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(Causa General, Archivo Histórico)
En Madrid, a 6 de noviembre de 1939, ante este Juzgado compareció el testigo
anotado al margen, el cual fue enterado del objeto de su comparecencia, de la
obligación que tiene de decir verdad, y de las penas en que incurre el reo de
falso testimonio, siendo exhortado con arreglo a su clase, y
Preguntado por las generales de la Ley, dijo: Llamarse como queda dicho, de 39
años de edad, de estado casado natural de Alcalá de Henares, de profesión
Albañil que no ha sido procesado, y con domicilio en Torrejón de Ardoz y que no
le comprenden las demás.
Preguntado, Declara "Que sobre las dos y media de la tarde del 8 de Noviembre de
1936, se encontró a la puerta del Partido Comunista, con el vecino de Torrejón
Remigio Valle, que, acompañado de un Teniente del Ejército rojo, de un soldado
muy bajo, que llevaba un pañuelo rojo al cuello, y del vecino de Torrejón Miguel
Marian, iban a montar en el coche conducido por un individuo de paisano. Remigio
y el Teniente le dijeron al declarante que montara con ellos. Todos juntos se
dirigieron al Soto de Aldovea. En el trayecto el individuo tuerto manifestó que
los coches (pues parte del mencionado había junto al Partido Comunista otros
ocupados por milicianos que se dirigieron igual al Soto) pertenecían al Radio
Comunista de Ventas.
Cuando llegaron al lugar de los sucesos encontraron en él más de cuarenta
milicianos acompañados por José Rodríguez de la Peña y Donato González. Al
apearse el Teniente ordenó al declarante que se situara en el camino de Torrejón
para impedir el paso a los curiosos. Así lo hizo el que declara sin resultado
alguno, pues, en realidad, todo el que acudió a presenciar los fusilamientos,
pudo situarse donde quiso.
Al poco rato llegaron tres autobuses de dos pisos llenos de detenidos.
Inmediatamente fueron sacados de ellos los presos, en grupos de doce a catorce
que eran puestos a unos veinticinco metros del caz y asesinados por un pelotón
de unos cincuenta milicianos, a derecha e izquierda del cual estaban colocadas
dos ametralladoras, las víctimas llevaban las manos atadas a la espalda. La voz
de fuego la daba un individuo vestido de paisano muy alto, con una pistola
ametralladora en la mano, que otras veces provocaba la descarga haciendo sonar
un pito.
Tanto el Teniente, como Donato, Remigio y Rodríguez tenían durante los
fusilamientos una actitud marcadamente directiva. El soldado tuerto antes
mencionado disparaba con los milicianos.
Cuando quedaban solamente con vida los presos de un autobús el Marian (que había
estado haciendo guardia con el declarante) y el dicente, por orden del Teniente
entraron a formar parte del pelotón de ejecuciones en el que permanecieron hasta
que ninguno de los presos quedó con vida.
Acabados los fusilamientos, unos individuos de paisano que el declarante cree
recordar haber oído que eran policías, se dedicaron a desvalijar los cadáveres.
Con posterioridad a estos sucesos y en conversaciones sostenidas en el local del
Partido Comunista de Torrejón el declarante ha oído repetidas veces atribuir la
culpa de los sucesos relatados a Donato González, Remigio Valle y José
Rodríguez. Los tres eran elementos dirigentes del Partido Comunista y amigos de
Faustitino Villalobos, destacado elemento del Radio Comunista de Ventas, a quien
el declarante supone organizador de los asesinatos. Bastante antes de llegar la
primera expedición de la mañana José Rodríguez había dicho a un guardia de la
finca llamado Alejo (actualmente se encuentra en Torrejón) lo que iba a ocurrir.
Ratificase previa lectura. Firma con S.S.- Doy Fe.
[Firma rubricada]
Luciano Fernández Castilla
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