El próximo sábado
17 de diciembre, a las 12 horas, la catedral de la Almudena
de Madrid acogerá la ceremonia de beatificación de 23
mártires de la Guerra Civil de 1936. Son los llamados
Mártires Oblatos de Pozuelo. Sólo uno de los 23 nuevos
beatos no era religioso Oblato, La celebración será presida
por el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación
para las Causas de los Santos, que representará al Papa
Benedicto XVI. Concelebrarán el cardenal arzobispo de Madrid
y otros obispos y sacerdotes.
Con la beatificación el próximo sábado 17 de diciembre de
2011 de 23 mártires (5 sacerdotes religiosos, 1 diácono, 3
subdiáconos, 4 religiosos de votos perpetuos, 9 religiosos
de votos temporales y 1 laico), el número de mártires de
este período histórico (1931-1939) que están ya en los
altares es de 1.001, incluidos los once mártires ya
canonizados.
De los 1.001 mártires españoles ya glorificados, 6 son
obispos, 75 sacerdotes seculares o diocesanos, 864
religiosos, 1 diácono y 1 subdiácono seculares y 54
seglares, incluido un seminarista.
La causa de los mártires oblatos de Pozuelo
La congregación de cardenales y obispos en la sesión
ordinaria del 11 de enero de 2011 confirmó que la muerte de
estos 23 Siervos de Dios había sido un verdadero martirio
sufrido por amor a Cristo y fidelidad a su Iglesia. El 2 de
abril de 2011 el Santo Padre Benedicto XVI proclamó el
decreto de martirio.
El 17 de diciembre de 2011, con ocasión de los 150 años de
la muerte de San Eugenio de Mazenod, fundador de los
Misioneros Oblatos y 200 años de su ordenación sacerdotal,
la Iglesia los presentará a todos los fieles como auténticos
mártires cristianos, mediante la ceremonia de beatificación,
que tendrá lugar en la catedral de Santa María la Real de la
Almudena de Madrid.
Los nombres de los 23 nuevos beatos mártires son: Juan
Antonio Pérez Mayo, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega
Domínguez, Juan Pedro Cotillo Fernández, Pascual Aláez
Medina, Francisco Polvorinos Gómez, Justo González Lorente,
Cándido Castán San José (laico), José Vega Riaño, Serviliano
Riaño Herrero, Francisco Esteban Lacal, Vicente Blanco
Guadilla, Gregorio Escobar García, Juan José Caballero
Rodríguez, Publio Rodríguez Moslares, Justo Gil Pardo, Ángel
Francisco Bocos Hernández, Marcelino Sánchez Fernández, José
Guerra Andrés, Daniel Gómez Lucas, Justo Fernández González,
Clemente Rodríguez Tejerina y Eleuterio Prado Villarroel.
Los ocho primeros fueron martirizados en Madrid el 24 de
julio de 1936. El mayor de ellos, el laico, casado y padre
de dos hijos Cándido Castán, tenía 42 años y el menor,
Pascual Aláez, 19. Las edades de los otros seis oscilaban
entre los 29 y los 21 años.
El 7 de noviembre fue fusilado en Paracuellos de Jarama,
José Vega, sacerdote y formador del Seminario, de 31 años, y
ese mismo día en Soto de Aldovea fue fusilado Serviliano
Riaño, profeso temporal, de 20 años.
Veinte días después llegó el turno de la muerte a otros
trece religiosos Oblatos. El procedimiento fue el mismo para
todos. No hubo acusación, no hubo juicio, no hubo defensa,
no hubo explicaciones Solo se sabe que el 28 de noviembre de
1936 fueron sacados de la cárcel, conducidos a Paracuellos
de Jarama y allí ejecutados. El mayor de ellos, Vicente
Blanco, superior del seminario, tenía 54 años y el más
joven, Clemente Rodríguez, profeso temporal, 18. El resto de
las edades iban desde los 5 a los 20 años.
Todos ellos murieron haciendo profesión de fe y perdonando a
sus verdugos. De los 22 Oblatos que, a pesar de las torturas
psicológicas durante el cruel cautiverio, ninguno apostató,
ni decayó en la fe, ni lamentó haber abrazado la vocación
religiosa.
Mártires todavía no en los altares
El número de víctimas martirizadas en aquellos años, según
el estudio de investigación histórica de Antonio Montero,
publicado en 1960 ascendía a 6.832, de los cuales 4.184
pertenecen al clero secular, 12 son obispos, 1 administrador
apostólico y varios seminaristas; 2.365 son religiosos y 238
son religiosas
A tenor de la continuación sobre estos estudios, realizados
a propósito de la preparación del catálogo de los mártires
cristianos del siglo XX, pedida por el Papa Juan Pablo II,
en el marco del Gran Jubileo del Año 2000, el historiador
Vicente Cárcel Ortí, habla de diez mil mártires españoles
asesinados en el citado período. Los datos se desglosan así:
doce obispos, un administrador apostólico, cerca de siete
mil sacerdotes, religiosos y religiosas, y en torno a tres
mil seglares, la mayoría de ellos pertenecientes a la Acción
Católica.
En Roma, en la Congregación para las Causas de los Santos ya
hace cuatro años estaba entregada la ponencia de 48 Causas,
con 863 mártires. Está en fase de estudio. Estas Causas en
sus fases diocesanas se incoaron en 1950, 1960 y 1969.
Otras 50 Causas están todavía en fase diocesana o recién
entregadas la correspondiente Congregación vaticana. Al no
ser finalizada la ponencia, no se puede precisar el número
de mártires para quienes se postula su beatificación.
Hay también un tercer grupo, el más numerosos, constituidos
por aquellos mártires o mejor «testigos de la fe» de
aquellos años, cuya Causa todavía no se ha iniciado. En
algunas diócesis y Congregaciones se están dando los pasos
previos para su apertura. Por su parte, la Oficina para las
Causas de los Santos de la CEE ha abierto la base de datos
«Testigos de la Fe» para tener constancia de ellos.