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Pablo
Sigüenza
Revista "FOTOS"
Febrero 1937
GETAFE,
CONQUISTADO
Con que ímpetu nuestras tropas han avanzado hoy
sobre el pueblo vecino a la Capital de España. Nunca
les he visto con tanto empuje de la toma de otros
pueblos aún siendo de mas importancia, quizá sea
porque este es el que mas cerca está de la ciudad en
donde todos los españoles tenemos algo y todos
tendremos más cuando el glorioso movimiento de por
terminada su victoria sobre el comunismo.
Verdad es que hoy hemos sufrido mayor resistencia.
Los rojos saben que la pérdida de Getafe es un golpe
de contundencia dura para los que sostienen la
presión de nuestro pueblo, pero la tropa de España
como siempre, ha sido mas fuerte que el adversario,
ha saltado las barreras y ha atropellado sus fueros.
Hasta mañana no podré detallar los destrozos de los
rojos. Son las nueve de las noche y se está tomando
el Cerro de los Ángeles.
A LA CONQUISTA DEL CERRO
Después de la toma de Getafe, nuestras tropas
avanzan unas hacia Villaverde, otras sobre el campo
de aviación, protegiendo este flanco a la columna
[ilegible] , que ha de tomar la codiciada posición
del Cerro, desde la que están hostilizándonos.
Dicen que la caballería viene desde Pinto atacando
con el éxito que ya por lo constante parece una cosa
vulgar en nuestro ejército.
Yo solo se que sobre las llanuras del aeródromo,
protegiéndose unas veces en los hoyos que los
proyectiles han hecho, otras a cuerpo limpio entre
las balas comunistas sigue la tropa. Ya las primeras
guerrillas han atravesado la vía para atacar de
flanco a la estación.
Llegamos a la estación que dista tres kilómetros del
pueblo y más de dos para llegar al Cerro, en donde
ya se aprecian las huellas o zarpas de las hordas
sin Dios y sin entrañas.
Ya se ve perfectamente como los milicianos no
aguardaban a los soldados de Franco para rendir
cuentas ante el Tribunal de España. Desalojan sus
trincheras mientras en carera triunfal nuestra
bandera empieza a subir el Cerro para imponer la paz
en la guerra, el honor en los hombres y el respeto a
las artes y las cosas.
Sabíamos de antemano la suerte corrida al monumento
del Sagrado Corazón de Jesús, que gloriosamente fue
elevado en el Cerro de los Ángeles sobre el punto
central de nuestra España querida; sabíamos que
después de simular la ejecución de su fusilamiento
lo habían derribado con un cañón de artillería.
Lo que no sabíamos es el ensañamiento con que han
actuado después de haber derribado el monumento ¡Que
salvajes!
Están martilladas los rostros de las figuras,
barrenados los ojos de otros y en total
completamente partidas las molduras de los cuerpos
representativos del pueblo que va a adorar al
Sagrado Corazón. Presentía tal proceder y quizá por
esto seguí a las tropas que habían de rescatarnos
los escombros divinos, más que con deseos con ansia
de estar entre ellos.

EN EL CERRO
Hace un momento que los soldados han trepado sobre
las trincheras de cemento que los rojos construyeron
para defender esta posición, aunque de nada haya
servido su defensa, todavía no han establecido en
sitio fijo los bártulos de guerra,. Los caballos
descansan en grupos en la llanura protegidos tras
los edificios que lo poblan. Los jinetes alrededor
de estos benditos cascotes, contemplan indignados la
cobarde acción de los impíos, traidores al destino
de su Patria y a la raza de su sangre.
-¿Qué le parece?- me pregunta un oficial de
caballería
-¿Qué quiere usted que me parezca?
Ya suponía la tragedia de su obra, no podía ser
otra. Sus instintos eróticos o demoledores no podían
dejar o devolver nos una santa imagen en la que
tenía puesta la devoción todo un pueblo cristiano y
muchos de los que entre ellos le blasfemaban.
-Tiene usted razón, -me dice el oficial, que había
cogido del suelo la mano de una de las figuras- nada
bueno se puede espera de quien no lo es.
Después coloca el fragmento y lleno de indignación
repite “cobardes”.
El monumento se aprecia perfectamente como fue
derribado. Primero lo intentaron con la artillería,
y como ésta no hiciese sino impactos con escasa
profundidad, entonces, procedieron al perforamiento
con barra, en donde introdujeron gran cantidad de
dinamita y ésta fue la que hundió la gigante
estatua.
La impresión es horrible. Todas las figuras que
quedan en pie están incompletas, entre éstas, brazos
y cabezas de otras, que después de estar hundidas
fueron desfiguradas a martillazos.
Tras todo este montón de santas piedras rotas, una
mole tremenda de hormigón estucado, clavada una
esquina en la tierra, intacta, muestra aún las
letras de “España”, el “yo reino en”lo han
confundido en pedazos que nos ha sido imposible
hallar.
