Covaleda, santuario del honor

 

Carlos Pérez de Tudela


 

Este 2004 hemos celebrado el VII encuentro anual de Covaleda,  que tuvo su comienzo en Junio de 1997, convocado en un principio por la Agrupación catalana de Antiguos Miembros del Frente de Juventudes, que lleva el camarada Ramírez, a la vez jefe de los de Cantalapiedra en la Ciudad Condal, y ya no siendo por lógica lo mismo a aquello del ayer, que también se llamó Agrupación Nacional del Frente de Juventudes, que presidieron entre otros  los camaradas "cambiantes" Rodolfo Martín Villa, Manuel Cantarero del Castillo y Vicente Montes, todos de importante  actualidad durante el largo franquismo. Aquella Agrupación al final quedó en nada y sirvió la misma en realidad a Manuel Cantarero del Castillo para dar cuerpo a aquel grupo político que fundó el marino malagueño llamado "Reforma Social Española" que como todo lo nuestro, pese a sus ímpetus primeros, luego quedó también en polvo, ruina y nada.

En 1998 y 1999 los anfitriones fueron los de la centuria de guías montañeros de Madrid, llevada desde siempre por Pepe Jiménez y la Plataforma del Centenario de José Antonio, cuyo canciller o secretario general es Jaime Suárez. Y después ha existido una rotación  tácita al respecto y un año son unos y el siguiente los restantes, los que llevan el peso de la organización del acto, aunque hemos de reseñar expresamente a la persona de Agustín Castejón Roy, como el alma de siempre de la llamada anual de Covaleda, ya que el viejo Oficial Instructor del Frente de Juventudes, fue político de cierta relevancia en el franquismo tardío y el recuerdo de Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento de Tarragona e impulsor en la transición de aquel buen intento de las "Juntas Españolas", que junto a los de "FN", fueron los propósitos más serios de nuestros ideales nacionales en la dichosa democracia inorgánica puesta en funcionamiento a raíz de 1977, con la condenada Ley de Reforma Política de Suárez, quien a sus 71 años ahora anda bien fastidiado y sufriendo una fuerte depresión, y a lo mejor  es que le remuerde la conciencia todo lo que hizo de ex camarada, ya que tiró por la borda lo del 18 de Julio y aceptó como panacea milagrosa todo lo contrario al mismo con aquel invento artificioso de la UCD y demás zarandajas. Castejón tiene fuerte personalidad e ímpetus y su larga luminiscencia azul le hace todavía ser mantenedor de actos como los que comentamos hoy.

Este año la partida fue también en Cibeles, a la vera de esos dorados buzones de Correos, y a la hora de la cita, las 7 de la mañana, que es hora siempre temprana y bella para ponerse en camino y cumplir con la cita anual de la andadura tradicional hacia los picachos de Urbión, donde nace en imberbe manantial nada menos que el Duero, todo ello en las inmensas tierras repletas de tupidos bosques de pinos, de la provincia de Soria, donde Machado germinó tanta poesía bella y magnífica.

Y como era menester y necesario, me tiré de la cama antes de las 5,30 de la madrugada, como si no hubiera pasado el tiempo y acudiera de "flecha" a cualquier campamento serrano madrileño de los 50.  Sólo con la pequeña diferencia de que sobre mis hombros se apoyan en la actualidad 65 añazos y antes 14. Pero mi espíritu es el mismo y ello me aterra algo, ya que debo ser persona tal vez inmadura, pues las gentes cambian mucho de mentalidad al paso de los años y yo, sin embargo, sigo creyendo en lo mismo que a los 15 majestuosos años, cuando aquella, ahora callada Mari Trini, nos cantaba lo de quién a esa edad no habría dejado su cuerpo abrazar. Yo entonces estaba simbólicamente ceñido a la esplendorosa Falange de Franco y 50 años después continúo prendado a lo mismo en mi espíritu, ya que lo de ahora, si soy sincero, no me enloquece y lo mío será siempre aquella FET de las JONS y no los intentos nuevos que ensayan, sin ningún éxito los grupitos azules del momento, en aras de una  pureza doctrinal imaginaria, ya que si somos "realistas" (como hay que ser bajo una monarquía) nunca conoció Falange mejores momentos que  bajo la jefatura peculiar y gloriosa del Caudillo.

