Entrevista a Jaime Suárez, portavoz de Plataforma 2003

 

En este número de Nueva Fundación-Cuadernos de Encuentros dedicado a José Antonio Primo de Rivera no podía faltar una colaboración  de Jaime Suárez, a quién muchos de nuestros lectores, sobre todo si son veteranos de Juventudes, recordarán como Jefe de Centuria –sustituyó a Ceferino Maestú en el mando de la «Iñigo de Loyola»– y como fundador de dos de las más emblemáticas empresas juveniles: la Editorial Doncel y la CAR, Cadena Azul de Radiodifusión, durante la delegación nacional de Jesús López-Cancio. Como universitario, dirigió la revista LA HORA, siendo Jefe Nacional del SEU José Mª del Moral,  y fundó y dirigió la Revista ALCALÁ durante la jefatura nacional de Jorge Jordana Fuentes. Más tarde, se dedicó al ejercicio profesional de la abogacía, en el despacho de Ramón Serrano Suñer, y a la actividad empresarial, llegando a ser Consejero Delegado y Presidente de varias multinacionales en España. Desde 1959 no tuvo participación alguna en la vida pública española  hasta que en 1976 fue designado Secretario General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas por Carlos Robles Piquer, Ministro de Educación. Hoy, con setenta y siete años, goza de su merecida jubilación. Pues bien, decíamos que no podía faltar aquí su colaboración porque tanto en LA HORA y ALCALÁ como en JUVENTUD, ARRIBA y tantos otros lugares dejó, en aquellas horas de ilusión falangista, lúcidas muestras de su devoción joseantoniana. Sin embargo, hemos preferido hacerle esta entrevista a fin de que nos explique que es lo que pretende la Plataforma 2003, Asociación promotora de la conmemoración del centenario de José Antonio, de la que Jaime Suárez es portavoz. Y esta entrevista la hacemos en la sede de Plataforma 2003 en Madrid, Agustín Durán 35, local 9, cuartel general que, en dos plantas, contiene un  salón de actos – sala de juntas, una biblioteca, un centro de documentación (archivo sonoro y gráfico) un equipo de grabación fonográfica y todo un laboratorio informático al servicio de una espléndida página web. (www.plataforma2003.org)

La Plataforma 2003 es una asociación cívico-cultural, sin ánimo de lucro, inscrita en el Registro  Nacional de Asociaciones con el nº 165.747 de la Sección 1ª y en el Censo de Entidades Jurídicas del Ministerio de Hacienda, con el C.I.F. G-82514548. Además está dada de alta en el I.A.E. como editorial y librería y pertenece al Gremio de Editores de Madrid.

La finalidad de Plataforma 2003, según sus Estatutos inscritos (Art. 5º) «es estimular y promover la aportación de iniciativas de todas clases y recabar las colaboraciones precisas para la conmemoración del centenario de José Antonio», nacido en Madrid el 24 de abril de 1903. Y ello, con el decoro intelectual y moral que el fundador de Falange Española se merece por su vida y por su muerte.

La idea se lanzó en el Ateneo de Madrid en 18 de Febrero de 1997 con motivo de la presentación del libro de Enrique de Aguinaga y Emilio González Navarro Sobre José Antonio. Más tarde, el 4 de Febrero de 1999, veinticinco españoles fieles a su memoria decidimos constituirnos en Plataforma promotora del Centenario a conmemorar en el año 2003. Y ese mismo año 1999, el 29 de Octubre, se suscribió el acta fundacional de Plataforma 2003, como Asociación cívico–cultural, con personalidad jurídica propia y capacidad de obrar.

Sólo mencionaré los que, desgraciadamente, ya faltan del pequeño núcleo fundacional: Jorge Jordana de Pozas, Salvador Gay Martínez, Pablo Ortega Rosales, Jesús Gay Ruidíaz y Carlos García-Mauriño Martínez, todos ellos ahora presentes en nuestro común afán.

