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Introducción
Cuando recientemente leí la novela histórica de Arturo Pérez Reverte titulada
El cabo Trafalgar, confieso que me sentí turbado. El texto, aunque
adornado con la ficción de la novela, no hacía más que reflejar aquellas
dolencias que los estudiosos de la historia han detectado por otras vías en el
devenir de España. Ahí aparecen los males seculares de nuestra Armada. Las
desidias, las improvisaciones, las incapacidades técnicas ... en una palabra, la
indolencia que tanto ha contribuido a la decadencia de nuestra Patria.
Luego, cuando me puse a trabajar en la preparación de esta pequeña conferencia
que hoy os ofrezco, comprendí mejor la grandeza de aquel intento de nuestra
Falange. Porque la creación de la Obra de los Flechas Navales (FN), estoy
seguro, estaba inspirada en la voluntad del nuevo amanecer de España.
Después de una larga noche de siglos, un grupo de falangistas soñando con el
resurgir patrio, ponen en marcha el sueño de la mar, porque en definitiva, la
institución de los FN no fue más que eso: el intento de devolver la Marina de
España al lugar preeminente que por su historia le correspondía.
Pero, no adelantemos valoraciones, veamos -aunque, por razón de la escasez de
tiempo, sea de forma somera- qué fueron aquellos Flechas Navales.

Una sala de estudios
Los orígenes de los Flechas Navales
Como es bien sabido, poco después de estallar el Alzamiento
Nacional se instituyó en el seno de FE de las JONS las OO.JJ., dentro de las
cuales figuraba la denominada Legión de Flechas. Esta Legión estaba
compuesta por niños y jóvenes voluntarios que anteriormente, y por poco tiempo,
fueron llamados, al modo italiano, Balillos.
Los orígenes y primeros pasos de los FN los encontramos precisamente en
Baleares. En efecto, entre los miembros de la Legión de Flechas de Palma de
Mallorca fueron seleccionados los primeros FN en España.
Según nos cuenta uno de los fundadores, camarada Juan Sastre (a la sazón
Delegado Local de Palma), la Escuela de los FN fue creada por las OO.JJ. de
Falange el 19 de noviembre de 1936. Era Delegado Provincial Francisco Roselló
Pericás.
Así, vemos que su origen es debido a la particular iniciativa de varios
camaradas; los dos Delegados (provincial y Local) citados anteriormente Y
también a Nadal Antelmo Janer, piloto de la Marina Mercante, que además era
padre de un flecha naval y conocía gente en la Marina, con lo cual pudo
facilitar el progreso de la idea. De esta manera, todos juntos, decidieron crear
una escuela de marinos en el seno de las OO.JJ.
Esta Escuela inicial estuvo compuesta por Flechas de los llamados Vanguardistas,
es decir, jóvenes de entre 14 Y 17 años.
Como quiera que no podía ser muy numeroso el grupo de FN en aquellos momentos,
se estableció el límite del 10% de los encuadrados en cada cuartel (Hogares),
agrupación o puerto de mar de Mallorca.
Desde el principio un reglamento orgánico y un plan de estudios vinieron a
regular el ingreso en la Escuela y la vida y formación de los FN, tanto en sus
aspectos profesionales corno políticos, de tal forma que entre los diversos
conocimientos exigidos para ser Vanguardista
de primera se debía saber:
1 ° La historia de la bandera.
2º Hacer ocho clases de nudos y aplicarlos.
3º Cantar bien el himno y tres canciones patrióticas.
4º Como se socorre de urgencia a un accidentado.
5º Recorrer un Km. en 10 minutos.
6º Saber orientarse con la brújula y sin ella de día y de noche.
7º Disponer un guiso cualquiera sin más utensilios que una sartén.
8º Tener una hucha o una libreta de ahorros, etc ...
El programa de estudios de los FN comprendía todo el año natural. Durante el
invierno las clases se impartían en un cuartel de Palma y durante el verano en
un viejo barco de origen griego llamado ZAFFI que estaba a punto de desguace.
Al principio esta escuela de FN estaba totalmente dirigida y controlada por
Falange Española, ya que se trataba de una sección especializada de su rama
juvenil. Los flechas que ingresaban en la Sección Náutica lo hacían con la
categoría de grumetes, ascendiendo de categoría a medida que pasaban un examen
de 12 temas; las categorías establecidas eran:
a) Marinero
b) Patrón
c) Contramaestre
Cabe destacar que las materias objeto de los diferentes exámenes eran
principalmente de carácter técnico y no doctrinal. Pero no se crea que las
enseñanzas y las actividades de aquellos primeros FN resultaron fáciles de
realizar. Los medios disponibles entonces eran muy precarios debido a la Guerra
de Liberación que estaba en su
apogeo.

