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Por Enrique
Girona Olmos
Septiembre de 1.950
Día
22.- Viaje de Valencia a Barcelona en tren.
Día
23.- Barcelona .- Después de un viaje bastante “ llevadero “, un buen baño que
nos dejó como nuevos. En el Guinardó y en la Residencia que tiene establecida el
Frente de Juventudes, nos reunimos con los representantes del resto de España.
Éramos la décima escuadra. Nos fue entregado el uniforme que consistía en botas
negras, boina negra, cazadora azul, pantalón gris corto y largo, jersey gris.
Mochila, saco de dormir y un pequeño botiquín con vendas, polvos de talco y
esparadrapo. Además por cada escuadra dos linternas, dos tiendas de campaña y
dos cajas de grasa para las botas. La tarde la dedicamos a arreglar el equipo
especialmente cosiendo botones y en visitar el rastro de Barcelona donde, previa
la entrega de unas pesetas, nos cambiaron pantalones y botas por tallas
superiores.
Día
24.- Barcelona.- Domingo.-Después de oír la Santa Misa en la Parroquia de
Montserrat del Guinardó, y de darnos una charla el padre Gómez Acebo, S.J.,
nuestro Asesor religioso durante la Peregrinación, sobre lo que significaba
nuestra peregrinación tuvimos tiempo libre. A las siete de la tarde en la
Iglesia-Residencia de los PP. Jesuitas, en la Calle Caspe, asistimos a la hora
Santa. Gran número de confesores cumplieron su misión entre nosotros y cuando
terminó la hora Santa regresamos directamente a nuestro campamento.
Día
25.- Barcelona y viajando.- Empieza ya para nosotros las prisas y el no tener un
momento de descanso. Nos levantamos a las seis de la mañana. Nos duelen todos
los huesos. Es la segunda noche que pasamos durmiendo sobre el suelo dentro del
saco, y aún añoramos los colchones y las mullidas camas que dejamos en casa. En
dos camiones, llevando al frente la bandera nacional, nos trasladamos a la
Catedral de Barcelona. En la Capilla del Cristo de Lepanto celebra el Padre la
Santa Misa y después de comulgar, ante los Evangelios prestamos el voto de
peregrino que fue el siguiente :
“
Prometemos solemnemente, con voto ante Jesús y nuestra Señora y Madre Santa
María, en esta Capilla que perpetúa el agradecimiento por el tiempo de la verdad
en la batalla de Lepanto, a gloria de los apóstoles Santiago, San Pedro y San
Pablo, soportar en peregrinación romera, cuantas privaciones y pequeños
sacrificios nuestra marcha nos imponga hasta alcanzar la recompensa de visitar
las cuatro Basílicas jubilares. Todo ello en penitencia de nuestros pecados, los
de nuestra generación y en busca y símbolo de la cristiandad nueva. No cejando
en el esfuerzo a no ser por obediencia a nuestros Mandos".
Pasamos al Palacio del Obispo que nos recibe en el Salón del Trono y tras unas
palabras de salutación nos impone. a cada uno, la concha jacobea de peregrino y
nos da la bendición. Otra vez a los camiones y al Guinardó. Desayuno-comida, y
de nuevo, esta vez con las mochilas, tiendas y bolsas de comida, subimos por
tercera vez a los camiones que nos conducen a la Estación de Francia. Son las
12,55 y el tren sale a las 13 horas. Corridas por el andén. Nuestro coche es el
primero. Gracias a la R.E.N.F.E. emprendemos el viaje en un vagón de ochenta
plazas, los ciento veinte. Vamos como sardinas en lata, esto se llama comodidad.
Llegamos a Port-Bou y pasaportes en mano y mochilas a la espalda pasamos los
trámites reglamentarios de policía, Aduanas y Banco de España, luego otra vez
ocupamos nuestros sitios en el vagón de ochenta plazas. Parte el tren y al
cruzar el túnel que separa nuestra Patria de Francia, suena el “ Cara al Sol “,
que como despedida y sin saber quién lo inició, pero pareció que por todos a la
vez, cantamos. Llegamos a Cerbère, y somos recibidos con "gran afecto y
delicadeza" por los gendarmes franceses, a empujones y golpes nos fueron
llevando hasta la Aduana donde también tras los requisitos reglamentarios
pasamos otra vez a ocupar nuestras plazas en el tren. Esta vez vamos en vagones
italianos, que según nos dijo el Encargado de la Agencia de Viajes italianas que
nos acompaña, nos dejarían en Asís. Ocupamos un vagón y medio y todos llevamos
nuestro asiento. En Cerbère permanecemos tres horas que pasamos refugiados en
los vagones, ya que llovía fuertemente. Nos fue imposible incluso escribir una
tarjeta, porque nuestro vecinos, los franceses, admitían toda clase de moneda
como pago menos la peseta.