La piedra que componía la imagen del Corazón de
Jesús, está tan destrozada, que nadie podrá
unificarla, ni apreciar en ella la expresión de sus
vestidos, y la cabeza.. vedla reproducida por el
objetivo. Parece una piedra que de rodar y rodar se
ha destrozado.
Ya en ella no se aprecia el gesto de piedad y perdón
con que nos miraba; es una calavera tratada por un
monstruo, que después de descarnarla, masticó los
huesos de su cráneo.
Todo es un montón de escombros que hoy parecen de
oro porque el sol los dorifica con el fuego de su
luz, pero mañana será el cementerio donde los restos
de la gloriosa imagen yacen rotos y amontonados
entre la hierba que la tierra en donde se sostienen,
críe.
Los soldados, todos los que no ocupan posiciones,
recogen los pedazos destruidos y los amontonan,
todos quieren cicatrizar la herida, que con el dardo
envenenado que los judíos les prestaran, nuestro
Padre Jesús ha vuelto a ser mutilado por los
descendientes de los que en el Monte Calvario le
crucificaron.
También yo recojo trozos de Jesús y los amontono,
también rezo con más fe y más devoción que cuando en
su pedestal bendecía a quienes llegaban a sus pies
implorando el perdón de los pecados.
Todo el Cerro está rodeado de una pared construida a
modo de trinchera, pero está hecha con los pedazos
de piedra benditas que no han de volver a ser lo que
fueron aunque siempre serán reliquia de lo que han
sido.
También la Ermita de nuestra Sra. De los Ángeles ha
sido saqueada, si no toda una parte derruida. La
torre del sector Madrid la derribaron con la
artillería, para que les sirviese, en la falda del
Cerro, sus derribos de parapeto en la lucha con los
soldados de España.
Todo está minado. Por todas las vertientes, además
de las trincheras, quedan intactas las cuevas hechas
para descansar, en donde colchones y mantas, todavía
con las etiquetas entre la tierra no han sido
recogidos.
Nada más inhumano no nada más cobarde que esta saña
ejecutada contra quien, por haber sabido morir en la
Cruz, no podía intentar su defensa.
Destrozado, si pero es el mal de todos los españoles
y de todo el que sin ser español sea cristiano,
vivirá siempre.
Volvemos a mirar los escombros de oro, porque el sol
los dora con el fuego de su luz. Volemos a
contemplar las ruinas que ayer fueron gigante
monumento y, que esperamos vuelvan a ser pronto
reconstruidas, para orgullo de los que sabemos
reconocerle como Rey del Imperio de nuestras almas,
como Rey del Imperio de la religión de España.
Cerro abajo, nos alejamos de los benditos cascotes,
entre los que yace roto el Sagrado Corazón de Jesús;
entre estos cascotes que se han convertido en
trinchera, desde donde nuestro gloriosísimo Ejército
ha de defender la hegemonía de nuestra Patria, que
ha de llevar a todos los españoles la Patria el
Trabajo y la Justicia.
Cuando descendemos por las vertientes del Cerro,
brazo en alto, los soldados y camaradas que ocupan
los reductos de las trincheras y escondrijos de los
enemigos de la Ley, del Derecho y de la Patria, nos
preguntan.

Uno de ellos me dice:
- ¿Han visto Uds. Como ha quedado el Corazón de
Jesús?
- Si, lo hemos visto, y nos llevamos documentación
gráfica para enviar la Mundo la verdad de la causa
de nuestro motivo. Que sepan bien por qué nosotros
nos peleamos y porqué en la trinchera o a cuerpo
limpio sabéis morir y matar. Quizá no nos quieran
comprender.
- Hoy –me dice un soldado de Cazadores mientras se
alzaba el casco para mejor verme- quizá tenga Usted
razón y no nos comprendan pero cuando vean nuestra
obra que a la par de la reconstrucción, llevamos a
cabo en España, llenos de envidia vendrán a
admirarnos y nosotros, entonces, les diremos: “Esta
es España y estos los españoles que locos de amor,
en un momento de orgullo, trazaron sobre el ritmo de
la Historia la más gloriosa gesta que en el correr
de los siglos se ha conocido en el Universo”.
- Me gusta su oración. ¿Qué profesión es la suya?
- Licenciado en Filosofía y Letras
- ¿Lleva usted mucho tiempo la campaña?
- Desde que empezó. Y puede Usted asegurar que hasta
que me maten o termine esta Cruzada.
- Estrecho la mano de este caballero de armas y,
después, la de sus compañeros que, al grito de
¡Arriba España! Me despiden.
Sigo bajando, casi por el mismo camino que he
subido, haciendo miles de reverencias, porque cada
vez que suena una bala, inclino la cabeza, cual si
pasase el Santísimo… (Es precaución)
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