La primera Escuela fue la de Palma, y éstos, los primeros
Flechas Navales de España
Interviene la Armada
Sin embargo, pronto aquella situación de precariedad sería
salvada por lo menos en parte-. En efecto, tras este período inicial, la Armada
demostró su interés por tal experiencia. En aquellos momentos andaba muy escasa
de señaleros y radiotelegrafistas. El Almirante Bastarreche, enterado de la
existencia de esta iniciativa de la Falange se dispuso a apoyarla con todos los
medios disponibles. Gracias a su impulso se consiguió la creación de una Escuela
Naval adecuada, facilitando también uniformes, profesorado, material de
prácticas y por último, debido sobre todo al incremento de alumnos, se cambió el
viejo ZAFFI por el buque UNIÓN, cedido por un comerciante de Soller. Este nuevo
barco disponía de alojamiento para unos 60 alumnos, debiendo significar que
tanto la enseñanza como la manutención de los flechas era gratuita, puesto que
la Escuela se mantenía con las aportaciones de simpatizantes y de diversos
protectores.

Buque Escuela "Unión
(Fotografía de D. Ignacio Montojo)
La inauguración oficial de la Primera Escuela de Flechas Navales
La primera Escuela de FN se inauguró oficialmente el 2 de mayo
de 1937 en el buque UNiÓN, con la asistencia de las primeras autoridades,
tanto militares como civiles de Mallorca, así como de los cónsules de Alemania y
Portugal y un almirante italiano.

El emblema del brazo izquierdo
Un fragmento del himno de aquella Escuela de Flechas Navales dice:
"Proa al futuro con mano de acero
surcar los mares en gestos grandiosas
de la
Falange nos cubre el alero
y en nuestras flechas florecen las rosas.
Somos los nietos de aquellos marinos
que en sed de mares conquistaron soles
dieron al mundo nuevos caminos
fueron cristianos al ser españoles."
A partir del momento en que interviene la Armada los Flechas Navales ya pueden
lucir el uniforme reglamentario de ésta. En el denominado "Reglamento de Flechas
Marítimos" se establecía, entre otras cosas, " ... los Flechas Navales usarán un
uniforme semejante a la Marina de Guerra española. Azul marino en invierno y
blanco en verano (...) La inscripción de la cinta de la gorra dirá "Flechas
Marítimos" en amarillo y en ambos extremos el emblema de la Falange en rojo
(...) el emblema (...) se llevará en la manga izquierda a diez centímetros del
hombro".

Los instructores militares
Los requisitos para el ingreso en esta Escuela eran:
• Haber cumplido los 14 años.
• Pertenecer a la Legión de Flechas.
• Ser presentado por sus padres.
El profesorado que impartía las clases era extraído tanto de la Falange como de
la Armada. No obstante, dado el carácter esencialmente profesional de los
estudios, siempre tuvieron mayor
presencia y responsabilidad los de la Armada.

Los de la Falange
De los 60 alumnos internos y 30 externos, 70 acabaron sus estudios y fueron
destinados para la realización de prácticas a diversos buques de la Armada,
entre ellos el Baleares, Canarias, Almirante Cervera, etc. ,embarcándose en
calidad de aprendices de marina (lo que en el Ejército de tierra se denominaba
11 Educando").

Desfilando por "Rocío"
En el mes de febrero de 1938, después de haber obtenido su plaza por riguroso
concurso, doce de aquellos primeros FN fueron destinados al crucero Baleares.

Crucero Baleares
En efecto, una vez pasada la correspondiente revisión médica los doce Flechas
embarcaron en el Baleares y pasaron a ocupar sus puestos como señaleros y
radiotelegrafistas; ya que esas eran las tareas para las que se habían preparado
en la Escuela.

Visita de los "Flechas Navales"
al Crucero "Baleares" (7 de julio 1937)
(Fotografía archivo D. Ignacio Montojo)
En el crucero Baleares los Flechas Navales hacían
prácticamente la misma vida que el resto de la marinería. Tenían sus horas de
servicio y su tiempo de descanso. Así llevaban su vida diaria con cierta rutina
y asimilando poco a poco su cometido y el funcionamiento del barco.
Nos dice un antiguo Flecha Naval Nadal Antelmo Morey, "cada día era igual que el
otro, a la hora de comer íbamos a comer, hacías la siesta, luego hacías la
escucha de radio y cuando te tocaba la hora de ir a dormir te ibas a dormir, se
tocaba diana a las 6 h., Y así cada día".

