José Antonio, el mismo
Fernando Márquez
Diario ABC, 20-11-1986
José
Antonio, el mismo a quien la derecha que hoy se pretende «civilizada» calificó
de «franciscanista» (y a su partido de «funeraria española») por no entrar al
trapo en la dialéctica puñetera y pistoleril de las turbas prosoviéticas.
José Antonio, el mismo que, cuando fue diputado, eligió su escaño algo distante
de la derecha y cerca del grupo socialista. Toda una declaración de principios:
sería interesante saber, en la actual etapa democrática, qué traseros han
desfilado por ese escaño.
José Antonio, el mismo que admiró y criticó a un tiempo la obra de dos
dictadores (su padre y el Duce), a la vez que descubría en el movimiento
libertario y el socialismo democrático las dos fuerzas que él deseaba canalizar
para su sugestivo proyecto de vida en común. Como también tenía claro qué
sectores llevaban en su seno la destrucción de la armonía civil: la ultraderecha
y el bolchevismo.
José Antonio, el mismo que, lejos de saineteros tejemanejes involucionistas,
prefería confiar en que Azaña o Prieto diesen un golpe de timón y no
desaprovechasen la oportunidad de yugular el desorden establecido.
José Antonio, el mismo que cuando pensó en la necesidad de una intervención
militar lo hizo teniendo como referencia la acción de don Miguel, pacificadora,
altruista y consciente de su personalidad.
José Antonio, el mismo que, al darse cuenta de la situación provocada tras el
alzamiento (recibido de modo muy distinto a la anterior dictadura), desde su
cautiverio y simultáneamente al ala centrista de la República, intentó gestiones
para detener la nunca deseada guerra civil y llegó a proponer, sacrificando la
propia ortodoxia de su proyecto, un Gobierno de concentración nacional
claramente centroizquierdista, donde su maestro Ortega sería el encargado de
educar a los hijos de quienes hoy se mataban.
José Antonio. el mismo que jamás abdicó de su condición extremista. Pero un
extremismo sin anteojeras de derechas o izquierdas. un extremismo centrado y
abierto a todos. Heredero de las ansias regeneracionistas del 98 y del análisis
vertebrador de Ortega. Coetáneo del inconformismo personalista del francés
Mounier, del planismo neosocialista del belga De Man, de la revolución
aristocrática del alemán Junger. Anticipador de los actuales movimientos de
tercera posición europeos e iberoamericanos.
José Antonio. el mismo a quien unos estudios de prospectiva realizados por
sesudos profesores yanquis (algunos hasta premios Nobel) señalan como profeta de
la alternativa que, en el siglo XXI, redimirá a España del inminente 98 ..