Sí. Se entendió desde el primer momento que la adhesión a la Plataforma, y así se solicitó, se debía hacer a título estrictamente privado y personal. Esto es, al margen de la posible militancia política actual y concreta de cada uno. El único referente, exclusivo y excluyente, tanto para los convocantes como para los convocados, era el propio José Antonio. Es decir, se concibió la Plataforma 2003 como una Asociación reservada sólo a personas físicas a fín de huir de la tentación de unir en un proyecto político común a todo un conjunto de asociaciones, organizaciones, fundaciones, etc.. que basan su existencia precisamente en su liderazgo. Todo ello, a fin de poder cumplir nuestra única pretensión que es, en el tiempo y en el espacio, la promoción del Centenario.

Pues, precisamente, por eso. Porque no queríamos que nuestros sobres y nuestros papeles no tuvieran más destino inicial que el de la papelera si nuestro rótulo o marca confesaba desde el principio nuestra filiación. Hemos pedido prestado un nombre usual en nuestros adversarios ideológicos exactamente igual que la Falange fundacional no tuvo escrúpulo alguno en utilizar los colores de la bandera anarco-sindicalista o el término de camarada, arrebatado al partido comunista.

Pues porque se entendió que debía promoverse el Centenario desde la sociedad civil y sin afán partidista alguno, más allá de cualquier tentación de lanzar una operación política y sólo pretendiendo, como una alta tarea moral, la restitución histórica de la figura del fundador de Falange Española al patrimonio común de todos los españoles.

Cualquiera que sepa lo que significó el proyecto político de José Antonio durante la II República sabe que su Falange Española no fue un partido político más sino un movimiento moral, una manera de ser, que, más allá de la división de derechas e izquierdas, pretendió la unidad de todos los españoles en un quehacer nacional total, que él ofreció como tarea de toda su generación. Por eso, pertenece José Antonio al patrimonio común de todos los españoles. En toda su obra, oral y escrita, no existe una sola palabra dedicada a un partido único, exclusivo y excluyente, como soporte o instrumento de un ejercicio dictatorial del poder. Y, sobre todo, pertenece a ese patrimonio común porque, a la hora de su muerte, expresó como su último deseo que fuera su sangre la última derramada en discordias civiles, trascendiendo cualquier planteamiento partidista, que, además insisto, nunca tuvo.  

Supongo que todas esas consideradas como «capillitas» nacieron en su día con el afán  de ser catedral que albergara todas las anteriores capillas existentes. No es nuestro caso. Ya he explicado que Plataforma 2003 exclusivamente alberga en su seno personas físicas que, además, pueden pertenecer, y de hecho pertenecen casi todas, a otras asociaciones, organizaciones etc.. sin que la Plataforma haya pretendido jamás la unidad o la absorción de todas esas otras entidades.

Lo diré más claro: la fragmentación de la gran familia falangista durante la transición en diversas entidades rivales, por una parte; y, por otra, la gran desmovilización ya producida durante el llamado «tardo franquismo» hacían prácticamente imposible abordar una promoción comunitaria del Centenario que fuera liderada desde cualquiera de las instancias ya existentes. Y, además, quedaba pendiente de resolver la necesaria incorporación de aquellos núcleos falangistas disidentes durante el franquismo, pero también joseantonianos. Por eso, la Plataforma se planteó como una asociación de personas físicas, renunciando de antemano no ya a unir, ni siquiera a que se coordinaran, a quienes durante años y años venían demostrando públicamente su rivalidad e incompatibilidad, incluso contendiendo entre si en diversas oportunidades electorales. Parece, pues, y concluyo, que cualquier convocatoria, para ser eficaz y viable, requería un planteamiento radicalmente nuevo.

Seguramente se partió de un cálculo equivocado mío pero todavía no estoy convencido de mi error. Porque ¿era muy exagerado pensar, en 1999, que una convocatoria para conmemorar el Centenario de José Antonio debía movilizar en toda España la adhesión entusiasta de al menos diez mil mujeres y hombres? En cuanto a la recaudación voluntaria de los fondos necesarios ¿era excesivo pensar en una financiación del Centenario que, basada en la aportación de 1.000 Pts/mes por asociado a lo largo de cuatro años (desde 1999 a 2003), recaudara cuando menos 300 millones de Ptas.?

