José Antonio y los poetas *

 

Gonzalo Cerezo Barredo


La conmemoración del I Centenario de José Antonio Primo de Rivera está proporcionando alguna grata novedad pese a la espesa losa de silencio oficial que lo rodea. Una de ellas, y no la menos importante, es la aparición de publicaciones que se enfrentan a figura del fundador de la Falange desde diversos puntos de mira. Se trata en ocasiones de la reedición de obras ya conocidas, como la biografía de Julio Gil Pecharromán y de otras aproximaciones novedosas y polémicas, como Las gafas de José Antonio, de Adriano Gómez Molina, ambas de iniciativa editorial privada. En este grupo conviene situar la obra de Aguinaga/Payne sobre  José Antonio, de la colección Cara y Cruz de Ediciones B, así como La corte literaria de José Antonio, de los hermanos Pablo y Mónica Carbajosa, autora, esta última, de una valiosa tésis doctoral sobre Rafael Sánchez Mazas.

Con todo, la actividad editorial más importante corresponde a la que viene desarrollando, con un meritorio esfuerzo, La Plataforma 2003, asociación creada precisamente para la conmemoración digna del centenario joseantoniano, los promotores de Plataforma han entendido, que no podía pasar esta circunstancia sin dejar tras de sí algo más que la memoria de un olvido.

Aparte de otras acciones conmemorativas, meramente coyunturales, han iniciado la publicación de una serie de monografías dedicadas al estudio de la figura de José Antonio, a su época y entorno cultural e histórico, entre las que figura este ensayo de García de Tuñón.

José Antonio y los poetas mereció el primer premio nacional de ensayos en el concurso convocado por la Asociación Cultural Juntos, de Cieza (Murcia), dedicado precisamente a la conmemoración del centenario del fundador de Falange.

Sin pretensión de aportar novedades a un tema que ha sido estudiado ya desde diversas perspectivas, ni enredarse en las siempre controvertidas relaciones de poesía y política (sólo excluía Platón de su ideal República a los poetas, como es bien sabido), el autor nos da una precisa y documentada visión de las preferencias poéticas de José Antonio, no siempre coincidentes con sus afinidades políticas, pero que dejan entrever su propia sensibilidad literaria.

Naturalmente se detiene en aquellos poetas con quienes no solo le unían mutuas relaciones de admiración y afecto, sino de especial afinidad ideológica, hasta el punto de merecer del propio fundador el calificativo de "poetas de la Falange". Este apelativo, inicialmente aplicado como elogio, fue transformado más adelante por pura estupidez política en imputación. Ello sirvió a buena parte de la crítica pretendidamente académica para motejarlos de "fascistas" (Rodríguez-Puértolas) y excluirlos de su particular Parnaso.

Sin entrar en el conocido trabajo de Puértolas, que extiende peyorativamente el calificativo de fascistas a todo escritor "de derechas", aunque no por ello deja de reconocer sus valores cuando es oportuno, se citan en el libro de Tuñón las aportaciones de otro como Trapiello o Umbral, y es lástima que se olviden las de Mainer, que dedicó a Falange y Literatura un importante estudio ya en 1971.

Desde Ronsard a Kipling, pasando por Juan Ramón, Alberti, Lorca o Salinas, nos muestra Tuñón las amplias perspectivas del canon poético de José Antonio, en cuyo gusto convivían con holgura Rubén, Machado, (los dos, claro), Unamuno o Villón. Y es interesante la predilección que –citando a Ridruejo– nos muestra el autor por los poetas franceses. El caso de Ronsard es particularmente llamativo, porque, para quiénes creemos en la voluntad clásica del pensamiento joseantoniano, representa un antecedente valioso esta empatía con el fundador de La Plèiade, cuyas odas pindáricas muy bien pudieron influir en el tono épico de alguno de los más conocidos textos del propio José Antonio, y que contó con imitadores tan ilustres como D'Annunzio.