Grupo de "Flechas Navales" en
su Buque escuela "Unión",
acompañados por el contraalmirante Basterreche.
Están señalados con una cruz aquellos que embarcarían en el
crucero "Baleares". (Archivo familia A. González).
Sin embargo, esa monotonía que nos refiere nuestro Flecha, se
vio rota trágicamente la noche del 6 de marzo de 1938. Hacía casi dos semanas
que habían embarcado los Flechas cuando se produjo el encuentro nocturno entre
el Baleares y la flota republicana a resulta del cual fue alcanzado el crucero
por cierto número de torpedos de los doce que lanzó la escuadra enemiga.

Hundimiento del crucero
"Baleares". Fotografía tomada
desde uno de los destructores británicos, por el marinero Monks.
De entre los cerca de ochocientos muertos que tuvo la
dotación del crucero, nueve fueron Flechas Navales; los ocho que estaban
destinados al puente de mando (los señaleros) murieron al instante y el noveno,
que estaba destinado en la estación de Telegrafía Sin Hilos (TSH), en la popa,
no pudo sobrevivir a las penalidades del
naufragio.

De izquierda a derecha:
José Leiva Solla,
Nadal Antelmo Morey y Amadeo González Rodríguez.
Los "tres "Flechas Navales" supervivientes de la tragedia.
(Fotografía archivo familia D. A. González).
AsÍ, de los doce Flechas solamente sobrevivieron tres: Nadal Antelmo Morey, de
14 años; Amadeo González Rodríguez. de 14 años; y José Leyva Solla, de 16 años.
En el informe que redactó el oficial que tomó el mando tras el torpedeamiento
(Teniente Cervera) se hace una mención especial al comportamiento de los Flechas
Navales: "( ... ) personal de TSH y Flechas radiotelegráficos se mantuvieron en
sus puestos con perfecto orden y serenidad, logrando con su competencia mantener
el servicio con igual exactitud que en tiempo normal".
Después de las penalidades sufridas, los supervivientes
tuvieron un gran recibimiento al llegar al puerto de Palma de Mallorca. Uno de
los Flechas Navales superviviente recuerda: "La llegada a Palma fue apoteósico,
antes habían llegado los destructores con los heridos graves, mi madre me estaba
esperando y me abrazó."
En el año 1940 el Ministerio de Marina les concedió, a los nueve Flechas Navales
caídos en la batalla, además de la Medalla de Campaña, la Cruz Roja del Mérito
Militar y la Cruz de Guerra. Posteriormente, con motivo del XXV aniversario del
hundimiento del Baleares, la Delegación Nacional del Frente de Juventudes les
concedió la Medalla de Oro al Valor.
Durante mucho tiempo (siguiendo una tradición instaurada por el F. de J.) cada
año, el Día de la Madre, una comisión de Flechas Navales, junto con un profesor
de la Escuela, visitaba a las madres de
los Flechas Caídos.
La Escuela de Flechas Navales de Mallorca estuvo en activo varios años más,
después del hundimiento del Baleares, y su organización se utilizó como modelo
para la creación de otras muchas escuelas en otras partes de España. En la
publicación Organizaciones Juveniles, de abril de 1938, se dice "Nuestras
provincias del litoral, las isleñas y Marruecos preparan en sus Organizaciones
Juveniles,
Secciones Navales".

Los nueve flechas navales,
voluntarios en el crucero "Baleares",
caídos por Dios y por la Patria.
Después de la Guerra
Al finalizar el conflicto, y después de un examen, muchos de
aquellos Flechas fueron promovidos al empleo de timoneles, señaleros y
radiotelegrafistas, ya que la Armada consideró de interés tenerlos en sus filas.
Pero, además de eso, debido al buen resultado de la experiencia de la Escuela de
Palma, se pensó en la conveniencia de establecer otras Escuelas de FN extendidas
por el litoral español; idea ésta que fue muy bien acogida por varios Jefes de
la Armada, encabezados por el Almirante Feo. Bastarreche y Díez de Bulnes, e
impulsada también por FET y de las JONS.