Día 26.-
Viajando.- Vimos amanecer el día cuando cruzábamos la Costa Azul, Tolón, Cannes,
Niza, Montecarlo, Mónaco, pasaron ante nuestros ojos a velocidad de relámpago.
Llegamos a Menton, la policía y la Aduana francesa realiza su misión con el tren
en marcha, y sin dar mucha importancia al contenido de nuestras mochilas. Son
las 9,30 de la mañana cuando llegamos a Ventimiglia, primer pueblo italiano. Los
carabinieri custodian el tren y no dejan bajar a nadie, (incluso han cerrado los
vagones). Somos los primeros en descender y encaminarnos a la Aduana. Lo hacemos
entonando "Francisco Alegre". No nos ponen mucho impedimento la policía y la
aduana. En el vestíbulo de la estación dejamos nuestras mochilas. Cambiamos
pesetas por liras (nos dan once liras por peseta), después de escribir tarjetas
para todos los conocidos y empezar a acostumbrarnos ya a gastar las liras por
cientos, recorrimos el pueblo. A las dos de la tarde continuamos nuestro viaje y
a buena velocidad fuimos recorriendo la Riviera italiana. En Génova permanecimos
dos horas esperando que nuestro vagón fuera agregado a otro tren, para abandonar
la costa y dirigirnos al interior. Gran ciudad Génova, magnífico puerto y
enormes astilleros, fue la impresión que tuvimos en nuestra rápida visita.
Día 27.- Viajando- Asís.- En Florencia nos despiertan unas fuertes voces que nos
avisan que hay que transbordar de tren. Son las tres de la mañana. En menos de
cinco minutos hay que abandonar el tren y ocupar otro. Nadie nos explicamos como
se pudo hacer en tan poco tiempo y sin perder nada. Cambiamos de tren y de
vagones. Los que hasta ahora habíamos llevado eran confortables, limpios y
cómodos. Los que nos tocaron en suerte era peores que el peor que pueda tener la R.E.N.F.E. En Terontela, a las cinco de la mañana otro nuevo trasbordo y esta
vez hasta Asís nos metimos de "prestao“ en un tren de peregrinos italianos que
llevaba nuestro camino. Durante el corto trayecto, dos horas, fuimos sometidos a
toda la clase de preguntas que uno pueda imaginarse. Siéndonos bastante difícil
el hacernos comprender pues nuestro italiano aún era muy pobre. A las siete de
la mañana llegamos a la estación de Asís. Nos esperaba nuestro Cónsul en Roma y
distintas personalidades italianas. Bajo una lluvia bastante intensa cargamos
con nuestras mochilas y comenzamos a cubrir los tres kilómetros y medio que nos
separaban del Campo de Peregrinos. Nos asignan las tiendas a cada escuadra y
salimos hacia la Basílica de Santa Clara, donde ante el sepulcro que conserva
los restos de la Santa, oímos la Santa Misa. Entramos en Asís llevando en
nuestros labios el himno de la gloriosa Infantería española. Había que estar
allí para darse cuenta de la fuerza y patriotismo que sus estrofas encierran.
Por la tarde junto con dos padres españoles, visitamos la Basílica de San
Francisco donde pudimos admirar las enormes pinturas y frescos de Giotto, Andrea
de Volován y Cimabué, las reliquias del Santo y su tumba, verdaderamente
impresionante, pobre y sencillo como todo lo franciscano. Primeros contactos con
la gente italiana y por la noche concierto extraordinario que junto al Campo de
Peregrinos nos dieron los comunistas a los gritos de "¡Viva España
roja…!", "Viva Largo Caballero …!" y "Viva García Lorca…!". Siguiendo al
pié de la letra el refrán de que "a palabras necias, oídos sordos" , nos
acordamos de sus familiares y continuamos durmiendo, haciendo de tripas corazón.
