a
la memoria de José Antonio.
Quien firma este informe vivió con cierta intensidad las consecuencias del
mentado concurso, pues se dio la circunstancia de que le unían lazos de amistad
con un concursante. En efecto, el escultor D. Miguel Oslé Sáenz de Medrano se
presentaba al concurso con un hermoso proyecto clásico, pero quizás ya desfasado
para su tiempo.
Por su extraordinario parecido con José Antonio, fue elegido Miguel Álvarez
Solanes para servir de modelo a la hora de confeccionar el busto del Fundador.
Ambos eran falangistas, escultor y modelo.
Por otra parte, recuerdo cuando a primeros de julio de 1959, con todo fervor,
deposité mi voto favorable al proyecto de Oslé. En el palacio de la Virreina
habían expuesto las maquetas numeradas de todos los proyectos seleccionados, y
los ciudadanos que lo deseaban podían depositar una papeleta en una urna
indicando el número de su elección.
Esta era una forma, como otra cualquiera, de distraer al personal. La elección
del proyecto la haría ¿cómo no? el correspondiente Jurado.
El 11 de julio de 1959 se reunieron en el palacio de la Virreina los miembros
que formaban el Jurado designado para discernir sobre los premios del concurso.
Componían el Jurado: Presidente: Excmo. Sr. D. José Mª de Porcioles Colomer, y
los Vocales: Ilmo. Sr. Tte. de Alcalde delegado de Obras e Instalaciones
municipales, D.Santiago Udina Martorell; Ilmo. Sr. Tte. de Alcalde delegado de
Urbanismo, D.Marcelino Coll Ortega; Ilmo. Sr. Tte. de Alcalde delegado de
Cultura, D. José Maluquer Cueto; D. Miguel Capdevila Robusté, profesor de
dibujo, en representación del Sub-Jefe Privincial del Movimiento; el Arquitecto
Jefe accidental de la Agrupación de Edificios Municipales, D. Antonio Vega
Tasas; el Arquitecto Jefe de la Agrupación de Urbanismo, D. José Soteras Mauri;
el Iltre. Sr. Decano del Colegio de Arquitectos, D.Manuel de Solá Morales; el
escultor D. José Manuel Benedicto García, designado por la Alcaldía y el
Secretario General del Ayuntamiento D. Juan Ignacio Bermejo Gironés.
Una vez constituido el Jurado, se procedió al examen de los proyectos
presentados y quedaron excluidos dos por haber presentado la documentación y el
material fuera de plazo. Al final los proyectos admitidos fueron los siguientes:
1 .- D. Ignacio Mª Serra Goday
2 .- D. Jorge Puiggalí Clavell y D. Jorge Estrany Castany
3 .- D. Jacinto Ballester Gimenez y D. Juan Mañas Redó
4 .- D. Miguel Oslé Sáenz de Medrano
5 .- D. Francisco Rom Bargalló y D. Pedro Ventura Vazquez
6 .- D. Marino Borrega Amaya
7 .- D. Luís Montané Mollfulleda
8 .- D. Francisco Torres Monsó y D. José Claret Rubira
9 .- D. Luís Oriol García Güell y D. Carlos Monteverde
10 .- D. Inocencio Soriano-Montagut Ferré y D. Eugenio Llopart
11 .- D. Roberto Terrades Vía y Dª Marifé Tey Planas
Después de un detenido examen de los trabajos presentados, se hizo una primera
selección de los que el Jurado estimó tenían méritos para alcanzar alguno de los
premios establecidos. Quedaron preseleccionados seis. Finalmente serían dos los
elegidos para la obtención del primer premio. El presentado por D. Jorge Estrany
y D. Jorge Puiggalí, y el presentado por D. Roberto Terrades Vía y Dª Marifé Tey
Planas. A cada uno se le entregó un primer premio dotado con 100.000 Ptas. Quedó
desierto el segundo premio y se entregó el tercero, dotado con 50.000 Ptas. a
D.Luís Montané Mollfulleda. Esta propuesta del Jurado se elevó a Acuerdo
Municipal en la sesión del Pleno celebrada el 31 de julio de 1959. Finalmente,
el proyecto que se realizaría sería el de D.Jorge Estrany y D. Jorge Puiggalí,
por las razones que estimó el Jurado: «Correcto en su aspecto urbanístico, muy
logrado el arquitectónico, con adecuada ponderación de volúmenes y calidad de
materiales, y conseguido el efecto escultórico por la disposición de los
bajosrelieves y simbolismo de los mismos». Se habían presentado trece proyectos,
se admitieron once y se hizo una primera selección en la que quedaron seis.
