FLORES SOBRE ALICANTE

  UNA CARTA DEL DUQUE DEL INFANTADO.

 LAS ÓRDENES MILITARES DE ESPAÑA RINDEN HOMENAJE A
JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA COMO CABALLERO DE SANTIAGO

 

  

Excmo. Sr. D. Ramón Serrano Súñer.

 Ministro del Interior.

 Mi distinguido amigo: Pues ostenta usted el doble carácter de autoridad de nuestra Falange Española Tradicionalista y de testamentario de D. José Antonio Primo de Rivera, tercer marqués de Estella, me dirijo a usted para hacerle, con el máximo interés, un ruego.

He leído en la Prensa que el próximo domingo se ha de dedicar un homenaje a este glorioso Mártir y que el lunes se han de celebrar en todas las parroquias nacionales, solemnes funerales por su alma, que aprovecharán a la Comunión de los fieles, ya que, seguramente, no ha de necesitar de ellos quien hizo el más grande sacrificio, el de su propia vida, por Dios y por su Patria. Los que fueron sus compañeros en la creación de la Falange tienen en la publicidad y las funciones de sus cargos públicos sobradas tribunas que nos hacen llegar a diario las pruebas de afecto y admiración que le procesaron en vida, agrandados y purificados en la muerte.

Pero no ocurre otro tanto a los que fuimos sus compañeros en otras instituciones menos numerosas. En efecto, diezmados por el crimen o por la Cruzada que sostenemos contra los sin Dios, sus hermanos de la Orden de Santiago, a la que rindió con fervor su constante y entusiasta asistencia, y cuya cruz llevaba en su pecho, y dispersos los ochenta caballeros supervivientes, cumpliendo sus deberes militares o cívicos -sin que conozcamos sus domicilios-, no podemos asistir corporativamente, como fuera nuestro deseo, al homenaje proyectado en honra de quien para nosotros es aún más que camarada... hermano.

Para suplir esa imposibilidad, yo me atrevo a impetrar de usted y del señor Fernández-Cuesta, de las autoridades que proceda y de la Falange Española Tradicionalista (de la que formo parte como coronel honorario de Infantería), que en la forma que estimen ustedes oportuno hagan pública la manifestación del cariño y del orgullo con que sentimos la hermandad con José Antonio (así como con su hermano Fernando y los 37 caballeros muertos en esta Cruzada) los que, como él, nos honramos llevando sobre el corazón las gloriosas cruces que guiaron la Reconquista y que todos aquellos habrían ostentado en la mortaja de sus hábitos si el robo y el alegre asesinato no les hubiera privado de cumplir esa consoladora obligación postrera de sus reglas tradicionales.

En su sustitución pido a ustedes también que, al lado de las flechas y el yugo, símbolo nuevo y felizmente escogido por la juventud heroica, que han de ornar la bandera de España sobre el túmulo funerario del último marqués de Estella, no deje de cubrir éste, en representación de los que hicieron la España una, y a los que él debe su sangre, la cruz que tanto apreció de la Orden Militar de Santiago.

Siendo yo la dignidad mayor de la misma que en este momento se encuentra en nuestra Patria, les ruego a ustedes, dándoles anticipadas gracias en nombre de los caballeros de todas las Órdenes hermanas y seguramente también del mismo José Antonio.

Suyo affmo. amigo s. s. q. e. s. m. – El Duque del Infantado.

Presidente del Consejo de las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.

 Zarauz, 16 de noviembre de 1.938. III Año Triunfal.

 

De “DOLOR Y MEMORIA DE ESPAÑA” Ediciones Jerarquía, 1939. Págs. 90 y 91.