Salí andando de casa, cuando todavía entre dos luces se divisaban estrellas en el cielo y por la plaza de España subí por la Gran Vía. Me dio la impresión  de que mi persona era algo "galáctica". o sea, totalmente ajena  a las gentes con las que  me cruzaba, todas con ojeras  de la resaca de fin de semana y que no  habían dormido, moviendo el  esqueleto o lo que fuera, en cualquier sala de fiestas, pub o bailongo. Toda una mocedad loca y sin personalidad, fácil de manejar por quien sea, y que su distracción es ésta. Las pobres chicas  todas con frío, al ir tan ligeritas de ropa, enseñando casi todas el ombliguito y el tetamen, y asediadas muchas por los últimos mozos de la movida. Mientas, infinidad de chinos vendiendo comida. La noche crapulosa siempre tiene estas servidumbres y se iba a dormir la juventud de España, mientras yo iba contento rumbo al Urbión. Me encontré un periódico "El Pais" del día, que al ser gratis metí en el macuto, ya que leo de todo, y a caballo regalado no le mires el diente.

Por fín llegamos, antes de la hora a la vera de la fuente de la diosa Cibeles y para hacer un poco de tiempo paseo hasta Neptuno y me paro un poco, ante el monumento a los Caídos del Paseo del Prado, que anda iluminado con una simbólica llama.

Como creo que he dicho, este 2004 es el ente falangista que tiene su sede en el barrio de la Guindalera, concretamente en la calle de Agustín Durán, quien corre con la servidumbre de la  convocatoria del VII Encuentro de Covaleda y es la señorita Beatriz, la que se encarga de la administración de la Plataforma 2003, quien contrata y a la vez conduce el amplio vehículo de color azul oscuro, muy en consonancia con la Falange, que nos lleva atravesando, a 120 kms. por hora, los campos de Castilla, hacia el lugar donde se asienta lo que fue solar del mítico campamento nacional llamado "Francisco Franco" de Covaleda.

Saludo a los camaradas que acuden, que tampoco forman legión. Entre ellos el historiador de Arganda del Rey, de la Torre Briceño, que es el primero en llegar, y ha tomado el autobús de las seis que le lleva a Atocha. Más tarde aparece el veterano Julián Martín Ricote, quinto en las listas europeas de FE de las JONS, que se viene ataviado de "falangista valeroso", con su pasador de medallas a lo general Salam de las OAS y su cinto con hebilla en el cisne, de aquellas que se hicieron para los camaradas asistentes al Congreso Eucarístico de Barcelona de los mediados de los 50, cuando en Madrid se cayó aquel tranvía al manzanares, ocasionando la tragedia de más de 50 muertos y el cese del alcalde por Franco. También muy animosos los Simón, Federico padre e hijo, que viven ahora por la barriada de San Fermín y de pena por ello murió Toly, que también gozaba lo suyo en Covaleda. Simón junior lleva una pelliza, barba y gorra que le asemeja algo a Durruti, el anarquista. Guisado, el oficial instructor, que conozco desde los años del distrito de Arganzuela y el viejo conserje del mismo Honorino, va acompañado de otro camarada que es gallego y por lo que cuenta, milita en la Hermandad de las Milicias Universitarias, esa que llevaba Paco Santos Polo en el ayer. Pero el viajero de "más categoría" es el catedrático emérito e ilustre periodista nuestro, Enrique de Aguinaga, el del artículo "El abrazo", y según me cuenta no ha recibido un céntimo del premio aquel convocado por el centenario por la Falange de Márquez, que ofrecía un millón de pelas al mejor trabajo periodístico sobre la figura del Marqués de Estella. Ahora dicen que el mismo ha sido declarado "desierto" y el caso será no soltar la tela, cosa siempre dura,, y más cuando la caja puede estar repleta de telarañas.