La impaciencia de los falangistas
Ocho meses después de producirse al Acuerdo municipal para la erección del
monumento seleccionado, el periódico “El Bruch”, portavoz de FET y de las JONS
de Barcelona, dice: «No hemos vuelto a saber nada más […] la manifiesta lentitud
en la gestión nos desazona y nos entristece. Porque sería una pena que un
acierto tan claro y notorio se malograra entre el covachuelismo burocrático y
una indiferencia que estamos muy lejos de suponer en nuestro Ayuntamiento».
Para crear “ambiente” la citada publicación se propone, a partir de siguiente
número, iniciar «una campaña que procuraremos que sea en forma de encuesta para
que las personalidades más representativas y aún la propia voz del pueblo se
pronuncie en torno a algunos extremos del monumento a José Antonio que, con luz
y taquígrafos, queremos aclarar y concretar». En efecto, a partir del número 51
se inicia una especie de encuesta, con sólo tres preguntas, dirigidas a
barceloneses de diferente estado y condición. Estas son:
«1.- ¿Qué le parece a Vd. la iniciativa de nuestro Ayuntamiento de erigir un
monumento a José Antonio?, 2.- ¿Dónde quisiera ver emplazado Vd. el monumento?,
3.- ¿A qué escultor cree Vd. que debiera encargarse la obra?».
Entre los diversos opinantes aparece un perito químico cuyas respuestas nos
parecen de interés como ejemplo:
«l.- Un poco tardía pero, ya que al fin se ha decidido, es de esperar que no
quede arrinconada…¡que se repare la indolencia demostrada hasta ahora!. 2.- En
la ciudad existen varios sitios; Universidad, Calvo Sotelo, Tetuán. Esto no es
problema. 3.- Creo que debe darse por concurso».
El mes de mayo de 1957 “El Bruch” va un poco más lejos y, sibilinamente,
presenta un proyecto. En efecto, en la encuesta que realiza a D. Miguel
Capdevila no solo se contienen algunas respuestas de este artista, sino que
aparece un boceto del proyecto que él ya tiene preparado. D. Miguel dice que
debe ser «grandioso, pero no grandioso por lo material sino por lo espiritual.
Tiene que ser sobrio, sencillo y revolucionario como sus ideas, pero a la vez
clásico». Propone que sea emplazado en las escaleras que dan acceso a la
explanada superior de la plaza de la Catedral.

Poco después, en julio de 1957,
aparece en el mismo periódico una airada contestación al Tte. de Alcalde
delegado de Cultura, D.José Pascual Graneri, porque ha propuesto (parece que por
su cuenta y riesgo) erigir un monumento a José Antonio que sea al propio tiempo
recuerdo para Agustina Zaragoza Domenech (Agustina de Aragón).
Mientras los trámites municipales, para la erección del monumento, siguen
empantanados por las covachuelas administrativas que se temía “El Bruch”, va
pasando el tiempo y la sensibilidad de algunos falangistas empieza a sentirse
herida. Así, en los diarios de Barcelona del 18 de julio de 1960, aparece la
noticia de que unas manos anónimas han erigido en la plaza Adriano un pequeño
monumento a José Antonio, al parecer de yeso. Consta de un busto del Fundador
sobre un pedestal en el que está grabado “José Antonio Primo de Rivera
¡Presente!”. Dice el diario “Solidaridad Nacional”: «Como quiera que el año
pasado se falló por el Ayuntamiento un concurso municipal destinado a erigir un
gran monumento en honor de José Antonio y hasta la fecha no se ha dado paso
alguno en sentido de llevarlo a la realidad, un grupo de falangistas han
querido, por su cuenta, dedicar, en este XXIV aniversario del Alzamiento, un
recuerdo al primer falangista, enmendando así, en parte, el olvido en que por
algunas autoridades municipales ha sido sometido el citado gran proyecto».