Al día de hoy, están inscritos 2538 asociados en los registros de Plataforma 2003. No se han hecho presentaciones públicas de nuestra Asociación nada más que en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia y Sevilla. No se ha hecho publicidad alguna de nuestra existencia. Todo lo conseguido ha sido boca a boca y por nuestra página web en Internet. No deja de ser un milagro, por lo tanto que a estas alturas se haya conseguido el 25% del objetivo inicial señalado. Y no se renuncia todavía a conseguir los diez mil asociados en cuanto, como dice un directivo de esta Asociación, «salgamos del armario».

Tal vez. Y soy consciente de ello. Desde el primer momento he pensado que el posible acierto de Plataforma 2003, tanto en lo ideológico como en lo histórico-cultural, dependía, previamente, de su riguroso planteamiento económico. Y esto no es una postura marxista es, sencillamente, pensar que la condición necesaria para la eficacia de toda aventura espiritual, hoy, es la consecución previa de un soporte económico. No es condición suficiente, claro está, pero lo contrario –creer que basta la fe en la supremacía de lo espiritual para resolver todos los problemas financieros– no es más que un error. Esta posición mía es compartida por todos los responsables de Plataforma 2003.

No lo niego. La rendición de cuentas, la transparencia económica, es para nosotros una obsesión. En esta empresa de Plataforma 2003 hay demasiadas ilusiones y demasiadas aportaciones económicas efectuadas con notorio sacrificio para permitir que todo se pueda ir al traste por una alegre gestión financiera. Han sido ya demasiadas las aventuras falangistas fracasadas por la falta de rigor en el manejo (ingresos y gastos) de los recursos económicos para reincidir en ello. Por otra parte, hasta ahora estábamos en la fase de preparación del Centenario; es decir, de la consecución de los medios y de esto, fundamentalmente, era de lo que había que hablar.

Y ¿quién ha dicho que sea necesario un debate ideológico, a discutir en nuestras asambleas anuales? El debate ideológico corresponde, y procede, en el Congreso Nacional y el debate histórico en el Congreso Internacional. Cada cosa en su sitio.

Desde el primer momento, el núcleo fundador de la Plataforma 2003 tuvo muy claro que la preparación y conmemoración del Centenario no iba a consistir en un interminable debate ideológico. Es decir, de las anteriores fracasadas iniciativas falangistas se había aprendido que existían dos cosas básicas a evitar: la falta de rigor económico y los debates ideológicos sin límite. Y, por ello, al imperativo de transparencia absoluta económica se añadió la inicial declaración ideológica, recogida en los propios Estatutos de la Asociación. De tal forma que el alta de un Asociado, y así consta en el propio impreso, significa su adhesión a las declaraciones de los Estatutos sobre los fines de la Plataforma. Por lo tanto, los fines no se han discutido, ni se discuten ni se discutirán.  O se aceptan o no se aceptan. Los que estamos en la Plataforma, estamos precisamente porque los hemos aceptado. En la I Asamblea, celebrada el 3 de Diciembre del año 2000, se desarrollaron nuestros principios ideológicos de los Estatutos a través de diversas ponencias que fueron recogidas, más tarde, en el llamado «libro azul» de la Plataforma , aprobado por nuestra Junta de Gobierno y declarado por la II Asamblea manifestación auténtica de la voluntad de la Asociación. De todo esto se deduce que la orientación ideológica del Centenario no es un tema discutible. El para qué, el por qué y el cómo del Centenario es un debate ya cerrado y su conclusión está unánimemente aceptada por los que estamos en la Plataforma. Claro está que hay quienes no aceptan esta parte diríamos dogmática de nuestro empeño, pero esos son los que se han auto-excluido de la Plataforma. Lo lamentamos, pero por sumar no vamos a adulterar nuestra orientación. Nuestro «libro azul», por cierto, está a disposición de todos. Basta solicitarlo y su envío es gratuito.

En modo alguno. Lo conseguido en cuanto al número de altas de asociados representa sólo, todavía, el 25% del objetivo final, a alcanzar el 31 de Diciembre de 2003. En cuanto a la financiación conseguida representa sólo, todavía, una sexta parte del objetivo final, apenas un 17%.

No. Nuestra actuación, como he dicho antes, apenas es conocida fuera de un ámbito muy estricto. Ahora, con la conmemoración pública del Centenario, pensamos conseguir más Asociados y más cuotas y donativos.