Los almirantes Gámez Fossi y
Bastarreche a bordo del Buque-Escuela, con el Coronel
de Infantería de Marina D. Enrique de la Huerta y el Capitán de Navío, Jefe
de la expedición, D. Lutgardo López.
La promoción de la idea se inició con la participación de los
Flechas Navales en el primer desfile de la Victoria, y posteriormente, con el
viaje de prácticas que, ese mismo año de 1939. realizaron aquellos jóvenes a
numerosos puertos españoles a bordo de la motonave Ciudad de Alicante; lo que
dio como resultado que al año siguiente se encontrasen ya funcionando ocho
escuelas en toda España.
Considerando la importancia que tuvo en su momento. para la divulgación de los
Flechas Navales en España. señalaremos brevemente el periplo que realizaron a
bordo del Buque Escuela Ciudad de Alicante. La motonave zarpó de Cádiz el día 13
de junio de 1939, visitando Pasajes. Bilbao. La Coruña, Ferrol, Vigo, Marín,
Lisboa, Ceuta, Palma de Mallorca, Ibiza. Barcelona, Valencia, Alicante,
finalizando su viaje en Cádiz el 17 de julio siguiente; es decir, realizaron una
singladura de 34 días de duración.
Sin embargo, lo que realmente impulsó la espléndida
iniciativa fue la Ley de 14 de diciembre de 1940, de organización de la Sección
Naval del F. de J., que venía a desarrollar, en este ámbito, la anterior Ley de
6 de diciembre de 1940, de constitución del Frente de Juventudes. En efecto, esa
norma legal otorgaba todas las competencias para atender a la formación marinera
de la juventud española y ello permitió que, al paso del tiempo, su expansión
resultase verdaderamente espectacular, constituyéndose Centros, tanto en tierra
como en buques, a lo largo de todo el litoral nacional, e incluso
se contó con una Escuela en Madrid.
Los objetivos profesionales que se marcaron aquellas primeras escuelas buscaban
la cualificación de los alumnos en los oficios propios de la Suboficialidad de
la Armada, como radiotelegrafistas, mecánicos, timoneles-señaleros, mayordomos,
maquinistas navales, etc ... pero también se les preparaba para que, en su
momento, pudieran incorporarse a la Marina Mercante o de Pesca. Todo ello
enmarcado lógicamente en el ideario de FET y de las JONS. Para ese último
objetivo, en todas las Escuelas, el puesto de Director recaía en una Jerarquía
del Movimiento, por entender, según el escritor historiador D. José Carlos de
Luna, que debía estimarse "la prioridad indiscutida de la formación del espíritu
sobre el orden técnico".
En el año 1940 estaban en funcionamiento las Escuelas de FN de Huelva, Cádiz,
Sanlúcar de Barrameda, Sevilla, Algeciras, Málaga, Palma de Mallorca y
Barcelona, total ocho. De éstas, cuatro estaban ubicadas en buques y el resto en
tierra.
Los estudios en las Escuelas de FN se realizaban en régimen de internado y la
vida en ellas era la propia de un establecimiento militar, pero atemperada
lógicamente a la edad e idiosincrasia de los alumnos. Este tipo de vida se
entendía que era el apropiado para proporcionar a la Marina Española unos
hombres rectos, disciplinados, valientes, patriotas y cristianos. Evidentemente,
esa pretensión significaba el contrapunto de lo que, por desgracia, nutrió
durante mucho tiempo los barcos de nuestra Armada.
La Escuela de Flechas Navales "José Antonio" del Buque
Baleares de Barcelona
El bergantín-goleta Sant Mus se construyó en le astillero de
Sebastián Llompart de Palma de Mallorca, y fue botado el 55 de junio de 1919.
Considerado durante muchos años como el mayor velero mercante español, tenía las
siguientes características: 51,16 m. de eslora, 11,46 m. de manga y 4,77 m. de
puntal. Desplazaba 1.200 toneladas y consta que durante su vida marítima realizó
varios viajes a América.
Durante la contienda civil este buque, anclado en el puerto
de Barceona, sufrió varias vicisitudes. Por un lado, el consejero de Cultura de
la Generalidad, Ventura Gassol, quería incorporarlo al llamado "Museo Marítimo
de Cataluña" que se quería crear el año 1936. Sin embargo el velero finalmente
fue requisado por el Sindicato de Transportes Marítimos de la CNT, que pensó
destinarlo como albergue de los hijos de los denominados "milicianos del mar".
Sin embargo este proyecto tampoco cuajó quedando el buque adscrito a la Escuela
Oficial de Náutica, que por no poder mantenerlo lo dejó prácticamente olvidado
en un rincón del puerto.