Todos andamos alegres con la excursión patriótica que vamos a realizar y Beatriz nos hace ponernos a todos los los cinturones de seguridad y ella es un sol al volante y bien solícita está con nosotros, siendo la conductora y única mujer del grupo.  Vamos raudos a Medinaceli, que está como a mitad del camino, y por el lugar Beatriz se despista un poco y sigue hasta Zaragoza. Un poco vuelta atrás y enfilamos hacia Soria. Siempre miro al pasar por esta zona el arco romano que se divisa en lo alto del monte, donde se alza el pueblo viejo y no el de la carretera, y me viene  también a la memoria el busto de bronce que se encuentra allí en honor del gran poeta norteamericano Ezra Loonis Pound, enamorado de Medinaceli, y que fue un magnífico apologista del fascismo desde "Radio Roma", en los años de la II Guerra Mundial, travesura que le hicieron pagar bien cara sus compatriotas, que muy demócratas y benevolentes con el adversario, le metieron en una jaula y desde Europa le transportaron "sin grandes miramientos" a USA, donde le metieron en un garito de enfermos mentales, ya que para los súbditos del entonces presidente Truman, ser fascista era paralelo a estar loco. O sea, que lo de os prisioneros de Guantánamo o ahora en las cárceles de Bagdad no es nada nuevo y es que los Estados Unidos es el lugar donde se respetan menos los derechos del hombre.
Cuando voy, de pascuas a ramos, a Venecia, siempre me gusta acercarme a poner unas flores a la tumba de Pound, que se encuentra en ese bello cementerio sito en una isla frente a la ciudad de los canales y que tiene por emblema al león alado.

Al ser ya todos los camaradas que vamos en el vehículo "veteranos" nos entran ganas de desayunar y decimos a Beatriz donde vamos a parar. Almazán es el lugar de parada y todo aparece muerto a nuestro paso, siendo ya las diez de la mañana y, por fin, encontramos un restaurante abierto, donde sólo tienen de acompañamiento del café, magdalenas en bolsa. Lo de los churros y bollos variados, parece en ese establecimiento cosa de otro mundo. Ricote y los Simón que son más castizos, piden sin embargo "un montadito". Beatriz por el móvil habla con Jaime Suárez, que independiente va hacia el lugar de convocatoria con la familia. Los cielos se ven algo encapotados y enseguida la ciudad de los doce linajes y Leonor Izquierdo de Machado, la dejamos a la derecha.

Buscamos la salida hacia Burgos, cosa que siempre es engorrosa en las ciudades, y los horizontes que andan sobre los picos de Urbión se divisan plomizos entre nubarrones. Torcemos por Abéjar, que no debe llegar a los mil habitantes y atravesamos por un puente ese gran embalse llamado Cuerda del pozo, que es como un mar soriano y enseguida divisamos Vinuesa, con su olor de pino fresco y su pétrea torre parroquial. Aquello en verano debe ser una maravilla por su frescor. Y por fin la villa de Covaleda con sus todavía en pie avenidas de los arqueros y de los jefes de centuria. Allí tenía una casa y veraneaba  José Antonio Elola Olaso, el paladín del Frente de Juventudes, creador de aquella letra de la canción que decía aquello de: "Juventudes, Juventudes, de Franco suprema ambición..." A Elola lo traté en su ocaso, todavía bajo el declinante franquismo, en aquel piso de la calle de Bravo Murillo y se portó muy bien conmigo, echándome un cable para ingresar en el entonces potente INP, que llevaba el camarada de Ciudad Real don Blas Tello y Fernández-Caballero, director general de la Previsión social de Girón. Finales de los 60, cuando todavía andaba yo solterito.

Todo anda muy verde con las recientes lluvias caídas este invierno y cuando arribamos al Raso de la Nava, son los caballos, potros y vacas los dueños del solar del campamento y los que acampan a la intemperie, con la mayor naturalidad, en el lugar donde se alzó en el ayer glorioso lo de Covaleda y donde se apretujaron bajo las tiendas de lona blanca miles y miles de muchachos españoles, deseosos de lograr la titulación de jefes de Falange y de centuria. Al principio, en los años difíciles, cuando el cerco de las democracias a España, hasta "Radio Pirenaica" aquella que emitía desde Rumanía, aunque simulaba hacerlo desde los montes que nos separan de Francia, y que era un sayón del comunismo, daba las listas de los titulados en "Covaleda" como si los chicos fueran enemigos de la democracia y sólo los esbirros del "chacal de El Pardo", como llamaban al Caudillo los rojos en el exilio.

