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Unas veces mejor y otras peor, muchos se ocupan de José Antonio. Reproducimos por su interés un artículo titulado "Un puñadito de José Antonio", publicado en la revista Adiós", nº 63, año XI, marzo - abril 2007, por nieves Conscontrina donde, -cuestión aparte de ciertos comentarios que salvamos con benevolencia, se da noticia para nosotros desconocida hasta ahora, de ciertos restos de José Antonio dispersos en tres cofres en paradero sin localizar. Si alguien sabe mas sobre este delicado asunto, mucho agradeceríamos recibir más información. |
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"Un puñadito de José Antonio"
Por Nieves Conscostrina
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El 20
de noviembre de 1936, el jefe nacional de Falange fue fusilado en el patio
de la cárcel de Alicante. Cuando tres años después los golpistas
impusieron la dictadura en España, su principal artífice, el general
Francisco Franco, quiso recuperar sus restos de la fosa común donde fue
enterrado en el cementerio alicantino de Nuestra Señora de los Remedios
para hacer de ellos bandera política. Organizó un teatral traslado a pie y
a pulso hasta el monasterio de El Escorial para darle nuevo enterramiento
coincidiendo con el tercer aniversario de su fusilamiento. En su tumba del
Escorial, una elección que, según las crónicas de la época, “llenó de
orgullo a los falangistas y de asombro a los monárquicos”, José Antonio
estuvo hasta 1959, cuando Franco decidió un nuevo traslado al Valle de los
caídos.
La coincidencia y el devenir de las herencias parecen tener mucho que ver en esta historia. Un pequeño cofre que al parecer guarda cenizas de José Antonio ha caído en manos de unos anticuarios que prefieren guardar el anonimato. Hasta ellos llegó el cofre con un puñadito de cenizas de José Antonio, al parecer, junto con otras pertenencias procedentes de la venta de objetos de una casa. Pero para entender el periplo es mejor ir al principio.
Sea como fuere y lo identificaran como lo identificaran, en el traslado de la fosa común al nicho se apartaron unas supuestas reliquias que ahora están en un cofre. Según la nota manuscrita que acompaña a la pequeña caja (ver trascripción junto a la imagen), en dos arquetas de madera negra se repartieron dos o tres puñados de reliquias de José Antonio. Una de estas arquetas fue llevada a Madrid, a la sede de los falangistas, y la otra arqueta se quedó en Alicante, en manos del responsable de la Jefatura Provincial del Movimiento.
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