FALANGE ESPAÑOLA NO ENTRARÁ EN LA UNIÓN DE DERECHAS, DICE EL SEÑOR PRIMO DE RIVERA

 

Enérgico, juvenil, pleno de gallardías, se encuentra José Antonio Primo de Rivera, entregado al estudio del momento político. Amablemente nos contesta:

-¿Cómo va a usted a luchar en las próximas elecciones?

-La Falange aún no ha adoptado una actitud definitiva ante las próximas -¿próximas?- elecciones. Desde luego, no se alineará en ninguna alianza que se constituya con un sentido de "unión de derechas". La Falange no es un partido de derechas, como tampoco es de izquierdas. Entiende que estos valores de derechas e izquierdas están caducados, por descansar sobre concepciones laterales, incompletas, de lo que es España. España es para nosotros, la "unidad de destino" que diferencia en lo universal a un grupo de pueblos. Las izquierdas, al entregarlo todo a decisiones de voluntad, niegan la permanencia inconmovible en esa unidad de destino, superior a todas olas decisiones; así, bajo el signo de las izquierdas, el Estado no encuentra justificación para cerrar el paso, aun contra la voluntad de los más, a las corrientes separatistas, que son la negación de España, y al comunismo, que es la negación de toda una manera occidental, espiritual, cristiana, de entender el mundo. Las derechas, por el contrario, desconocen que un pueblo es, también, una comunidad material de existencia, en la que nadie puede considerarse exento de participar, por duros que sean, en los sacrificios comunes. Nosotros entendemos que lo nacional y lo social han de integrarse en una síntesis superior, que para nosotros cuaja en la fórmula nacionalsindicalista. Con este sentido integrador hemos propugnado un Frente Nacional. Y no entraremos en coalición alguna que nos exija el apartamiento de nuestra doctrina.

-¿Qué número de diputados fascistas cree usted que irá a la futura Cámara?

-Supongo que querrá usted decir "nacionalsindicalista[s]". No puedo contestarle. No existiendo en España la representación proporcional no es posible predecir nada mientras no se sepa cómo quedarán constituidas las candidaturas.

-¿Triunfarán las derechas?

-Creo que no.

-¿Cuál cree usted que será la composición del nuevo Parlamento?

-Me entregaré, como pasatiempo, al papel de adivinador. He aquí un cálculo en el que, por tratarse de un pasatiempo, prescindo de la posibilidad de alguna participación nuestra:
Nacionalistas regionales (más o menos declarados), 60; Centro, 100; derechas, 140; izquierdas, 170.

-Si lograra usted el triunfo, ¿qué política desarrollaría usted?

-El triunfo electoral próximo de mi partido es una hipótesis absurda. Cuando la Falange triunfe, desarrollará una política acorde con el sentido de mi primera respuesta, tal como está sistemáticamente formulado en los 27 puntos de su programa.

-¿Qué sucesos prevé usted para el año próximo?

-Éste: las izquierdas burguesas volverán a gobernar, sostenidas en equilibrio dificilísimo entre la tolerancia del centro y el apremio de las masas subversivas. Si los gobernantes -Azaña, por ejemplo- tuvieran el inmenso acierto de encontrar una política nacional que les asegurara la sustitución de tan precarios apoyos por otros más fuertes y duraderos, acaso gozara España horas felices. Si -como es más probable- no tienen ese acierto, la suerte de España se decidirá entre la revolución marxista y la revolución nacional.

[Declaraciones a Rafael Ortega Lissón, Blanco y Negro (Madrid) (29 de diciembre de 1935), p. 10-12]