Bien es verdad que habíamos sido advertidos, por nuestro Jefe López Cancio, de
que al menor incidente éramos repatriados. Pero… y siempre hay un pero, se
escuchó "Los españoles son unos cobardes…", sin ponernos de acuerdo
salimos, todos, de las tiendas y los que hasta entonces estaban cantando
salieron corriendo.
Día 28.- Asís.-
Santa Misa en el Monasterio de San Damián, cuna de las Órdenes Franciscana y
Clarisa, visita a éste Monasterio y más tarde a la Basílica de Santa María degli
Angeli, donde se encuentra la Porciúncula y el lugar donde murió el Santo de
Asís. Por la tarde y en la cripta donde reposan los retos de San Francisco, les
fue impuesta la concha de peregrinos a los camaradas que no la habían recibido
en Barcelona. Nuestra llegada para asistir a este acto fue en formación cruzando
todo Asís entonando canciones é himnos falangistas. Fuimos a cumplimentar al Sr.
Obispo. Recepción en el Salón del Trono, canciones populares de nuestra tierra y
el chotis "Madrid" y la "Macarenita" como números bomba. Más tarde en el Campo
de Peregrinos se improvisó un fuego de Campamento en el que participaron
alemanes, franceses, italianos y nosotros. No faltó una corrida de toros ni
cantos populares muy conocidos y que todos coreamos.

1º en la fila: Jesús López-Cancio, 3º: Enrique Girona
Día 29.-
Primera etapa.- Asís – Deruta de 24,500 kms.-
Pasó toda la
noche lloviendo. Nos tocó imaginaria. Por un error despertamos al Campamento una
hora antes…. Llovía y no salimos hasta las nueve. Formamos tres falanges siendo
nuestra escuadra la cuarta de la primera falange.
Primera etapa.- Caminamos gran parte de ella por caminos vecinales y carreteras
de 2º orden, en Ponte Novo, alcanzamos la Vía Tiberina, sobre la que marchamos
gran parte de nuestro camino. De esta marcha los más sobresaliente fue la fuerte
lluvia que nos caló hasta los huesos y un pueblecito PASSAGIO, que nos recibió
con todos sus vecinos en la plaza al grito de ¡Arriba y Viva España…! y entregó,
por medio de una de sus muchachas un ramo de flores a nuestra bandera. El final
de etapa fue Debuta, pequeño pueblo situado sobre una colina. Nuestra entrada
fue entre enormes ovaciones y volteo de campanas. La primera visita, a su
Patrona la Virgen del Rosario. En una Iglesia medio en ruinas nos alojamos. Gran
cantidad de atenciones por parte del pueblo, concierto de la banda de música, en
nuestro honor, visita del Arzobispo de Perugia y como final un sermón, en
italiano, en su Iglesia que duró más de una hora.
Día 30.- Segunda etapa.- Debuta – Todi de 26,400 kms.-
Aparecen los primeros lesionados de los pies (entre ellos me encuentro yo) a
consecuencia de las llagas, viajan en nuestro coche "escoba", un Alfa Romeo de
buena línea, que sirve de ambulancia, y tras siete horas de caminar llegada a
nuestro alojamiento, el Seminario, a nuestra escuadra le correspondió dos camas
y un colchón, no sin antes tener que subir una fuerte cuesta que dejó a nuestros
camaradas completamente agotados. Encontramos agua suficiente para lavarnos,
cosa rara por estas tierras, Los lesionados de los pies van mejorando. Son
atendidos por el médico que viene con nosotros. A mí para vaciar las ampollas
que tenia bajo de las duricias de los talones, empleó el bisturí, quedé como
nuevo.
Somos recibidos en la Catedral, al atardecer, por el Sr. Obispo. La entrada la
hacemos en formación y a los acordes de nuestro himno nacional. Después de
entonar la Salve, y darnos la bienvenida, el Sr. Obispo, pasamos al Salón del
Trono del Palacio donde se nos obsequia con un refrigerio. Hay "folklore", y
esta vez dedicado a unas hermanitas españolas que atienden las necesidades del
Seminario. Son cuatro y les cantamos cosas de sus tierras Navarra, Bilbao, León
y Madrid.