José Antonio cometió pocos errores en su vida pública. Pero dos de ellos fueron gravísimos y le fueron obligados por sus problemas de tesorería. Mi experiencia me acredita que los mayores errores en toda empresa –y un movimiento político no es más que una empresa, no de índole económica; pero, desde luego, empresa– siempre son consecuencia de dificultades en la tesorería. José Antonio pretendió resolver sus problemas, primero, con una solución pactada con las derechas; y, después, facilitada por Italia. Ninguna de ellas resultó ser una solución pero sus consecuencias las estamos pagando todavía los joseantonianos. Bastaría este recuerdo para tener que estar  conformes en que la mera posibilidad de una estrategia política independiente exige la consecución previa de una condición necesaria: una autonomía económica. En Plataforma 2003 lo tenemos muy claro: ni solicitamos ni admitimos subvenciones, ni las damos. El dinero que necesitamos lo ponemos los propios Asociados y sólo a ellos tenemos que rendir cuentas. Y, lo que es más importante, sólo de su voluntad dependen nuestros objetivos y el modo de empleo de los medios necesarios.

Ya se ha acabado el período de preparación del Centenario. Ahora toca conmemorarlo con los medios ya conseguidos. Y esto es lo que ha aprobado la III Asamblea asignando los recursos necesarios a cada una de las actividades aprobadas.

En primer lugar, la celebración del 24 de abril próximo, fecha exacta del Centenario de José Antonio. Como ese día no es festivo, la conmemoración de la fecha se pretende en tantos lugares de España como sea posible, al final de la jornada laboral. En cuanto se refiere a Madrid, convocamos a todos los españoles de buena fe a una solemne misa de acción de gracias en la Iglesia de Santa Bárbara a las 19 horas. Después, a un sencillo pero emotivo acto que consistirá en la ofrenda de una corona de laurel bajo la lápida que recuerda la efemérides en la casa natal de José Antonio en la calle Génova; y, allí, se cantará el  himno de amor y paz que compuso, con su escuadra de poetas, el propio José Antonio, el Cara al Sol, un día también patrimonio común de todos los españoles.

Es posible. Pero nuestros hermanos mayores, que no dudaron en ofrecer su vida por España, creo yo que arriesgaron bastante más que nosotros, ahora, acudiendo a la calle Génova el día 24  a las 8 de la tarde. Los que se sientan provocados, ellos sabrán por qué. Nosotros nos limitaremos a dar testimonio público de reconocimiento a un patriota que, consecuente con sus ideales, perdió su vida por amor y no por odio. Un joven de treinta años que lo tenía todo para haber triunfado en la vida, que estimaba en todo su valor, y que fue detenido y apresado por el que se considera gobierno legítimo de la II República, una vez marginado por las derechas en las elecciones del Frente Popular; que fue abandonado en Alicante, rincón sumiso, en la ocasión del Alzamiento; y que, a pesar de ello, fue juzgado como responsable del mismo por la justicia roja y condenado a muerte mediante sentencia cumplida con el conforme del gobierno de esa zona. Y las palabras últimas de ese joven en su testamento, que es el documento donde se expresa toda su inmensa calidad humana, son para suplicar que sea su sangre la última derramada entre españoles en discordias civiles. Por eso tenemos que estar el día 24 a las 8 de la tarde ante su casa natal.

Como el día 24 no es festivo, se trasladan los otros actos conmemorativos al domingo siguiente, día 27. Aquí, en el Palacio de Congresos de Madrid, celebraremos unos actos de tipo político y cultural por la mañana consistentes en una mesa redonda sobre José Antonio y en la presentación de unos libros nuevos sobre su figura; a mediodía tendremos una comida de hermandad y, por la tarde, una sesión recreativa con una proyección cinematográfica, unos versos, unas canciones y unos bailes de España.