La popa del velero "Baleares",
ya convertido en Escuela de Flechas Navales "José Antonio"
A pesar de
los diversos bombardeos que sufrió dicho puerto, milagrosamente, nuestro velero
resultó ileso.
El bergantín-goleta Sant Mus era propiedad de D. Félix Escalas Chamení, quien
siendo Gobernador General de Cataluña, presentó su dimisión del cargo en cuanto
conoció ia victoria electoral del Frente Popular en Madrid y Barcelona.
Una vez finalizada la Guerra el velero continuaba amarrado en el puerto
barcelonés notablemente deteriorado por el abandono sufrido. La Delegación
Provincial de las OO.JJ. de Barcelona, siguiendo el ejemplo de otras
localidades, también quiso tener su propia Escuela de FN y puso sus ojos en este
buque.
Se le pidió a D. Félix Escalas, a la sazón director del Banco Urquijo Catalán,
que lo cediera con carácter temporal a la Organización Juvenil, cosa que no le
pareció suficiente al propietario, porque decidió donarlo con dos condiciones:
la primera era que llevara el nombre de Baleares y la segunda que, si finalmente
no se llegara a utilizar para el fin propuesto, sirviera de asilo para huérfanos
de marineros y gentes del mar.
Por fin el velero es recibido por la Delegación Provincial que se compromete a
observar rigurosamente las condiciones impuestas por el donante, siendo
rebautizado con el nombre del glorioso crucero.
Sin embargo,
debido a sus años y achaques, el esbelto velero ya no podía navegar. Para su
conversión en Escuela flotante de FN se tuvieron que realizar importantes
trabajos de adaptación. Ello fue posible gracias al apoyo de armadores,
consignatarios de Barcelona, Pósitos, Sindicatos, aseguradores marítimos,
trabajadores del muelle, Unión Mejillonera, etc, etc ... y por supuesto por la
ilusión y buen hacer del director de los Talleres Nuevo Vulcano, de la
Barceloneta, que no escatimó esfuerzos hasta que vio terminada la obra.

El "Sant Mus" en los astilleros
"Talleres Nuevo Vulcano de Barcelona,
donde fueron realizados los trabajos necesarios para transformarlo en
Buque-Escuela. Años 1939-1940.
Según nos cuenta D. Lutgardo López, a la sazón Comandante Militar de Marina de
Barcelona, e impulsor esencial para la realización de esta obra, en un escrito
fechado el 10 de abril de 1941: " ... de forma que el cambio operado en la
oscura bodega a las amplias aulas, alumbradas por grandes postas, parecía obra
de milagro". Así el buque quedó acondicionado para ser escuela y hogar de los
Flechas Navales, disponiendo de duchas, lavabos, peluquería, salas de estudio,
sollados y comedor. También disponía de una enfermería con capacidad para 40
camas. El velero quedo amarrado en el muelle de la Paz, donde permaneció siempre
hasta su desaparición.
Si bien el barco adoptó el nombre de Baleares, en cumplimiento de lo estipulado
por el donante y como homenaje gustoso al glorioso crucero, el nombre oficial de
la Escuela de Flechas Navales era JOSÉ ANTONIO.
En esta
Escuela, como en todas las de Flechas Navales, el sistema de enseñanza discurría
sobre tres ejes esenciales: la educación nacionalsindicalista, la religión, y la
formación profesional; todo ello incardinado en el objetivo último de conseguir
buenos profesionales de la mar con moral nacional y católicos.

Flechas Navales formados en
cubierta del Buque Escuela "Baleares".
En un escrito de la época puede leerse: "Con las Escuelas de Flechas Navales se
pretende (y se puede decir que esto ha empezado a ser realidad) encauzar esas
aficiones, de acuerdo con las capacidades de cada muchacho y orientar su
porvenir hacía la especialidad que le agrade y pueda desempeñar dignamente.
Ahora el aprendizaje de marino dejará de ser un calvario de penalidades sin
cuento al uso de truculentos actores de folletín. El espíritu de la Falange pone
también buen orden en ello".

Banda marcial del Buque Escuela
"Baleares" en el Puerto de Barcelona.
"A los 16
años el Flecha Naval debe tener normalmente la instrucción preparatoria para
embarcar en viajes de prácticas de cabotaje en buque de condiciones adecuadas (
... ) ése es el momento crítico en que deberá orientarse su vida hacia la
especialidad para la que se halle capacitado."
En cumplimiento de lo expresado anteriormente varios alumnos de la primera
promoción de Flechas Navales de la Escuela José Antonio, de Barcelona, fueron
enviados en marzo de 1940 a San Fernando (Cádiz) donde realizaron varios cursos
de perfeccionamiento para incorporarse de forma efectiva en la Armada.
La Sección inicialmente la formaba una Centuria, llevaban un uniforme idéntico
al de los marinos de la Armada. Con el tiempo nuestros Flechas también
dispusieron de una banda de cornetas y tambores que actuaba en desfiles y actos.