Octubre de 1950
Día 1.- Día de descanso en Todi.-
Desde ayer por la tarde no ha dejado de llover. Oímos la Santa Misa en la
Catedral, la oficia el Sr. Obispo. Recorremos la Ciudad. Come con nosotros el
Sr. Obispo, que entró en el comedor obsequiándonos con flores, y las cuatro
hermanitas a las que después de la comida dedicamos un pequeño homenaje. La
tarde la empleamos en visitar la parte artística y antigua de la Ciudad y, con
el rezo del Santo Rosario en la capilla de la Patrona de Todi, terminó esta
jornada de descanso de la que gratos recuerdos todos conservamos.

Jesús López-Cancio, hablando con
el Obispo.
Día 2.- Tercera etapa.- Todi- Acquasparta de 19,100 kms.-
Continuamos con el mismo paisaje de días anteriores.
Montamos el Campamento en las Escuelas públicas. Pueblo de 1.800 habitantes, sin
más importancia que un manantial de agua medicinal. En la Iglesia de San
Francesco. y ante la imagen de la Madonna Della Stella, tuvimos al anochecer un
acto religioso. Sobre un piso muy húmedo dormimos esa noche. Nuestro paso por
este pueblo no da más que contar.
Día 3.- Cuarta etapa.- Acquasparta – Narni de 25,350 kms.-
Dato principal de esta etapa fue que cambiamos de Vía, dejamos la Tiberina, para
en la estación de Narmi, después de caminar un par de kilómetros por un camino
de segundo orden, entra en la Vía Flamínea que ya nos llevaría directamente
hasta Roma. Este día llevó la bandera nacional la escuadra de Valencia. En Narmi
nos alojamos en el Seminario.
Día 4.- Quinta etapa.- Narni – Magliano Sabino de 25,000 kms.-
Etapa en la que salimos de la región de la Umbría y entramos en la de Lazio. Se
empiezan a notar las cuestas, que son continuas y que parece que vamos por un
tobogán. Estamos cruzando los Apeninos Centrales. Como los anteriores pueblos
éste también está en lo alto de una montaña. Fuerte subida de tres kilómetros,
hasta llegar a él y un gran y entusiástico recibimiento por parte del
vecindario. Nos alojamos en las Escuelas Públicas. En la Catedral por la tarde
asistimos al rezo del Santo Rosario y a un acto eucarístico. El Partido
Comunista de éste pueblo nos recibe iluminando, con gran cantidad de lámparas la
fachada de su local social, é izando su bandera.
Día 5.- Día de
descanso en Magliano Sabino.-
Sobre las dos de la noche nos despertaron las notas del "Cara el Sol" que era
cantado, en italiano, por un grupo de antiguos combatientes de la guerra de
España. Asistimos en la Catedral al Santo sacrificio de la Misa, y después en la
finca de vacaciones de la Congregación Mejicana del Espíritu Santo, fuimos
obsequiados por el Rector y los colegiales. Acabó con canciones españolas
entonadas por nosotros y corridos y cantos populares mejicanos que cantaron los
Padres y seminaristas mejicanos.
El camarada Dionisio Ridruejo , corresponsal de la Prensa del Movimiento en
Roma, pronunció una charla política. Este día de descanso lo aprovechamos en
escribir, reparar nuestro dolidos pies y en vender, por bastantes miles de
liras, algunas cosas que en nuestras mochilas llevábamos desde España y que ya
nos pesaba… Una de las cosas que más aceptación tuvo fue el Brandy VETERANO, nos
lo quitaban de la mano a mil quinientas liras (nos había costado seis pesetas),
ahora bien la botella tenía truco. Era el siguiente : Con una aguja de poner
inyecciones larga, perforábamos el tapón, le dábamos la vuelta a la botella y
succionábamos con una jeringuilla vaciando, en parte, el contenido, después
hacíamos la operación contraria, inyectábamos agua hasta alcanzar el nivel de
llenado de la botella. Terminada la operación al pequeño agujero, que quedaba en
la cápsula de plomo del precinto, le pasábamos la uña hasta borrarlo y listo.