Toda aquella fiebre pasó y al final con la despolitización del régimen, y la puesta en marcha de la "OJE", aquello se convirtió en un mero campamento juvenil, visitado en varias ocasiones por el actual Rey de España y su hijo Felipe y aquella Falange guerrera y peleona de los 40 a los 50, se nos convirtió al final en una especia de grupo o tropilla de "exploradores" o "boy scouts", con algún aditamento joseantoniano.

Durante el trayecto del viaje hablamos de muchas cosas y De la Torre Briceño, nos cuenta lo de sus investigaciones en el archivo general de la Administración del Estado en Alcalá de Henares, consultando los legajos de la "Causa General" y de las numerosas fotos y cosas de Falange que hay en el mismo. Ricote habla de que muchos banderines de las centurias ha oído que se encuentran en no se que local estatal sito en Getafe. Y Guisado nos refiere que sólo tres oficiales instructores llegaron a gobernadores civiles en el largo franquismo y ocultando algo ello, y haciendo sobresalir otros aspectos  de su historial. Y que fue un oficial instructor pasado al socialismo y mandamás en la transición, quien los puso en el cielo, ya que los asimilaron a funcionarios de la escala técnica del Estado. Aguinaga es más filosófico en su hablar y nos cuenta lo triste que resulta que ya se le estén muriendo sus alumnos, aquellos que tenía, cuando andaba en activo e impartiendo clases en la Escuela Oficial de Periodismo, y que ello es síntoma claro de su vejez. Simón padre se refiere a lo de sus tiempos lejanos de cazador y yo escucho por regla general a todos.

Misa al llegar, oficiada por el párroco de Covaleda, y celebrada en la ya un poco deteriorada capilla de piedra del campamento. El altar dentro de la misma y los asistentes a la "intemperie" como corresponde al falangismo. Sirve de ayudante del cura el camarada Rodolfo Fernández del Amo, que es hombre muy pío y esposo a la vez de "la vasca", que esta vez se ha venido sin pololos. El sacerdote nos hace recordar en su homilía a los muchos correligionarios que se fueron a los luceros. Resulta un goce para el espíritu dicha misa, teniendo como telón de fondo el fabuloso paisaje de Covaleda y como suelo para arrodillarse durante la Consagración, el mullido césped, que forma una especie de alfombra. No pasan el cepillo sino una gorra, y resulta en realidad más majestuoso ver pasar la boina roja, en las ceremonias religiosas de los hermanos carlistas.

A continuación, finalizado el sacrificio del altar, nos dirigimos todos hacia el lugar donde se encuentra el gigantesco mástil que preside el campamento, que es tan alto, que parece que el mismo rasca el cielo y se realiza el imperial acto de izar las banderas a los vientos. Por primera vez en estos Encuentros no se hace subir la gloriosa de las aspas rojas de San Andrés o sea, la de la Comunión Tradicionalista, que de siempre ondeó con todos los derechos habidos y por haber en la totalidad de los campamentos del Frente de Juventudes desde su origen, al ser una de las bandeas oficiales del Movimiento. No tienen de ello la culpa los organizadores, sino los que ahora manejan los hilos de la Comunidad de Castilla-León que sólo han ordenado colocar dos cuerdas en el mástil y por lógica necesidad sólo se izan por tanto las enseñas de la Patria y de la Falange. La de España, la nuestra, o sea, la que ostenta en su centro el bello blasón del águila de San Juan.

"La consigna del día" es pronunciada por el oficial-instructor y conocido doctor Luis Teigell Cea, uniformado con su briosa camisa azul con pasador de condecoraciones y pantalón y zapatos blancos. Su hablar es espontáneo cotidiano y falangista. Ya hace lo menos cuatro años que realizó igual misión el ministro José Utrera Molina, que fue un año que organizó esto la centuria de Montañeros.