Más allá seguramente de su propósito inicial, el autor amplía la relación de José Antonio con los poetas, a la muy significativa sensibilidad de la Falange hacia la poesía, a través de amplias referencias a poetas posteriores de la generación del 36 –muchos del os cuales ni siquiera conocieron a José Antonio– y que tuvieron acogida en publicaciones falangistas como Vértice, Escorial o Alcalá. Es el caso, entre otros, de Rosales, Panero, Vivanco, Adriano del Valle o Ángel María Pascual.., al acompañarlo de extensas muestras de su obra, acaba ofreciéndonos una excelente antología de poemas de difícil localización en otros trabajos.

En este sentido tiene justificación plena la inclusión en José Antonio y los poetas de la referencia al número especial de la revista  Alcalá dedicado a los poetas catalanes de la postguerra. Recuerda el autor que no solo la revista recogía sus obras en la propia lengua catalana originaria –en la que Tuñón los reproduce– sino que recibían también el generoso reconocimiento de la publicación universitaria falangista que entonces (1952) dirigía con singular acierto Jaime Suárez.

Nada extraño, por otra parte, en una más de las publicaciones falangistas que se abrieron al amplio espectro de la cultura española en aquel singular soto de verdor que florecía, contra viento y marea, en lo que ciertos historiadores de "pata negra" siguen empeñados en describir como "esteril erial", ¡todavía! pese a todas las evidencias.

No podía dejar de incluir el libro de la propia obra poética de José Antonio –que prácticamente reproduce tomada de la edición de Rafael Inglada, 11 poemas de José Antonio Primo de Rivera– y es de agradecer, igualmente, la inclusión de los poemas de Corona de Sonetos a José Antonio (1939), que Tuñón acompaña de un breve perfil de sus autores (uno y otro están disponibles en el catálogo de Plataforma 2003).

El lector familiarizado con la poesía encontrará en esta obra no sólo la esperable mención de los ya conocidos "poetas de la Falange" –Sánchez Mazas, Alfaro, Montes, Agustín de Foxá, Ridruejo..-, sino la de otros que poco o nada tuvieron que ver con ella, de la época y anteriores (Ronsard, Villón, Kipling, de quien aporta, por cierto, tres diferentes versiones de su conocido IF al que José Antonio consideraba paradigmático) o también posteriores. De todos ellos nos ofrece algún poema, lo que convierte la obra en una no por insólita menos valiosa antología.

Por su rareza bibliográfica –ya que su relato aunque conocido, anda disperso por distintas publicaciones– es especialmente destacable la reproducción íntegra del texto de Agustín de Foxá en el que relata con minucioso detalle la génesis del Cara al Sol. Desde los primeros compases de Tellería en la "casa del Marqués de Bolarque –recuerda Foxá– en aquel cuarto  de música de suave penumbra", pasando por la cueva de Or Kompón, hasta su culminación "exactamente en el 4 de diciembre del año 1935", mientras, anota, "había niebla en torno a los faroles" y "en el cine  Avenida acababa de estrenarse la película titulada La Bandera". No hace comentarios, pero no deja  de causar un cierto escalofrío que el himno de Falange naciera mientras en las pantallas madrileñas se exhibía, en medo del sofocante clima  político de la República, esa formidable epopeya de amor y muerte que el cine francés dedicó a la Legión Extranjera española.

José Mª García de Tuñón Aza (Oviedo, 1936), es autor entre otros trabajos, de José Antonio y la República; Apuntes para la historia de la Falange asturiana y El Socialismo contra la Ley. Hombre fundamentalmente de empresa, a la que ha dedicado su vida profesional, su pasión política iniciada en el Frente de Juventudes asturiano en 1957, le ha mantenido siempre cercano a la figura de José Antonio. Pese a que el presente libro parece alejarlo de sus preocupaciones más habituales, no deja de demostrar en el su excelente cultura literaria y su exquisito gusto de lector.
 

*José Antonio y los poetas, de José Mª García de Tuñón Aza.

Plataforma 2003, Madrid, 2003. 198 págs.