Rafael Ibáñez Hernández

 

José Manuel Cansino


Con un soberbio estudio introductorio sobre el autor y su obra, la editorial Actas acaba de publicar una nueva edición de "La fiel infantería" de Rafael García Serrano, egregio representante del prosismo español y de los literatos "azules".
Tan relegado ahora como Lorca durante el franquismo, leer a García Serrano sin frecuentar las librerías de viejos, no es fácil. La censura en este tiempo mediático poco tiene que ver con los Camilo J. Cela de antes y mucho con el reparto de subvenciones oficiales a una industria, la editorial, que intenta supervivir en estos años en los que se lee poco, lo que no quita para que la censura sea también eficaz.

La primera vez que cayó un libro de Rafael García Serrano en mis manos fue gracias a la Fundación Cultural San Fernando (de la que poco más que su nombre conozco) en la Asamblea Constituyente de la Plataforma 2003. Esta Fundación había editado en 1995 (sin parquedad de erratas) "Eugenio o la proclamación de la primavera" junto con el "San Jorge o la política del dragón" del también falangista, Angel María Pascual. Después vino la edición de la misma obra de ENR con prólogo de su hijo Eduardo; excelente periodista o comunicador. El acto de presentación de esta obra en Sevilla acogido por la Asociación ADEMÁN es difícil de olvidar.
Volví a encontrarme con Rafael García Serrano con la selección de los mejores títulos del siglo XX realizada por el periódico El Mundo. En esta ocasión fue "Plaza del Castillo" el título elegido; el mismo que repitió luego y de la misma forma el diario El Correo de Andalucía propiedad del grupo Prisa (sic).

La literatura bélica, las tres obras citadas lo son, es difícil entenderla sin su contexto y más aún en la sociedad de convencional pacifismo que nos circunda. Por eso, el estudio introductorio de "La fiel infantería" es el preparatorio perfecto para saborear tras él, la novela. Rafael Ibáñez Hernández es su responsable y también lo es de la colección "post nubila" de la editorial Actas; una empresa sólida que dirige Luís Valiente.

Rafael Ibáñez, historiador ejerciente que lo hace a quemarropa sin el placet de Javier Tussel, inicia esta aventura editorial con el aval robusto de obras anteriores como "Europa en el pensamiento joseantoniano" (Ed. Editor 3, 1986), "Estudio y acción: La Falange fundacional a la luz del diario de Alejandro Salazar" (Ed. Barbarroja, 1993) y "Escritores en las trincheras" (Ed. Barbarroja, 1989), escrita al alimón con Carlos Caballero. Ambos autores han visitado la Universidad de Sevilla en los dos últimos años, dictando sendas conferencias memorables al calor de la filmografía azul y el regreso de los prisioneros de la División Azul ante un público mayoritariamente desconocedor de la materia, que abarrotaba el Aula Magna de la Facultad de Geografía e Historia invitado por José Bernárdez, organizador de las jornadas.

He tenido oportunidad de trabajar junto a Rafael Ibáñez en "José Antonio y la Economía" (Juan Velarde. Coord. Grafite Ediciones, 2004). Su minuciosidad es tan extrema como su rigor.

A Rafael Ibáñez le quedan algunos retos inmediatos cuya culminación esperamos impacientes. Uno es la publicación de su tesis doctoral sobre la prensa en el movimiento nacionasindicalista de la preguerra. El segundo es la esperada edición de las obras completas de José Antonio Primo de Rivera. Otros proyectos como el estudio del movimiento nacionalsindicalista en la Transición o la biografía novelada del coronel Antonio Lucena -último falangista superviviente de la Galería de presos políticos de la Cárcel Modelo de Madrid en 1936- tendrán que esperar un poco más.

Este alto madrileño, que investiga con la humildad del sabio y escribe con la claridad del maestro, está llamado a entrar en la casa del gran público por derecho propio.