D. José Pérez Barcia
Párroco de Cudillero.                                                                                                           Cartagena 26 de Diciembre de 2.003
Asturias.
 

Muy Sr. mío:

He estado a punto de encabezar esta carta con el    “Rvdo. Padre”, con el que fui educado al referirme a un sacerdote, pero tal vez no sea adecuado.

Estos días vacacionales estoy leyendo, al azar , un libro de E. Aguinaga “Mil veces José Antonio”, en que, con motivo del centenario del nacimiento del fundador de La Falange, se acaba de publicar. Entre esas mil opiniones está la suya, recogiendo  sus manifestaciones ofrecidas a “La Nueva España”  el 14 de julio de 2002.

Pocas veces puede escribirse en solo seis líneas tanto odio, tanta ignorancia y tanta tendenciosidad. Pero como ni el odio ni la tendenciosidad puede ser, en un hombre de iglesia, los causantes de tanto desatino, solo la ignorancia o la información sesgada puede evitar un juicio condenatorio. Juicio que no me atrevo a formular.
En esas famosas y patéticas seis líneas confunde  y generaliza a José Antonio con el nazismo y con el fascismo, solo coincidentes en la época y en algunos gestos estéticos comunes, por otro lado, con muchas fuerzas políticas de aquella terrible época. Decir que avivó el enfrentamiento violento entre compatriota indica que no ha leído nada de sus obras y nada de su testamento, que me permito adjuntar. “Tantas muertes violentas” que Ud. adjudica a Falange  es otra ignorancia, ya que hasta que José Antonio fue encarcelado ( mayo de 1936) hubo unos 18 jovencísimos falangistas asesinados. Y se pueden atribuir a las represalias falangistas unos  8 - 10 asesinatos, sin duda tan reprobables como aquellos... Después fue la guerra civil en la que media España se “vistió” de azul, de falangista, mientras otra media lo hizo de rojo, de bolchevique. Y los asesinatos y paseos fueron millares. Aún 70 años después los estamos contando y esgrimiendo.

Pero, mientras tanto, José Antonio languidecía en una cárcel de Alicante, donde un 20 de noviembre fue vilmente fusilado.
¿Dónde está esa “licencia para matar” que Ud. atribuye a Falange Española?
En ese sentido también me permito adjuntarle la “oración por los caídos”, de Sánchez Mazas, ahora fugazmente de moda, para que lea cómo, aún en aquel inaudito ambiente de odios y guerra, la mayoría de los falangistas auténticos amaban. No odiaban.
Naturalmente, también le recuerdo que, hasta Mayo de 1.936 apenas había en toda España unos 8.000 falangistas ( más o menos como ahora), todos ellos jovencísimos      ( ¡ahora no!), sin derecho a votar. Por ello Falange –como ahora- no obtuvo entonces ni un solo diputado en toda España.  Seguramente muchos de los crímenes posteriores, realizados por individuos con camisa azul no sabían nada de Falange, ni de José Antonio, y solo estaban embebidos, como los otros, por el odio caínita.

San Pablo encontró la verdad al caerse del caballo. ¿Por qué no lee a José Antonio y lo coloca en su entorno?.

Atentamente le saluda.

 

                                                                                                                                                        Carlos León