Casco reglamentario de los
Flechas Navales.
La vida en la Escuela de Flechas Navales era lo que en aquellos momentos pos
bélicos se consideraba la adecuada. Es decir, la implicada con los aspectos
castrenses, considerados entonces métodos de contrastada eficacia. AsÍ, vivían
en un régimen casi militar con sus formaciones, guardias, revistas, actos
solemnes ... y contaban con su correspondiente equipo individual completo; entre
otras cosas, casco de acero, cartucheras reglamentarias y un fusil (por supuesto
inutilizado). En el buque se contaba también con un pequeño cañón de desembarco.

Aprendiendo a bogar en el
puerto de Barcelona.
El
historiador naval D. Alejandro Anca Alamillo nos narra lo que era un día
cualquiera de un Flecha Naval de la Escuela José Antonio de Barcelona:
"Horario:
07,00:
Diana, Aseo, desayuno y baldeo
09,00:
Clase de aritmérica
10,00:
Clase de Geografía
11,00:
Clase de Gramática
12,00:
Comida
13,00:
Descanso
15,00:
Clases de Historia y Navegación
18,30:
Cena
19,30:
Estudio
22,30:
Silencio
Escapaban a
esto rutina los sábados, en los que por lo mañana se leían las leyes penales
dejando la tarde para el descanso, Y los domingos, en los que se celebraba una
misa a bordo permitiendo o los jóvenes salir por la tarde a dar un pequeño
paseo, eso sí. siendo examinados antes por el oficial de guardia que controlaba
de una manera estricta sus horas de entrada y salida. En verano la
relajación aumentaba, y a la mayoría de ellos se les enviaba a pasar las
vacaciones a un campamento donde convivían por unos días con sus camaradas del
resto de las Organizaciones Juveniles de la Falange".
Dentro de los anales de la historia de nuestra Escuela, 1942 figura como un año
memorable porque un grupo de Flechas Navales de Barcelona acudió a visitar
Italia. formando parte de una expedición organizada por la Delegación Nacional
del F. de J., invitada por la "Gioventu Italiane del Utorio (GIL). En efecto una
Centuria compuesta por una Falange de Flechas Navales, procedentes de varias
Escuelas; una Falange de Aprendices de Aviación, y una Falange de Montañeros, se
desplazó al país hermano para realizar la visita durante un mes y medio. Al
frente de la expedición iba Soro. De la Escuela de Flechas Navales de Barcelona
acudieron nueve Flechas, seleccionados entre los mayores.
Una vez en Italia, no solo se realizaron las vistas de rigor a los lugares más
señeros de la época (incluido lo caso natal de Mussolini, en Predapio), sino que
se les facilitó lo convivencia con jóvenes de la GIL, pre - marineros, en un
gran campamento en el Sur de Italia, donde afloró la camaradería que, como
aprendices de marinero y sujetos de las mismos raíces culturales, cabía esperar
entre los españoles y los italianos.
Nos cuenta
Juan Pablo Martínez de Salinas, en un escrito que publicó el número 39 del
boletín LUCERO, que: "Una noche se incendió un bosque vecino y ayudamos con los
más de mil muchachos a la extinción del fuego. Fue importante, citados en la
Orden del Día fuimos muy felicitados ( ... ). Mención especial para la vista al
Vaticano. Fuimos recibidos por S.S. Pío XII en audiencia exclusiva para la
expedición o Centuria, acompañados por el Embajador de España. Todos de rodillas
en el gran salón, aparece el Papa y tras él caminan de rodillas los dos
diplomáticos. Pasa su Santidad y nos da a cada uno un pequeño sobre con una
bonita cruz que conservo".
También resulta de interés señalar que durante ese verano de 1942 visitó el
Buque Escuela el Jalifa de Marruecos, quien fue debidamente atendido, recibiendo
una detallada explicación sobre el velero a cargo de un avispado Flecha.