Las copas que nos tomábamos nos sabían a gloria…
Día 6.- Sexta etapa.- Magliano Sabino – Pian Paradiso, de 20,000 kms.-
Etapa que según el itinerario previsto era de 20 kms., pero que al desviarnos a
Civita Castellana especialmente invitados por el Sr. Arzobispo, se amplió en más
de seis kilómetros. A poco de abandonar Magliano Sabino, vimos venir un autocar
que nos era familiar : era un “ chato “ de Viajes Meliá, y llevaba matrícula de
Valencia. ¡ El primer coche español que se nos cruzaba y los primeros españoles
que encontrábamos en nuestro peregrinar…! Desde el interior del coche nos
saludaron, y , a gran velocidad pasaron. Nos quedamos con las ganas de hablar
con ellos….
A Civita Castellana llegamos al mediodía. Nuestra entrada en ésta ciudad, la más
comunista de toda la región, fue rezando el rosario. En el seminario nos
alojamos y recibimos la agradable sorpresa de que había duchas. Tres duchas que
nos correspondieron utilizar durante seis minutos a cada escuadra. Poco tiempo
pero el suficiente para aligerarnos en poco de nuestra suciedad y cansancio, ya
que el agua, la mayor parte de las veces, brillaba por su ausencia. Visita del
Sr. Arzobispo, que nos saludo a cada uno dándonos la mano. A mí , observando mi
poblado bigote con dos guías, me dijo :
Españolito…bello bigotti…
Después nos recibieron en la Catedral y continuamos nuestra marcha hasta Pian
Paradiso, donde nos alojamos en una magnífica fina del Arzobispado, montamos
nuestras tiendas. ¡ Solo nos separaban de Roma sesenta kms. Y ya se divisaba el
resplandor de sus luces.
Día 7.- Séptima etapa.- Pian Paradiso – Morlupo, de 26,000 kms.-
A los siete kms. de la salida y antes de llegar a Rignano Flaminio, acompañados
del párroco de éste pueblo, visitamos las Catacumbas de Santa Teodora que se
conservan con toda su pureza y primitivismo (sin retoques ni luces eléctricas ni
obras modernas). En el pueblo visitamos la Iglesia, del Siglo IV, donde se
conserva el cuerpo de San Próspero. Pequeña parada para abastecernos de agua y
continuamos la marcha. Perfectamente conservada en grandes trozos caminamos
sobre la primitiva Vía Flamínea.
A nuestra llegada a Morlupo en el Campo de Deportes de un convento de clérigos
Teatinos, montamos el Campamento. Solo nos faltaban unas horas para llegar a
Roma. Por segunda, vez en esta etapa, nuestra escuadra llevó la bandera
nacional.

Día 8.- Octava etapa.- Morlupo .- San Marcos.- Roma, de 31,000 kms.-
Nos levantamos antes de las cinco de la mañana. Hacía un aire muy frío. Oímos la
misa, aún de noche, y con las primeras luces del alba comenzó nuestro caminar.
Gran cantidad de coche y motos se nos cruzan. Trenes repletos de gente pasan
ante nosotros procedentes de Roma. Boy Scouts, nos saludan mientras realizan al
borde de la carretera sus juegos "militares" dirigidos por los religiosos de los
colegios en que estudian. Así transcurre nuestra última marcha a una velocidad
de más de seis kilómetros por hora, cuando poco después de las doce distinguimos
en la lejanía a Roma. Nuestro saludo a la Ciudad Eterna fue el "Cara al Sol"
.Estamos ya en Roma y se van sucediendo durante más de ocho kilómetros sus
barrios extremos : Prima Porta,Castellgiubileo, Grotorosa, Tor de Quinto y ¡ por
fin…! San Marco. Cosa rara, para llegar al Campo de Peregrinos también tenemos
que subir una fuerte cuesta de sus buenos tres kilómetros…. Entramos, en el
Campo, cantando y somos recibidos por nuestro diplomáticos y diversas
personalidades religiosas y políticas españolas.
Una ducha, esta vez sin tasa, antes de comer un buen plato de spaghetti es el
recuerdo que nos dejó este Campo de Peregrinos.
A media tarde en tres autocares nos trasladamos hasta San Pedro, y ante la
mirada de la gente, con la cruz y nuestra bandera al frente, entramos en la
Basílica de San Pedro, comenzando a ganar el Jubileo.
Después una vuelta, en los autocares, por Roma , para terminar en la Vía Gulia,
Iglesia de Montserrat, donde nos íbamos a alojar.
En salones fastuosos y sobre sencillas alfombras instalamos nuestros sacos de
dormir. Estábamos en casa…
Dia 9.- Roma.
