JOSÉ
ANTONIO, HÉROE DE ESPAÑA
La
figura de José Antonio ha influido en España de un modo ejemplar en sus tres
momentos decisivos: vivo, como iniciador; ausente, como alentador de la
esperanza; muerto, como rector del ímpetu y el armador del esfuerzo. Máxima y
heroica personalidad, José Antonio ha recorrido estos tres momentos que son
como la cifra y clave de toda realidad que linda las fronteras del mito; de todo
lo noble y lo renovador en el mundo; y nos obliga con su muerte tanto como, nos
exigió con su vida. Por eso es importante, ahora que se acerca el aniversario
de su tránsito, recordar brevemente con palabras sencillas, lo que él nos
descubrió con el claro brillar de su vida, lo que representó con el hueco sin
luz de su ausencia; lo que es para siempre con el duro perfil de su muerte.
José
Antonio fue, por su vida, quien descubrió y salvó para nosotros las realidades
fundamentales. En España la política había degenerado en un frío y
artificial juego de fuerzas, en el que no resonaban las voces nobles y eternas
de la sangre y la muerte. Todo lo dominaba el parlamentarismo, y lo más
importante -la dirección de una comunidad de hombres- se reducía a quórum,
sucios compromisos, a cantidades de votos y discusiones sin fin. El bosque y la
lucha, la espada y el laurel, la polémica noble y el dolor del esfuerzo, la
soledad y el peligro estaban eliminados del Parlamento, sucio lugar donde los
hombres criaban grasas en cómodas poltronas y hacían gimnasia de lengua,
porfiados como mercaderes.
José
Antonio era fino, ágil, despreciaba la aritmética parlamentaria y amaba la auténtica
poesía. Con una aguda visión poética metafísica descubrió la esencia de
España, como unidad de destino en lo universal, y la hizo clave de su intención
y de su esfuerzo. Por este camino guió a los hombres. Por un camino que era el
más corto entre dos puntos porque pasaba por las estrellas y podía desembocar
en la muerte. Él devolvió a la política su aire abierto y oloroso a lucha,
rastros, banderas y venas desplegadas. Todo volvió a tener un sello nuevo de
mundo recién creado. Y España empezó a ser escenario de hazañas.
Esto
nos dio con su vida: ansia de lo mejor e ímpetu para buscarlo. Por eso le
llamamos iniciador, Capitán nuestro, Héroe de España.
(Patria,
6 de noviembre de 1938).