CARTA ABIERTA AL JUEZ GARZÓN



 

(Carta enviada a los diarios ABC, La Razón, y El Mundo y vetada por la censura).

 



Ante los escandalosos titulares de toda la prensa española de estos días y los profundos enfrentamientos en los medios de comunicación, motivados por su esperpéntico Auto criminalizando a uno solo de los bandos de nuestra guerra civil, le dirijo estas líneas con dos peticiones y un sano consejo de viejo.

Mi primera petición, es la de que me incluya en la arbitraria lista de los presuntos criminales de guerra que cita, con los que me siento absolutamente identificado, porque si yo hubiera estado en su época, lugar y circunstancias habría hecho lo mismo que ellos. También le pido que me impute como militante de Falange desde 1943, que me afilié al Frente de Juventudes por profunda convicción intelectual, hasta el día de la fecha en la que la Falange no existe, pero en la que yo sigo siendo joseantoniano hasta la médula.

La segunda petición, es la de que dada la jurisdicción "urbi et orbi" que se auto concede, investigue y se nos restituya a los legítimos descendientes de los moriscos (entre los cuales me encuentro, de lo que da fe mi apellido), las propiedades que se confiscaron injustamente a mis ancestros cuando fueron expulsados de España en 1609. En mi caso, la tribu de los Ben Ataz era dueña de toda la huerta de Murcia, como lo asegura el historiador holandés Reniero Pedro Dozy en su monumental obra "Historia de los Musulmanes en España", Colección Universal de Espasa Calpe. Parte de mis antepasados se quedaron en Murcia porque se habían convertido, los avalaron dos caballeros cristianos y ejercían oficio desconocido por éstos: la molienda del pimentón. Claro que el problema va a ser a quién le pide SSª el certificado de defunción de Felipe III. Lo de que hayan pasado 399 años desde dicha expulsión, no debe tener la menor importancia , dada la manifiesta habilidad que SSª demuestra para acomodar la temporaneidad de las leyes a sus propósitos, que no al bien de la justicia.

Mi consejo como hombre que ha vivido mucho, ha visto muchas cosas, que conoce muy bien a nuestros compatriotas y que ha comprobado, en muchas ocasiones, que la picaresca española tan típica y celebrada por el buen pueblo español, no se acabó con nuestro Imperio sino que sigue tan imaginativa y tramposa como siglos atrás, es el de que compruebe minuciosamente a cada uno de los 130.000 nombres que le han facilitado como desparecidos, porque como esta cifra es imposible desde el punto de vista histórico, demográfico y estadístico, ni aún incluyendo a los muertos en combate y fusilados, fehacientemente identificados, no sería raro que muchos de ellos fuesen fallecidos de muerte natural, consecuencia o no de la morbilidad de la guerra; anarquistas de la CNT y FAI, trotskistas del POUM y disidentes de las propias filas, que los comunistas asesinaron a centenares en Cataluña y Madrid y en toda España cuando la sublevación de Casado; los cientos de ejecutados por los propios Jefes del Ejército Popular: Buenaventura Durruti, Valentín González ""El Campesino", André Marty "El Carnicero de Albacete"...; los mismos miembros del Gobierno en las checas que tenían montadas para eliminar toda discrepancia de propios y extraños, etc. etc.

Finalmente, para que valore mi fiabilidad como interlocutor, debo informarle que soy hijo de "rojo significado", oculto como topo durante nueve larguísimos años, 1939-1948, condenado a muerte en rebeldía y, cuando un mal nacido -no fascista- lo denunció, condenado en 1952 a treinta años de reclusión mayor, con petición del Fiscal de pena de muerte. Al aplicarle automáticamente todos los indultos concedidos hasta ese momento, pudo venirse con nosotros, desde la misma Sala donde se había celebrado el Consejo de Guerra, a celebrarlo en la calle.

Quedo a su disposición para ampliarle mi declaración en todo lo que quiera o someterme a las indagatorias que procedan si decide mi imputación, como le solicito.

Atentamente.

 

José Ataz Hernández .- Madrid.

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