En modo alguno. Plataforma 2003 se ha dirigido a todas las entidades afines, y no sólo de la gran familia azul, comunicándoles los actos para su conocimiento y adhesión, si procede. Y tengo la satisfacción de que nuestra convocatoria ha sido asumida como propia por cada una de ellas, que han remitido a esta Plataforma testimonio escrito de su adhesión al Centenario, tal y como está promovido.  Por lo tanto, esperamos, y no sólo el 24  y 27 de abril, sino en todos nuestros actos a celebrar a lo largo del año 2003, contar con la presencia y colaboración entusiasta de todos aquellos que se consideran convocados cuando se apela a la santa hermandad de la Falange para conmemorar el Centenario de su fundador. Más aún, extendemos nuestra convocatoria, y contamos también con su asistencia, a todos aquellos que, sin militar o no haber militado en la Falange, consideren a José Antonio como un patriota ejemplar y un arquetipo humano digno de ser ofrecido a todos lo jóvenes actuales que, huérfanos de otro magisterio, más allá de un corto horizonte de codicia, tengan ambición de excelencia.

Aparte de los actos a programar provincia a provincia, con carácter nacional a lo largo de todo el año 2003 la conmemoración del Centenario consistirá en los siguientes actos y actividades: En Mayo–Junio, en la asistencia con caseta propia si es posible a la Feria del Libro de Madrid; nuestro II encuentro en Covaleda, (14 de Junio) y en el Congreso Nacional (20-22 de Junio). Después viene la II Escuela de Verano (26-28 de septiembre) sobre «José Antonio y su generación», y la marcha-excursión Port Bou a Jaca con apoyo motorizado, del 4 al 12 de Octubre; y, en torno al quince de Octubre nuestro II Encuentro con Nueva Andadura, en lugar a concretar. En Noviembre, el día 20, funeral por José Antonio y los demás caídos por España en la Basílica del Valle. Y, en lugar y fecha a concretar, el Congreso Internacional. Quisiéramos una exposición sobre «José Antonio y su tiempo», lo que nos parece cada vez más una misión imposible; que, tal vez, se sustituya por su  libro–catálogo y un álbum virtual en Internet. También, tendrá lugar entonces el fallo de los Premios del Centenario y se presentará el Libro-homenaje de Plataforma 2003 a José Antonio y la edición definitiva y canónica de sus Obras Completas. Por último, quisiéramos cerrar el Centenario con un concierto-homenaje a José Antonio, si es posible en el Auditorio de Madrid.

Si, nuestra III Asamblea ha decidido por unanimidad la vocación librera y editora de Plataforma 2003. De tal forma que la mayor parte de nuestro presupuesto del Centenario se destina a editar libros, discos, vídeos y láminas, porque todos estamos convencidos de que, en definitiva, lo que quedará del Centenario para siempre es lo que ahora se grabe o se imprima. Por lo pronto, la Fonoteca del Centenario recoge ya 2 CDS de un incipiente archivo sonoro y nada menos que 26 CDS de cancioneros. Esto significa haber salvado ya todo el acervo musical de la Falange, Juventudes, S.E.U, y Sección Femenina. En la Filmoteca del Centenario tenemos ya tres realizaciones propias y otras tres en colaboración con la Fundación Salvar la Memoria. Pero lo más importante es nuestro plan de ediciones de libros que recoge la Biblioteca del Centenario con mas de cuarenta y un libros a publicar este mismo año. Estos libros, en dos formatos y formando colecciones diversas, son el resultado de una selección muy rigurosa hecha por nuestra Junta de Gobierno y comprenden textos de José Antonio, tesis doctorales, obras inéditas y reimpresiones, actas, antologías, etc.. Todo ello, junto a unas láminas y otros objetos, será ofrecido en breve a todo el público en un catálogo ya en imprenta.

Nada más ni nada menos.

Con esto acaba nuestra entrevista a Jaime Suárez, de quien no se puede dudar que no le falta ilusión y coraje. Nos hubiera gustado preguntarle y ¿después?  ¿qué pasará con la Plataforma el año 2004?  Pero la respuesta ya la sabemos porque consta en los Estatutos: si la IV Asamblea no toma el acuerdo de su modificación, la Plataforma 2003 quedará disuelta. Sin embargo, nos consta que ya hay muchos que piensan en la continuidad de la Plataforma, a partir del año 2004 como una Asociación que sería el soporte y desarrollo de esa vocación de librería y editora que ya aprobó la III Asamblea.

                                                                                                    LA REDACCIÓN