PALABRAS INÉDITAS DE JOSÉ ANTONIO

José Montero Alonso

 

Una tarde inverniza hablé con José Antonio Primo de Rivera en su despacho. Eran las vísperas inquietas de las elecciones del 16 de febrero. Ante mi, José Antonio repasó, con aquella palabra suya tan neta, tan precisa, tan gallarda, algunos temas políticos del momento.

Yo recogí después sus palabras en una información periodística. Mas la información quedó inédita, porque la censura impidió la publicación de aquellas opiniones de José Antonio. Enseguida las elecciones y tras estas el Alzamiento Nacional. Madrid bajo el terror. Escondí aquella información y con ella algunos autógrafos y fotografías de José Antonio y algunos otros papeles que él me había dado. Lo que de él llegó a mi pudo así ser salvado, y un día, tras la noche larga de la guerra, mis ojos pudieron contemplar emocionadamente aquellos papeles suyos, aquella letra y aquellas fotografías suyas que la horda no había logrado profanar.

He aquí la información de entonces, las palabras del Ausente están recogidas con fidelidad absoluta, tal como él las dijo aquellos días, que eran ya víspera del combate y de duelo.

Con todo su valor de cosa limpia, neta y clara.

Desnudas de literatura y de interpretación.

Sobre el dinero y la Falange

Habló primero de la vida áspera, solitaria y altiva de la Falange, con enemigos a uno y otro lado.

-…Tropezamos -dijo, exactamente- con una gran dificultad: el dinero. Realizar nuestros propósitos con las cuotas simplemente, es muy difícil. Antes, al comienzo, nos daban dinero los que lo tenían: creían que veníamos a apuntalar el régimen capitalista, a ser para él una especie de guardia de la porra. Pero, naturalmente, se han convencido de que no veníamos a eso, a sostener privilegios y desigualdades que llenan de angustia el alma y la carne de España. Estamos en una hora de transición, de liquidación: el capitalismo está caduco, ha pasado, y lo que hay que hacer es sustituirlo por un régimen más humano y más justo, evitando así el drama que tantas veces acompaña a todo tránsito. Estamos en tiempo de tránsito, y Falange quiere evitar ese drama -que surgirá si no se actúa- desarticulando el capitalismo con un sentido de justicia y de humanidad. Siendo éste nuestro espíritu y éste nuestro propósito, ¿qué capitalista, naturalmente, nos va a dar dinero? Ante este escollo, son el esfuerzo y la fe los que van haciendo la labor, nuestra labor…

Sobre la guerra

Lo fundamental es esto: que en cada coyuntura internacional elija España libremente su actitud. Y claro está que para elegir con libertad hay que ser fuertes. Y España será militarmente fuerte. Estoy seguro. Y no tardando mucho.

Sobre paro obrero

De momento hay que alejar el fantasma del hambre, cueste lo que cueste, buscando el dinero donde lo haya (como alguien dijo y no cumplió). Pero a la larga el problema del paro exige la desarticulación del sistema capitalista, dentro del cual no hay solución para los problemas sociales, porque es él quien los crea o los agudiza. La Falange, contra el criterio capitalista que asigna la plusvalía al capital, propugna el criterio sindicalista: la plusvalía para la comunidad orgánica de productores.

-… Para nosotros, el capital no es sino un instrumento, al servicio de la producción: no concebimos la estructura de la producción como relación bilateral entre capital y trabajo. El capital, en cuanto a instrumento nacional para el logro nacional de la producción, debe pertenecer a los productores mismos -en sus formas individuales y sindicales- o a la integridad económica nacional.

-… La familia es para nosotros la célula social indestructible. Y no admitimos que haya más forma de constituir, de conservar indisolublemente la familia que el matrimonio.

-… A nuestro modo de pensar, constituye una traición contra España la entrega de Estatutos autonómicos a regiones en cuyo espíritu no se halla instalada la conciencia de la unidad de destino en que España consiste. El Estatuto dado sin esa garantía es un instrumento de desmembración. Cataluña, pueblo magnífico, al que acaso esté reservado recobrar el primero la conciencia de un gran destino común español, no está al presente limpia de separatismo como para que pueda entregársele sin riesgo un Estatuto que ponga en sus manos la formación espiritual de las nuevas generaciones.

Esto pensó y dijo, en vísperas de la negra fecha del 16 de febrero, José Antonio Primo de Rivera, en un repaso esquemático de temas que la actualidad brindaba. A través de esas opiniones inéditas hasta hoy, se refleja la profunda visión política -exactitud, claridad, profecía- de nuestro Ausente.

De la sombra nos llega ahora esa palabra suya, que es, cuando empieza a formar la semilla de su esfuerzo, de su vida y de su muerte, norma, camino y lección.

[En La Nación (Madrid) (13-26 de marzo de 2002), p. 28].