LOS MÁRTIRES DE MONSERRAT

 

Jorge Trías Sagnier

ABC, 6-9-08

 

El Prior Roberto M. Grau fue asesinado, delatado por los mismos que le habían tramitado los papeles para su salida de Cataluña. Nunca se supo en que fosa común arrojaron su cuerpo. Fulgencio M. Albareda, Mayordomo del monasterio, fue torturado por la FAI, encerrado en la prisión barcelonesa de San Elías y asesinado tras abrazar y dar ánimos a sus hermanos el 19 de diciembre de 1937. El padre Ángel Rodamilans era músico, discípulo de Granados, y trató de llegar a Sabadell, su ciudad natal, pero fue detenido por los milicianos y asesinado a quemarropa. A Sebastiá M. Feliu lo encerraron y lo maltrataron las milicias populares en la cárcel de Cardona. Fue tiroteado junto a una pequeña capilla, junto al río Cardoner, dedicada a la patrona de Cataluña. Pedro Villamitjana, monje, profesor de historia, enseñaba a cantar a los monaguillos. También fue asesinado. Su cuerpo, brutalmente destrozado, fue hallado en una de las fosas de Sardañola después de la guerra. Dom Veremundo, uno de los monjes más cultos del monasterio, llegó a trabajar de traductor para los milicianos pero no le valió de nada. Desaparecido. Unos sostienen que fue asesinado por la policía de Barcelona al no querer desvelar donde se encontraba escondido el "tesoro" de Monserrat, y otros que el monje murió asesinado en Garraf.

En el número 7 de la Ronda de Barcelona la abadía tenía un piso. Ahí se refugiaron otros siete monjes pues el lugar gozaba de la protección de la Generalidad catalana, pero eso fue lo que les delató. Fueron asesinados cerca del monasterio de Pedralbes. No hubo piedad para ninguno de ellos. Así hasta veintitres monjes. En España casi hasta 10.000 religiosos. Gracias al impulso del Abad Marcet, primero, como al de su sucesor, el Abad Escarré, luego, la mayoría de esos mártires por la fe está en proceso de beatificación.

Ahora las cosas han cambiado. Al monje Hilari Rarguer, historiador oficial del monasterio, le interesan otras historias, no la de sus hermanos. El anterior abad, Cassià Just, se convirtió en asesor político de la Esquerra Republicana. Y Garzón, en un ejercicio de cinismo o de ignorancia, o de ambas cosas, pregunta por los desaparecidos a la Iglesia Católica. Sin comentarios.