Para no perder la costumbre, también en Roma, nos levantamos pronto. Después de
oír la Santa Misa y recibir la comunión, en el patio que forma el claustro de la
Iglesia, formamos en cuadro toda la Centuria, por primera vez , en nuestra
marcha, izamos bandera. Dionisio Ridruejo fue el encargado de hacerlo y darnos
la consigna del día. En pleno corazón de Roma, mientras saludábamos brazo en
alto y cantábamos el “ Cara al Sol “ lentamente se fue izando nuestra bandera,
que durante toda la marcha había sido la que con su presencia demostraba nuestra
nacionalidad y que con orgullo llevábamos siempre delante.
Continuamos las visitas jubilares , visitas las Basílicas de San Pedro; San Juan
de Letrán y Santa María la Mayor.
Por la tarde visitamos el Foro Romano ; el Coliseo ; las Termas de Caracalla y ,
desde la Vía Apia antigua, a bastantes kilómetros de Roma, contemplamos la
puesta del sol.
Después de arriar bandera y rezar nuestras oraciones en la Iglesia de
Montserrat, terminó éste primer día de nuestra estancia en Roma, día que en
cansancio sentimos más que cualquiera de los anteriores mientras marchábamos.
Día 10.- Roma.
Antes de las ocho de la mañana ya estábamos en las catacumbas de Domitila. Oímos
en una de las naves subterráneas de éstas catacumbas, la Santa Misa y después,
guiados por uno de los Padres austriacos encargados de su custodia, las
recorrimos cuidadosamente en una pequeña parte. (Estas catacumbas tienen cuatro
pisos y 174 kms. de longitud). A la salida una gran cantidad de vendedores
ambulantes en su mayoría judíos y hebreos, nos ofrecieron su mercancía, todo
objetos religiosos, a unos precios elevadísimos. No compramos nada. En los
autocares, cuando pudimos, pues el tráfico era enorme e imposible salir, habrían
estacionados, como mínimo, unos 300 autocares, volvimos a Roma y visitamos los
lugares más importantes, el Quirinal ; Porta Pinciana ; Iglesia de Santa María
de la Victoria ; para terminar en el Belvedere del Parque Vía Borghese, desde
donde contemplamos una vista, magnífica, de Roma. A las seis de la tarde nos
reunimos en la Embajada de España, donde el Sr. Embajador nos ofreció una
recepción. Antes de ir a la recepción, nos paseamos por el centro de Roma, nos
acercamos a la Fontana de Trevi, y como cualquier turista. lanzamos la moneda a
su interior.

Rausell, Perez de los
Cobos, Die, Lopez, Janini y Girona
en una recepción en la Embajada junto con el Arzobispo de Valencia,
D. Marcelino Olaechea y el Obispo de Salamanca.
Día 11.- Roma.
Visitamos el Museo Vaticano, si se puede llamar visita a un Museo el ir a paso
de "carga" recorriendo sus instalaciones, flanqueados por una masa enorme de
gente.
La tarde la tuvimos libre y la aprovechamos para ir a recibir a la peregrinación
valenciana a la Estación Termini. Nuestros paisanos nos dieron noticias de
Valencia, y además nos obsequiaron con una garrafa y unas botellas de vino
español, obsequio que fue repartido, equitativamente, entre todos los camaradas
de nuestra Falange, dándole buena cuenta durante la cena. Radio Vaticano
retransmitió durante quince minutos una emisión que realizamos los peregrinos.
Por la noche tuvimos un acto religioso extraordinario, en honor de la Virgen del
Pilar, y Vísperas que realizamos en turnos de vela por escuadras.
Día 12.- Roma-
A los diez minutos de éste día nos correspondió el turno de vela y rezo de
Vísperas ante la Virgen del Pilar. Terminamos a los cuarenta y cinco minutos. A
las tres de la mañana oímos la Santa Misa que ofició el Padre de la
Peregrinación. A las diez se celebró la fiesta de la Virgen del Pilar en la
Iglesia de Montserrat. El Templo estaba repleto de fieles la mayor parte de
ellos españoles. Se celebró comunión general. A esta fiesta acudió el Embajador
de España, Sr. Ruiz Jiménez y el Cuerpo Diplomático Hispano – Americano. La
comida fue presidida éste día por el Embajador. Al final de ésta se improvisó un
pequeño fuego de campamento y sonaron Jotas, Isas Canarias, Cantos Asturianos,
Saetas, etc..