Jaime Suárez ostenta en su manga la reciente Palma verde que le ha concedido FE de las JONS y a continuación hace advocación al Ángel Custodio del Valle de los Caídos. Se entona en el momento de subir las enseñas, el himno solemne del Cara al Sol. Y sólo se invoca al final a José Antonio. Un "espontáneo" grita a continuación el nombre del natural de Alfaraz de Sayago, o sea, al zamorano Ledesma Ramos y para que la cosa no se haga eterna y salgan más invocando a todos los prohombres de la Falange, Castejón Roy nombra a Francisco Franco y todos contestamos lo clásico de "Presente". Y se dan por zanjadas las "invocaciones".

Estamos por el Raso de la Nava unos cien asistentes, cifra que no está mal, sabiendo como están los tiempos y las divisiones crónicas que tenemos los falangistas y los grupos patrióticos. Echo de menos a muchos de los primeros tiempos en estar reuniones de Covaleda, como el capitán Landa, los hermanos Carrero, Miguel Ángel Herrero, acompañado por el camarada "Musculines" y a tantos otros como el escritor Mario Tecglen, autor de ese gran libro titulado "La juventud del morral y la canción", y otros de veces anteriores, como el coronel Sánchez Oliva, acompañado de su íntimo amigo de Murcia Hernán Sáez ataviados ambos con el uniforme genuino de los viejos tiempos de la mejor Obra del Régimen, como se definió al Frente de Juventudes. Tampoco volví a ver a un catedrático de Oviedo, que estuvo el primer año y con el que mantuve después una breve relación epistolar. Se puede decir, con todas las de la ley, que en el 2004 hemos de poner falta colectiva a los montañeros azules de Madrid, que tal vez se encuentren sin pastor con la enfermedad de Pepe Jiménez pero Dacio Primo Medina podía haber tomado el relevo perfectamente, a mi modo de ver. Tampoco una rata de los de Barcelona, que tal vez hayan tomado el canastillo de las chufas, o sea, enfadado por algun nimio motivo. En nuestros grupitos hay mucha susceptibilidad entre los mismos, y no hay pero cuña que la de idéntica madera. Otros se atreven a decir que lo de Covaleda es muy bonito, pero que los que acuden son los falangistas que votan al PP y se quedan tan panchos, para explicar su ausencia. El caos es que por culpa de los unos y los otros, la casa sin barrer, y así nos corre el pelo a los pobres camisas azules de la actualidad.

Después del momento de izar banderas conversamos unos con otros. Los que han venido del Norte con los de Madrid o Logroño. De la OJE de Haro siempre viene. José Luis Corral Fernández, el líder de "AJE" se ha venido sólo desde Madrid, y sospecho que de saberlo alguien se hubiera venido con él. Menos mal que aquí tiene a su lugarteniente de Aragón, el inquieto joven Eduardo de Vicente. También el presidente de los Alféreces Provisionales de Madrid, camarada Ernesto García Martínez está acompañado de la leal Isabelita, que es quien lleva la oficina de la calle de Maudes, sede de los estampillados de la corte y villa. Invita n ambos a una conferencia que se pronunciará el día de San Juan sobre la figura de Millán-Astray, dada por el hijastro de García Carrés, que no es otro que el ilustre decano de la facultad  de humanidades del CEU de Madrid, Luis E. Togores Sánchez, que creo que tiene allí ahora a Gustavo Morales, el que fue inquieto jefe de la Falange de Silva, ahora en sus cuarteles de invierno, como su sucesor Jesús López, y esperemos no ver pronto  en el mismo status a José Fernando Cantalapiedra y que tome el timón de aquello Andrino o Batres. Aunque en la Falange debe haber jefes "de cada momento" y no eternos, como es lo tradicional, que más parecen propietarios de su parcelita azul que de otra cosa.

El camarada de Sagunto, Luis Alonso Pardos, es "dinamita" y me dice que tenemos que medita la bella lección del día, pronunciada por el Dr. Teigell. El saguntino está acompañado `por dos inquietos azules de Zaragoza, que son muy impetuosos y ansiosos de hacer hacer todavía algo en la Falange. Me pregunta los tres por Domingo García y el Dr. de Miguel, que esta vez se han quedado en casita.

De los cien asistentes, unos cuarenta llevamos camisa azul, y muy pocos pantalón corto como en los tiempos campamentales. Cuento unos seis brazaletes de militantes de las Falanges Juveniles de Franco. Otra inmensa mayoría viene vestido de calle o como si hubiera ido de pesca al Jarama. Y muchos "prevenidos" aportan paraguas "por si acaso". Menos mal que no llueve y San Fernando, patrón del Frente de Juventudes, vela por nosotros.

