Sobre Pío Moa  y César Alonso de los Ríos / Jorge Trías Sagnier



Gonzalo Cerezo Barredo

 

 

He leído con el mayor interés los artículos de hoy -Trías Sagnier- y ABC del último domingo -César- sobre el libro Franco, balance histórico de Pío Moa. El de César aparece bajo el llamativo título de El gran error de Pío Moa. El de Trías con el más ambiguo Nacionalismo=Fascismo. Como Pío Moa tiene recursos sobrados para defenderse no precisa de mi ayuda. No obstante el titular de César recuerda a aquel otro que tan poca fortuna trajo a su autor, Ricardo de la Cierva, ¡Qué error, que gran error!.
Esa singularidad (el gran error) hace pensar en otros menos graves y previos. A lo peor, como dice César, el de ser un outsider, un autodidacta despreciado por los historiadores instalados, un proletario de las hemerotecas que no tenía nada que perder sino la oscuridad de su existencia... ¡Ay hemerotecas, cuántos "crímenes" se cometen en tu nombre!. En un país tan aficionado a "borrar sus huellas" nada peor que encontrarse con un proletario afanado en seguirlas. Por algo es el mismo país que inventó aquello de "quien escribe se proscribe". Al menos Trías le reconoce sin disputa la cualidad de historiador, que tiene muy bien acreditada, sin que diga cosas más discutible que otros muy ricamente instalados en su secta.
Pero dá la casualidad de que incluso estos, en sus últimos trabajos (Fusi, Payne, y otra larga lista dentro y fuera de España) empiezan a reconocer que la transición, no la trajeron aquellos que tempranamente rompieron filas con el falangismo original ("Los Laín y Ridruejo, los Aranguren y los Tovar, los Areilza y los Ruiz Giménez", dice César y reitera Trías), sino los que desde dentro de ese falangismo, trataron de abrir cauces nuevos al Régimen sin salirse de sus estructuras. Labadie o Arrese, entre otros, ya en los años cincuenta, arriesgaron sus prometedoras carreras políticas en ese empeño. Pero no se salieron. Allí siguieron bregando desde dentro. En cuanto a los socialistas, ni estaban ni se les esperaba. Los comunista fueron el bombero pirómano que pretendía apagar el fuego que contribuyeron más que nadie, a prender. La transición la hicieron otros, es cierto, pero "desde dentro del Régimen". Y mucho más tarde, por cierto. O, ¿de donde venían Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez?
Gonzalo Cerezo Barredo. Periodista. DNI: 10275296T