Por la tarde, a las siete, asistimos a la recepción ofrecida, en la Embajada de
España con motivo del Día de la Raza, al Cuerpo Diplomático Hispano – Americano
.
Después de cenar, y en un sencillo acto, le fue impuesto al Cónsul General de
España en Roma y Agregado Cultural en la Embajada, señor Ponce de León, el
Víctor de Plata que por su ayuda y colaboración para el éxito de la
Peregrinación, le había sido concedido por el Jefe nacional del S.E.U.
Pasando por la Sacristía de la Iglesia de Montserrat, a la que se accedía desde
los salones donde pernoctábamos, visitamos la tumba de Alfonso XIII. Los
componentes de la Peregrinación de Valencia habían depositado una corona, con
una cinta con los colores de la bandera nacional. Después de unas oraciones, nos
fuimos nos sin antes llevarnos la cinta de la corona.
Día 13.- Roma.
Antes de las nueve de la mañana, después de oír misa y comulgar, ya estábamos en
Castellgandolfo. Nos reunimos en la plaza de este pueblo con un grupo de obrero
españoles, también peregrinos, de una fábrica de papel de Játiva.
Mientras esperábamos para entrar en la Residencia Papal, para la audiencia con
el Papa, compramos, en los puestos que en la plaza existen, rosarios, medallas y
otros objetos piadosos. A la hora prevista pasamos a la Sala reservada para la
audiencia. A los pocos momentos se abre una puerta y sin casi cortejo ni
guardia, aparece la gallarda figura del Papa, Pío XII, sube al estrado, y desde
allí nos contempla sonriente, mientras le vitoreamos y aplaudimos
frenéticamente. Se hace el silencio y el Papa nos habla, en perfecto castellano
se nos dirige, a los universitarios y a los obreros españoles que ante él
estábamos, después nos imparte su bendición, que hace extensiva a nuestros
familiares, a las personas por nosotros queridas, y a los objetos piadosos o de
devoción que llevamos encima. Más aclamaciones y el Papa se nos acerca y
conversa con nosotros, con los obreros y los universitarios, dándonos a besar su
anillo, después se retira no sin antes darnos, otra vez, su bendición. La
audiencia duró catorce minutos.
Regresamos a Roma, y empleamos el día en ganar otro jubileo, por nuestros
difuntos, y realizar algunas compras, hasta terminar las pocas liras que aún
teníamos.
Por la noche después de cenar, y recibir unas bolsas con la comida para el
viaje, levantamos el Campamento de la Iglesia de Montserrat, y en autocar fuimos
hasta la Estación Termini. ¡Magnífico edificio y digno de admirar…! Nos
esperaban nuestros Diplomáticos. En el tren ocupamos un vagón y medio.
Comentamos con el páter Gómez Acebo, la visita a la tumba de Alfonso XIII, y la
retirada de la cinta. Nos hizo una reflexión. Nos dijo que teniendo en cuenta
que tanto la corona, como la cinta ya habían cumplido su misión y que su destino
era el fuego, nuestro acto no era punible, y terminó diciéndonos que su Padre
había sido Caballerizo Mayor del Rey Alfonso XIII, que si le podíamos dar un
trozo de cinta , cosa que hicimos al repartirla.
Día 14 y 15 - Roma y viaje de regreso.- Barcelona
Exactamente a los diez minutos de este día, partió el tren de la Estación de
Roma. En el andén nos estaba despidiendo nuestro Embajador, Ruiz Jiménez y
varios Diplomáticos. Como ya nos íbamos, olvidamos lo de la repatriación si
organizábamos algún "follón" y , sacando los cuerpos por las ventanillas
cantamos el "Cara al Sol", la gente que había en el andén correspondía, a
nuestro saludo brazo en alto, alzando el suyo, de esta forma abandonamos Roma.
El maquinista del tren se unió a la despedida, ya que lo hizo lentamente
mientras duraba el canto.
Así terminó nuestra peregrinación, hasta llegar a Barcelona cuarenta horas más
tarde, no nos deparó nada de particular ni digno de ser contado, pues no tuvimos
nada más que un trasbordo, y este ya en España, y en las fronteras, ni siquiera
nos hicieron bajar de nuestros vagones.
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