Visita del Jalifa de Marruecos
al Buque Escuela "Baleares".
Según consta en la publicación Historias de la Mar, correspondiente a
enero/febrero de 2004, "El primer equipo docente de la Escuela estuvo dirigido
por José Alonso Pedemonte, siendo subdirector Esteban Florence Aguilar, Oficial
10 Auxiliar y de los instructores Jesús Martínez Pérez, Salvador Torres Quiroga,
Ramón Rodicio y Francisco Llatjos Garcia. Todos bajo el mando del Comandante de
Marina de Barcelona, capitán de navío Lutgardo López Ramírez".
Así, podemos ver en ese cuadro docente una genuina representación del
Nacionalsindicalismo de la época, señal inequívoca de la vocación marinera y de
la visión clara de objetivos que nuestros veteranos camaradas tenían. No en
balde figura en los Puntos Programáticos de la Falange aquel que rotundamente
dice: España volverá a buscar su gloria y su riqueza por las rutas del mar.
España ha de aspirar a ser una gran potencia marítima, para el peligro y para el
comercio. Fieles a ese postulado y con los medios que aquellos tiempos permitían
disponer, un número importante de falangistas se volcaron en la misión de formar
para España, a través de las cosas del mar, una legión de jóvenes españoles.
Nuestro Baleares vino cumpliendo con su cometido, desde su inauguración como
Escuela de Flechas Navales, hasta que la Autoridad portuaria dispuso que el
viejo velero se hundiese para servir de base del muelle- adosado a la
prolongación del dique Este del puerto de Barcelona.
A mediados de los años 60 desapareció para siempre nuestro querido bergantín -
goleta, después de haber dejado como legado un nutrido grupo de hombres de la
mar con el marchamo Nacionalsindicalista. A pocos buques les cabe semejante
honor.

Alumnos del "Baleares"
realizando prácticas en su Buque Escuela.
Conclusiones
De todo lo
expuesto se puede concluir que la iniciativa para la creación de los Flechas
Navales correspondió a un pequeño grupo de falangistas residentes en Palma de
Mallorca. En efecto, todos los datos bibliográficos recogidos apuntan al
Delegado Provincial de las OO.JJ. de Mallorca, camarada Francisco Roselló
Pericas, al Delegado local de Palma, camarada Juan Sastre, y al Piloto de la
Marina Mercante, camarada nadal Antelmo Janer (padre de un flecha superviviente
del Crucero Baleares) como iniciadores de la obra. Ellos decidieron crear, a
finales de 1936, en plena Guerra de Liberación, esta especialidad dentro de la
Legión de Flechas de Baleares; no sabemos, sin embargo, si ello fue resultado de
una iniciativa innovadora original, o se debió a la imitación de otros
movimientos juveniles que, como la GIL o las Juventudes Hitlerianas ya contaban
con sendas Secciones Navales o de pre-marinos.

Tres Flechas Navales, hoy:

