La Plataforma 2003

 

Carlos Pérez de Tudela


 

Una Plataforma, según nos dice el diccionario de la Real Academia es "una organización de personas que tienen intereses comunes" y por lógica pueden ser las Plataformas de muchos tipos y clases. También a través de una Plataforma se puede presentar un conjunto de reivindicaciones de un colectivo o grupo. Y en el caso especial que no s ocupa esta Plataforma 2003 nació a la vida pública de España con el objeto directo y único de "honrar a la memoria de José Antonio Primo de Rivera" en el centenario de su arribada a la vida, que fue precisamente ele 24 de abril. Ya que el que llamábamos "el mejor hombre de España" nació en el Madrid de 1903, precisamente un 24 de abril.

Por ello la mencionada Plataforma 2003 ha llegado ya a su madurez plena y, por lógica y paso del tiempo, si no determinan otra cosa sus adheridos o miembros fundadores, morirá por vejez biológica a las doce de la noche del día en que la Iglesia honra la memoria de San Silvestre, o sea el 31 de diciembre de 2003.

La citada Organización podemos decir que ha cumplido hasta la fecha con dignidad y esmero el cometido propuesto que tenía por delante, aunque lástima ha sido que sus metas fundacionales no las haya podido llevar totalmente a la práctica, por falta de apoyos humanos y de reticencias de unos y de otros. Y también por la ausencia de muchos que tenían  que haberse encuadrado en la misma, que pretextando esto y lo otro, al final no se han subido al carro de la Plataforma y han quedado marginados de la misma, cuando particularmente alegan que son más joseantonianos que nadie. Aunque en realidad el pero tipo de estos potenciales adheridos, lo han constituido infinidad de aquellos que eran falangistas hasta la médula en el ayer y que tenían a José Antonio en sus largos años de mocedad y plenitud como Capitán y modelo a seguir, o sea, como guía y capitán, y que hasta en sus carteras portaban trozos de las cintas de las coronas de laurel que se ofrecían en actos oficiales a la figura del "Ausente". O que seguían el cortejo de la Corona del Día del Dolor con profundo silencio y veneración. Pero eso fue cuando Primo de Rivera formaba parte del olimpo político español. Y luego a la primera de cambio, una vez reconvertido o transformado el Estado del 18 de Julio, derribándose el Franquismo, ya no quisieron saber nada de su antaño Capitán y huyeron como ágiles felinos hacia lo nuevo y prometedor y se subieron al trote a lo que la Transición iba construyendo, que nada tenía que ver con el recuerdo de José Antonio. Y para estos ciudadanos profundamente joseantonianos en el ayer, Primo de Rivera pasó de ser su ídolo a figura incomoda y de la que había que apartarse con prevención y por tanto huir de esa puñetera llamada Plataforma 2003, como algo apestado.

Nadie tenía que dudar de sus nuevos "royalties" o papeles democráticos. Y por tanto, resumiendo, a la Plataforma 2003 no se subieron ni a tiros:

  1. Los miedosos o prevenidos, y que tenían que mimar su novel status democrático.

  2. Los olvidadizos y que decían que José Antonio no estaba de moda.

  3. Los "super-falangistas", que afirmaban que ellos solos eran los indicados de recordar a José Antonio Primo de Rivera.

  4. Los roñosos, etc.. que alegaban que eran muchas pesetas las que había que soltar, para subirse a la Plataforma.

Los temerosos son siempre muchos, y no digamos los olvidadizos y los que ya no dan cobertura o su interés, a lo que ya no se lleva.

También otros nos decían que la cuota de incorporación a la Plataforma era muy cuantiosa, aunque fuera a plazos, y dicha tesis no tiene consistencia, ya que siempre existió la posibilidad de acogerse a una "cantidad simbólica" mucho menor que la establecida general, a la que han podido acceder todos los que la han solicitado o querido. Por tanto no es cierto que algunos se han quedado fuera por cuestiones crematísticas.

Pero el peor "personal" en relación con la Plataforma es el formado por el elenco de los super-puritanos falangistas, que todavía colean militando por esos grupúsculos azules, esos que dicen que son en lo azul el acabóse y que estaría bueno que su preciado nombre y apellidos apareciesen en una lista junto a personajes desvaídos en la fe nacionalsindicalista y por tanto clasificados de "infieles" en la fetén memoria hacia el que se conoció por "El Ausente".

El caso es que con un poco de menor concurrencia que la sospechada en un principio, la Plataforma no obstante ha marchado adelante y ha ido cumpliendo con holgura y seriedad digna, la mayor parte de los enunciados o metas que se había obligado a realizar.

Se han celebrado varias asambleas generales en el Palacio de Congresos de la Avenida del Generalísimo y también más modestamente en ese local de la calle de Magallanes, donde también nos convocaron a los adheridos "a cantar", cosa tan necesaria en una sociedad triste como la de ahora, en que se canta mal y sin ganas. Lo de la canción, aunque parezca una cosa ligera no es baladí, ya que las marchas azules levantan los corazones. También se han celebrado retiros y reuniones en la paz del Valle de los Caídos.

Y se ha rendido homenaje a la Sección Femenina de la Falange, representada en esa agrupación llamada ahora "Nueva Andadura", que aglutina a muchas de las que fueron muchachas de Pilar Primo de Rivera. El acto de Brihuega en este sentido fue muy concurrido y alegre. Brihuega, esa bella villa de Guadalajara, recuerda todavía su ayer glorioso en la guerra, cuando los italianos de Mussolini, fueron sorprendidos allí por los rojos.

Y en el campamento que se llamó "Francisco Franco" de la villa soriana de Covaleda, al pie de los picos de Urbión, donde nace nada menos que nuestro río más caudaloso, que es el Duero, la Plataforma, en el V Encuentro de antaños miembros del Frente de Juventudes, rindió memoria a la célebre "División Azul" en la persona de su presidente.

La Plataforma ha hecho eso tan difícil cual es abrir una sede social en la barriada de la Prosperidad, en una calle llamada Agustín Durán, cercana a la de Méjico y la de Pilar de Zaragoza, junto a la piscina deportiva que lleva el nombre de "General Moscardó", y ese palacio llamado de la Trinidad, que habitó el padre de José Antonio en los tiempos de su Dictadura.

Y es el camarada Jaime Suárez, quien lleva con frescura y alborozo el timón del navío de la Plataforma, y ha sabido bien vadear todos los escollos y problemas que han salido por el camino, por lo que su callada labor es estimada por muchos, y hasta Fe de las JONS, el partido falangista de José Antonio, ha tenido el agrado de condecorarlo con la "Palma Verde" en emotivo acto celebrado con la Junta General de dicho partido el día de San Fernando, patrón que fue de la Juventud Nacionalsindicalista.

¿Cual será el mañana de la Plataforma 2003? ¿Se difuminará como un azucarillo en el agua? ¿O quedará ya su poso permanente y se formará con sus gentes un genuino grupo azul "de cierta altura" para tratar que lo de José Antonio perdure y la Falange no se olvide?