Pero eso no fue todo, durante un tiempo aparecieron las calles de la ciudad con
unos pasquines que demandaban «¿Para cuándo el monumento a José Antonio?»
La construcción del monumento
El anuncio del concurso para la realización de las obras se publicó en los
Boletines Oficiales del 15 de octubre de 1960. El proyecto elegido, recordemos,
fue el presentado por D.Jorge Puiggalí, escultor, y D.Jorge Estrany, arquitecto.

29 DE OCTUBRE DE 1964. INAUGURACIÓN DEL MONUMENTO
Unos días antes del evento los medios
de difusión de Barcelona ya empezaron a tratar el tema con cierta profusión. El
25 de octubre aparece en primera página de “La Vanguardia” una fotografía del
nuevo monumento y adelanta que el acto inaugural será presidido por el ministro
Secretario General del Movimiento D. José Solís Ruiz y la Delegada Nacional de
la Sección Femenina, Pilar Primo de Rivera.
Precediendo a la inauguración del monumento, durante los días 26, 27 y 28 del
mismo mes, en el Palacio de la Música se celebró un ciclo de conferencias
dedicadas a ensalzar la figura de José Antonio. Intervinieron Eugenio Montes,
Fernando Herrero Tejedor y Raimundo Fernández-Cuesta y Merelo.
El día 29 de octubre de 1964, a las 17 horas, dio comienzo el acto de
inauguración del monumento que la ciudad de Barcelona había erigido en memoria
de José Antonio.
“La Vanguardia” del día 30 dice, entre otras cosas: «Ayer vivió nuestra ciudad
unas horas de sincera emoción y autentica solemnidad durante la celebración de
la ceremonia inaugural del monumento a José Antonio. El pueblo de Barcelona se
sumó a esta efemérides, con la que nace el homenaje permanente a este español
excepcional que legó a las generaciones de hoy una de las más altas lecciones de
nobleza y de sacrificio que registra la historia contemporánea de España». –
«Como decíamos en nuestra editorial de ayer: José Antonio quiso ante todo y
sobre todo, y por esa causa murió en olor de heroísmo a los treinta y tres años
de edad, la conciliación de España, la reconciliación de los españoles…».
La respuesta ciudadana fue magnifica ante este acontecimiento; la misma fuente
informativa nos dice: «Una multitud de muchos miles de personas entre afiliados,
familiares de los mismos y representaciones de todas las entidades y estamentos
de la Ciudad se apretujó densamente en un amplio trecho de la Avenida de la
Infanta Carlota Joaquina, tanto en dirección a la plaza Calvo Sotelo como hacia
la plaza de España. La muchedumbre aparecía asimismo estrechamente apiñada en
los tramos de la avenida de Sarriá y más próximas al monumento y en torno a todo
el perímetro del mismo».
Según dijo “La Vanguardia” este día se inauguraba el primer monumento a José
Antonio en España. Habían transcurrido 28 años desde la muerte del Fundador de
Falange Española. Comenzó el acto con la bendición del monumento. La efectuó el
Vicario General, Don Alejandro Pech, quien representaba al prelado que se
hallaba en Roma. Concluido el acto religioso se rezó un padrenuestro por el alma
de José Antonio.
A la hora de los parlamentos intervino en primer lugar el Alcalde de Barcelona
D. José María Porciones: «Que este acto, expresión de paz y de concordia, sea
también de unidad, de paz espiritual, de grandeza y de firme propósito de
resolver los problemas que la hora presente plantea en esta continua conquista
de nuevas metas…». También hicieron uso de la palabra el Gobernador Civil, D.
Antonio Ibáñez Freire, D. José Solís Ruiz y Doña Pilar Primo de Rivera, hermana
de José Antonio.
Pero, como es obvio, más nos interesan algunas opiniones sobre José Antonio que,
a lo largo del tiempo han manifestado otras personas ajenas a su ideario:
«José Antonio adquirió una visión autentica de nuestra región, y se interesó de
veras por ella; procuró comprenderla, quiso entender su manera de ser y al mismo
tiempo se propuso señalarle la orientación debida dentro de la unidad de España.
José Antonio habló de Cataluña con conocimiento, con emoción y con amor».