y ayer tres pies para un banco.
Sea como
fuere, lo cierto es que dicha iniciativa fue muy bien vista por los altos mandos
de la Armada Nacional y, a principios de 1937 el Almirante Bastarreche decidió
apoyar la obra y dotarla de todo lo necesario para su correcto funcionamiento.
Al respecto
no debemos olvidar que la Armada Nacional se encontraba, por aquel entonces, muy
necesitada de personal especialista para completar las dotaciones de sus buques.
Es bien sabido que un importante contingente de la marinería de la Flota de
Guerra se había amotinado contra sus mandos y pasó a formar parte activa de la
flota de la República. AsÍ, pues, parece que la intencionalidad de los altos
jefes de la Armada Nacional cubría dos objetivos importantes. Por una parte se
trataba de dotar a los buques de guerra nacionales de personal cualificado en
ciertas actividades técnicas, Y por otra parte, se garantizaba la fidelidad
ideológica de este personal, con la vista puesta, lógicamente, en el próximo
futuro que vería acceder a estos jóvenes aprendices de marineros a puestos de
responsabilidad dentro de la Armada. Se estaba sembrando para impedir, o evitar
en lo posible, una repetición de los sangrientos amotinamientos ocurridos
durante los primeros días del Alzamiento Nacional.
Como hemos visto, la experiencia de la Escuela de Flechas Navales de Palma
pronto cobró popularidad y, a su imagen y semejanza, empezaron a aflorar otras
.por todo el litoral español. En fecha tan temprana como abril de 1938 ya nos
encontramos con una Escuela de Flechas Navales en Melilla.
Pero en realidad fue después de la Cruzada cuando tuvo una verdadera expansión
la Obra. La Ley Fundacional del F. de J. de 6 de diciembre de 1940, y la
posterior Ley de desarrollo de la Sección Naval del F. de J., de 14 de diciembre
del mismo año, fueron los eficaces resortes que impulsaron la creación y
desarrollo de las Escuelas de Flechas Navales, de tal forma que el año 1960
figuraban censadas en la Delegación Nacional del Frente de Juventudes 18
Escuelas de Flechas Navales en todo el territorio nacional.
Poco a poco Y como es lógico, debido a los cambios que progresivamente se iban
verificando en la sociedad española, estas Escuelas se fueron adaptando a los
nuevos modos que las circunstancias exigían. Es decir, fueron perdiendo el
fogoso contenido del ideario nacionalsindicalista, se les desprendió de sus
formas militares y en sus últimos tiempos no fueron más que Centros de Formación
Profesional en las ramas de los trabajos del mar.
El proceso de desarrollo que experimentó nuestro País en la década de los 60, y
el normal funcionamiento de las Escuelas de Suboficiales y los Cuarteles de
Instrucción y Marinería de Cádiz, de Cartagena y Ferrol, que cubrían las
necesidades que de este tipo de personal se demandaba, hicieron que su muerte se
produjera de manera “natural”.
Es difícil cuantificar cuantas Escuelas han existido a través de los tiempos,
porque mientras algunas de ellas se
extinguieron en fechas más o menos tempranas, como la de Palma, otras iban
naciendo en otras partes de España. Ya hemos dicho que en el inventario de 1960,
realizado por la Delegación Nacional del Frente de Juventudes, aparecieron 18
Escuelas de Flechas Navales.
Una valoración objetiva, desde una perspectiva puramente profesional, nos
permite llegar a la conclusión de que en algunas de estas Escuelas se cumplió el
objetivo de capacitación técnica del alumnado. Muchos de nuestros Flechas han
llegado a ocupar puestos de responsabilidad en el mundo naval (tanto en la
Armada como en la Marina Civil). Ahí, tenemos los casos tan cercanos de nuestro
camarada Juan Antonio Sánchez-Bustamante, y los hermanos Costa Barbosa, Alemán,
Busquets ...
No obstante, en
el aspecto ideológico, nos encontramos con el inevitable efecto de la presión de
la corriente dominante. Es decir, el pensamiento político - cultural dominante
en el mundo occidental, al cual pertenecemos, han hecho prácticamente
incompatible los postulados Nacionalsindicalistas inculcados a aquellos Flechas
Navales con tanto amor y ansias revolucionarias. Cuando nuestros Flechas salían
al mundo real, éste era irreconocible para ellos. Nosotros sabemos que la tarea
de cambiar un orden injusto por otro mejor está reservada únicamente a las
minorías selectas.
Sin embargo, estoy seguro, todavía hoy encontraríamos profesionales de la mar,
educados en estos Centros, orgullosos de haber formado parte de aquella Sección
Naval del Frente de Juventudes. Incluso, pienso, habrá entre los hombres del mar
surgidos de nuestras Escuelas, muchos con la suficiente inteligencia y
sensibilidad como para apreciar el legado que de esta maravillosa Obra del
Frente de Juventudes recibieron.
Lo que sí
resulta incuestionable es que hoy, con sus luces y sus sombras, la realidad de
nuestra Armada, de nuestra Marina Mercante y de nuestra Marina de Pesca, es
debida, en parte, a la ingente tarea que con muy pocos medios, pero con gran
ilusión, realizaron unos enamorados de España, de su juventud y de las cosas del
mar. A ellos, como a todos los que trabajaron en favor de la juventud durante
esos años de nuestra historia que hoy se pretende silenciar, cuando no
tergiversar, se les debe un homenaje, España les debe un
homenaje.

¡Mucha caña para tan poco hilo!
Finalmente, como dato anecdótico, pero significativo al mismo tiempo, de la
popularidad que alcanzaron nuestros "marineritos", hemos de señalar la irrupción
en el cine comercial de los Flechas Navales. En el año 1962 se estreno la
película "Pachín Almirante", cuya trama discurre en el seno de una Escuela de
Flechas Navales (concretamente la de Huelva) Y refleja la vida de disciplina,
orden y alegría que en ellas reinaba.
Nada más, espero y deseo haber contribuido modestamente al descubrimiento (o,
como mínimo, a refrescar la memoria de algunos) de una realidad histórica muy
poco conocida pero, como tal, no exenta de importancia dentro del próximo pasado
de nuestra Patria.
Muchas gracias por vuestra atención.
Nota: Los Flechas Navales, Caídos por Dios y por España en el crucero "Baleares"
fueron nueve:
Felipe Crespí
Miguel Rosas
José Esteve
Francisco Solom
Guillermo Garí
Pablo Jover
Antonio Roca
Modesto Codina
Antonio Mata

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