Cuarenta eurazos me cuesta la aventura, entre comer y viaje, que son casi 7.000 pesetitas. Por mera tontería recuerdo que se pagaban unas doscientas en los turnos de veinte días de campamento, ya fuera en Riaño, Marbella o el Guadarrama, y cómo ha subido todo en cincuenta años. Y que si seguimos haciendo "Encuentros" por el 2020, nos tendremos que gastar a lo mejor medio millón de pesetas en la excursión.

Hace fresquito a la hora de comer y sólo me quito el jersey un momento, para lucir mi camisa azul gentil y postinera. Y mi emblema de "Per aspera ad astra". Pero mis compañeros de mesa me achantan con sus emblemas de Jefe de campamento y de oficial-instructor, y es que uno siempre ha sido un pelagatos en la Falange. Bebemos al comenzar un estupendo champán, envasado especialmente para el camarada Castejón Roy, que viste como Teigell, pantalón blanco y por su buen porte, se le nota que ha sido jerarquía del partido. La vasca se toma un bebe de una asistente y lo pasea como si fuera su nene. Esta vez no tenemos la suerte de estar con Lucinda, Lupe, Maria Luisa, etc.. camaradas que en el 2004 "hacen pellas". Comemos cubierto unos sesenta y los cuarenta restantes traen sus viandas, que comparten en hermandad y alegremente. Un lector de LA NACIÓN de Lerma me invita a un tinto de su tierra y otra lectora me confiesa que se imaginaba que yo era un vejestorio. No viene este año tampoco la familia "Pituca", y eso que bien cerca de su casa madrileña hemos partido. Canciones a granel en el yantar, entonadas en principio por Ricote y Aguinaga. Luego palabras de aliento y de "seguir en la brecha". Yo me levanto después de los helados y me voy a meditar tumbado en la hierba fresca del Raso de la Nava, mirando a los plomizos cielos de los picos de Urbión, que parecen los de Loyola en Vascongadas. Y pienso en lo que fuimos y somos en la actualidad. A lo lejos se oyen las canciones y por un momento imagino que estoy en un turno cualquiera de Covaleda en el ayer. Me fijo en los muchos monolitos que adornan el arco de entrada al campamento y que han arrancado las placas que recordaban las visitas de los reyes y del ahora marido de "la plebeya Leticia". ¿Quién lo habrá hecho? ¿No habrá sido la misma autoridad democrática para no dejar huellas de los devaneos de los monarcas con la Falange juvenil? También me fijo que un monolito lleva el nombre del actual alcalde de Cáceres, que es ahora del PP, y en el ayer ardoroso miembro de la OJE. Y que alguien ha tirado una certera piedra al ojo de Franco, cuya silueta se encuentra en un gran medallón del arco de piedra de la entrada. Los pinitos que crecen en lo alto del arco siguen adelante y el mejor día  hacen estallar el monumento, momento que a lo mejor, esperan con cierto regocijo los de la Junta de Castilla-León. No me acerco al grupo en el momento de arriar banderas, ceremonia que presencio en solitario desde los pinos.

Volvemos a Madrid por caminos nuevos, y a la pobre Beatriz, que tiene que devolver el vehículo a las 8,30 de la tarde, le damos un buen día de sobresaltos, de que si llegamos a la hora o no. Nos metemos por una carreterita de tercer orden, que pasa nada menos que por Catalañazor, donde fue derrotado Almanzor en el 1202. Disparo una foto a la silueta de la plaza, desde el microbús. Luego Ayllón, Riaza y Somosierra, donde Napoleón venció a los españoles, gracias a la temeraria carga de su caballería polaca, que luego tiró también contra los tanques del III Reich, en aquella carga romántica, donde a caballo y con sables quisieron derribar al Nuevo Orden de Europa.

Y cuando nos bajamos en la Plaza de Castilla, hace un calor de campeonato y las chicas siguen en sus trece, enseñando el ombligo. Después, cada mochuelo nos vamos hacia nuestro olivo. Así acabó Covaleda 2004.