(Fernando Valls Taberner. Catedrático de Universidad. Real Academia de la
Historia).
«José Antonio era un personaje que atraía por su maravillosa educación y por su
temperamento. José Antonio respetaba la identidad de Cataluña» «también un 20 de
noviembre fue fusilado José Antonio y moría en el frente de Madrid Buenaventura
Durruti, al fin y al cabo los hombres más limpios de los dos bandos” (Traducido
del catalán por el autor) (Raimón Galí i Herrera.- Antropólogo y escritor.
Oficial de la Escuela de Guerra de la Generalidad de Cataluña).
«Fue un error de parte de la República el fusilamiento de José Antonio Primo de
Rivera; españoles de esa talla, patriotas como él, no son peligrosos ni siquiera
en las filas enemigas» (Diego Abad de Santillán, dirigente anarquista).
«Yo no he conocido a José Antonio, y sinceramente discrepaba, durante la
República, de algunos de sus puntos de vista y planteamientos doctrinales, pero
debo reconocer -nobleza obliga- que era un enamorado de España y que su
inconformismo y su rebeldía eran auténticos; nacían de un doliente y profundo
patriotismo, comportaban una ilimitada generosidad personal y tenían un positivo
signo constructivo y renovador» (Alfonso Balcells Gorina. Rector de la
Universidad de Salamanca).
«Estoy seguro que José Antonio y Lorca, de encontrarse, serían grandes amigos.
José Antonio era un genio. Aparte de su actuación política, José Antonio Primo
de Rivera ha sido una de las personas más importantes que ha tenido España”.
(Salvador Dalí).
«Considero una insensatez y un error capital condenar y fusilar a José Antonio
en estos momentos… Sinceramente, y, hablando entre nosotros, no conozco ninguna
razón o pretexto que aconseje, y mucho menos justifique, tan precipitada e
insólita decisión» «Con la muerte de José Antonio, si llega a consumarse, morirá
también, toda esperanza de reconciliar a los españoles antes de muchas décadas».
(Buenaventura Durruti. Dirigente Anarquista).
«Un día me dijo José Antonio Primo de Rivera: -Usted es catalán. Todo lo que sé
lo aprendí leyendo en la Biblioteca de Cataluña, siendo mi padre capitán general
de su país…» (Conversación de José Antonio con José Pla, publicada por Ignacio
Buqueras. Silex, 1985, pp. 104-106).
«Sé que la cita es un riesgo, pero uno de los que lo entendió mejor (que el
sentimentalismo es el rasgo más definitorio del catalán), y en circunstancias
muy difíciles fue José Antonio Primo de Rivera». (Jordi Pujol. Político).
La “vida” del monumento
A partir de aquel año los actos rituales oficiales conmemorativos de la muerte
de José Antonio se celebraban, siempre la víspera de cada 20 de noviembre, junto
al monumento. Allí se daban cita, junto a las autoridades y jerarquías del
momento, los seguidores del Fundador que aún continuaban vinculados o creyendo
en el Movimiento Nacional.
Así fue hasta el año 1968. Ese 19 de noviembre por la noche, en pleno acto
oficial, se produjo el asalto a la estación radiofónica móvil de Radio Juventud
que estaba retransmitiendo en directo el acto. Un grupo de jóvenes falangistas
ejecutaron la acción. Le fue arrebatado de sus manos el micrófono al periodista
y locutor Juan Manuel Soriano y, aprovechando la momentánea sorpresa de éste,
fueron lanzadas consignas contra el Movimiento. En aquel entonces los grupos
falangistas disidentes coreaban ¡Falange si, Movimiento no! ¡Abajo el capital,
Estado Sindical!
Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, y Garicano Goñi, a la sazón
gobernador civil de la provincia, encajaron los acontecimientos con disgusto y
preocupación. El coche oficial que los conducía fue zarandeado por los rebeldes.

Finalizado el acto oficial un numeroso
grupo de falangistas asistentes al acto, contagiados por los disidentes,
formaron una manifestación de protesta que discurrió por las vías más céntricas
de la ciudad hasta situarse frente al hotel Avenida Palace, donde se presumía
que se alojaba el ministro. Allí se lanzó el repertorio de gritos contra el
Movimiento y, finalmente, se cantó el “Cara al Sol”, tras lo cual se disolvió la
manifestación.
