DEL
NÚMERO LA REVISTA " Y " DEDICADO A JOSÉ ANTONIO:
INICIAL
por Manuel Augusto
Estas
páginas no fueron concertadas para el recuerdo de un hombre, sino para la
historia de un pueblo. En ella se refiere la entereza de la piedra que nos
enriquece la voz, a la melancolía de una vida de cenizas. Con la mirada fija y
el alma entera, José Antonio dictó la primera conducta nacional, e hizo crecer
el espíritu de cuerpo a espíritu de Patria. Predicó los rigores con alegría
y fundó la tierra en el Héroe, y
se levantó en el Santo el cielo. Y esto es hermoso. Porque ya la muerte no será
el término. Cuando nuestra nación sea cosa hecha, vendrán las almas
peregrinas en busca de los lugares de José Antonio. Pero él murió demasiado
pronto para posar sobre ninguna cosa y prefirió el vuelo ilimitado. Porque fue
bandera más aún que teoría y hay que saber hallarle en voz de mando, su voz
profunda y prolongada, "dando fuerza de ley al aire vano" como
trompeta militar. Si alguien pregunta por su fin, diremos: Le condenaron porque
era joven y promovía el amor de las gentes con su juventud. Así el humo de su
lumbre subía derecho, y su quehacer tuvo alas, y aves había en su fortaleza.
El no dijo: España esta hermosa -pues no sabía mentir-. Ni dijo: he aquí una
hermosa ruina -que no supo llorar-. Más dijo: Mirad cómo está Patria que es
hermosa, está corrompida. Pues con ninguna otra sangre sea lavada si no es la
nuestra-. Amigos: era difícil aquel tiempo y a sus amigos les llamó camaradas.
"
De “DOLOR Y MEMORIA DE ESPAÑA” ediciones Jerarquía, 1939. Pág 173.