Al año siguiente, 1969, ya no se autorizó la celebración del acto conmemorativo
de la muerte de José Antonio junto al monumento. Ese año las autoridades
competentes habían recibido órdenes del ya ministro de la Gobernación, Garicano
Goñi, de evitar cualquier concentración falangista junto al monumento. Como es
natural, las bases no obedecieron las órdenes. Una compacta masa de
joseantonianos se fue concentrando cerca del monumento desde primeras horas de
la noche, pero, a medida que iba creciendo el grupo y éste se iba aproximando al
monumento, también iban creciendo las Unidades de la Policía Armada, provista de
equipo antidisturbios. Lo que tenía que pasar ocurrió. Varias cargas de la
policía hicieron disolver el compacto grupo, a costa de varios heridos de
diferente consideración y varias banderas nacionales pisoteadas por los agentes
policiales. La orden de Garicano Goñi se había cumplido.
Durante unos pocos años más siguió siendo el monumento lugar de conmemoración,
-cada vez más deslucida- por parte de los organismos oficiales. A medida que nos
íbamos aproximando al final del franquismo fue decayendo el fervor
“joseantoniano” de muchos que ya avizoraban los cambios políticos y no creían
oportuno o conveniente que se les viera en un acto semejante.
Todavía, el 20 de noviembre de 1976, los irreductibles del Circulo Doctrinal
José Antonio de Barcelona decidieron realizar “un acto de recogimiento”, por la
noche, una vez finalizados los actos oficiales –con los que, evidentemente, no
querían coincidir-. Sin embargo, al margen de los rituales políticos oficiales,
el monumento a José Antonio siguió siendo lugar visitado por numerosos
ciudadanos; donde unos acudían a depositar el ramo de flores de la novia,
después de las nupcias; otros iban simplemente a orar por el alma del Fundador;
y también los chicos de la Organización Juvenil Española acudieron, de vez en
cuando, a homenajear a José Antonio.
No obstante, a medida que se entraba en la llamada transición democrática, la
afluencia de ciudadanos visitantes del monumento fue disminuyendo.
Pronto, con la impunidad que el cambio político produjo para esas cosas, el
monumento a José Antonio empezó a ser objeto de pintadas y agresiones de todo
tipo.
Allí aparecieron, desde emblemas de signo separatista catalán, hasta
inscripciones de la FAI y, ¡cómo no! el inevitable y claro “Mori Espanya!”.

El mes de julio del año 1981 las
autoridades municipales consideran que “ya está la fruta suficientemente madura”
y deciden retirar del monumento toda simbología falangista; empezando por el
medallón con el busto de José Antonio, siguiendo por las cinco flechas y
terminando con las letras de dedicatoria y las que componían la frase “La vida
no merece la pena si no es para quemarla al servicio de una empresa grande”. El
primer paso ya se ha dado. Habría que esperar más para terminar la demolición
total y completa; es decir, para arrasarlo. Frente a este acto iconoclasta, el
partido denominado FE de las JONS, con otras organizaciones falangistas,
decidieron celebrar un acto de desagravio a José Antonio en el mismo monumento
el día 28 de julio. Inmediatamente dicho acto fue prohibido en una nota expresa
del Gobierno Civil de Barcelona. Se iba avanzando hacia una “normalidad”
democrática.
Durante estos últimos años, de manera constante, se han venido produciendo
campañas en los medios de difusión de la ciudad llamando la atención sobre la
existencia de este monumento que ha sido calificado de todas las maneras
supuestamente infamante: “fascista”, “franquista”… pero ello no ha impedido que
en numerosas ocasiones aparecieran, entre sus piedras, ramos de flores que manos
amorosas y espontáneas colocaban. Todavía quedan almas nobles.
“El Periódico” de fecha 08-05-2006 dice: “Iniciativa de ERC.- Acuerdo para la
retirada del monumento a Primo de Rivera.- “La desaparición del monumento ha
sido instigada por ERC, que el pasado miércoles presentó una propuesta de
acuerdo en el plenario del Eixample, que fue aprobada por mayoría”. Los
republicanos llevaban años reivindicando la desaparición de todos los iconos
franquistas de la ciudad”.
Sigue la campaña de demolición y el mismo periódico (30-10-2007) informa que el
Ayuntamiento ha hecho un inventario. “El homenaje al fundador de la Falange es
uno de los 157 símbolos franquistas que se pueden ver todavía en las calles y
edificios de la ciudad”.
El derribo o demolición
Llegamos al día 16 de febrero de 2009, lunes. La lenta agonía del monumento toca
a su fin. La piqueta municipal da cumplimiento riguroso al Acuerdo adoptado; eso
sí, justificándolo con razones urbanísticas y circulatorias.
Cosa insólita, el Alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, asiste personalmente al
comienzo de los trabajos, y declara a los medios de difusión presentes que ello
responde al “cumplimiento de la normalidad democrática”, siguiendo un “proceso
irreversible de aplicación serena de las leyes”.
Por supuesto, dejamos al buen criterio del lector la interpretación de las
frases pronunciadas por el Sr. Alcalde.

Solamente un pequeño grupo de jóvenes
falangistas barceloneses respondió, instintivamente, ante lo inevitable. Ese
mismo día, los chicos de la denominada Falange Catalana se encaramaron en los
andamios de las obras y colocaron una pancarta con la siguiente inscripción:
“Con la memoria de nuestros muertos no se juega”.
Nada más. A pesar de que el diario “El Periódico” dijo: “La polémica se reabrió
con motivo del inicio del derribo…”, lo cierto es que aquí no ha habido ninguna
polémica; por la simple razón de que se han silenciado sistemáticamente todas
las posibles voces discrepantes.
Las “cartas al director” enviadas por ciudadanos (algunos conocidos míos) a
distintos periódicos, simplemente no se han publicado. No se ha producido ningún
debate público, no se ha tenido en consideración la opinión ni los sentimientos
de una parte importante (silenciosa y silenciada) de la ciudadanía que, aun no
siendo ideológicamente falangista, cree en la reconciliación y en el respeto a
la historia. El cumplimiento del acuerdo de un sector (hoy mayoritario) del
espectro político ha consumado lo ya esperado, expresando, una vez más, su carga
de odio y sectarismo.
Precisamente hace unos días cayó en mis manos la copia de un artículo firmado
por Pedro González-Trevijano, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos,
publicado en el ABC del día 24-01-09, en el que, entre otras cosas, dice: «…que
se gobierne […] para todos y cada uno de los españoles. Para los suyos y para
los otros. Para los propios y para los lejanos. Para los de aquí y para los de
allá. Para los que les votaron y para los que no. Para los afines y para los
desafectos. Concluidas las elecciones, todos somos iguales, todos somos los
mismos. Todos integramos la Nación y todos reclamamos el mismo trato. […] Todos
disfrutamos de los mismos derechos y deberes. Todos formamos parte indisoluble
de una comunidad nacional moderna, plural y abierta. No cabe la bandería y el
grupo. No se puede entregar el Gobierno, y menos el Estado, a los apetitos de
perversas facciones o de mezquinos sectarismos».
Como tantas veces en la vida, los deseos van por un camino y los hechos por
otro. El deseo de este Rector universitario de que «ha de gobernarse desde la
asunción de los principios y el espíritu de concordia», no deja de ser una
aspiración loable pero de difícil encaje en esta España supuestamente
democrática.
Recuerdo que hace unos años, con motivo de mi visita a Rusia, paseando por un
parque público de la ciudad de Novogorod, me quedé sorprendido ante una
monumental estatua, en bronce, de Lenin. Cuando tuve ocasión, le pregunté al
guía de nuestro grupo ¿cómo es posible que hoy, en la nueva Rusia que detesta el
comunismo, se mantenga en píe esa monumental estatua de Lenin?, y él me
respondió, con toda naturalidad, que aquel monumento se respetaba porque formaba
parte de la historia de Rusia. Lo entendí muy bien, y pensé en mis adentros
¡Dios mío, qué diferencia con nuestra España!
OJALÁ SEA LA MIA LA ÚLTIMA
SANGRE ESPAÑOLA
QUE SE VIERTA EN DISCORDIAS CIVILES
(José Antonio)
En Barcelona, Cataluña, España, a 28
de febrero de 2009
Francisco Caballero Leonarte
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