Renegar de los mártires
Santiago Martín
El Gobierno va a pedir a la Iglesia que quite de los templos los signos que
recuerden la guerra civil. Me imagino que se referirán a las listas de católicos
asesinados por socialistas y comunistas, algunos de los cuales ya han sido
declarados mártires y otros lo son, aunque no hayan recibido el reconocimiento
oficial. Es verdad que esas listas suelen ir acompañadas por un yugo y unas
flechas, pero también es cierto que estos signos en realidad pertenecen a los
Reyes Católicos, aunque quizá lo que intenten es reescribir la historia desde
entonces hacia acá.
En todo caso, y volviendo a lo que dicen que va a pedir el Gobierno a los
obispos, en realidad lo que desean es que reneguemos de nuestro pasado, de los
mejores de nuestros hijos. Cuando se empezaron los procesos de beatificación de
los mártires de la guerra civil, el entonces Gobierno socialista de Felipe
González expresó su malestar -secundado por esa quinta y poderosa columna que
tienen en el seno de la Iglesia- y dijo que eso sólo servía para reabrir las
heridas de la guerra. La Iglesia contestó que no era ese su deseo, sino el de
hacer justicia y darles a los que murieron por ser fieles a Cristo el título que
merecían: mártires. Ahora son ellos los que reabren las heridas y encima echan
sal en ellas. Pero, para colmo, quieren que borremos nuestra memoria histórica,
que no queden huellas visibles de cuántos fueron asesinados por ser católicos.
Quieren que se recuerden las víctimas de un sector de lo que fue una estúpida
guerra entre hermanos, pero a la vez desean prohibirle al otro sector incluso su
existencia. Si la Iglesia cediera no estaría favoreciendo la convivencia -como
pretende el Gobierno-, sino diciendo para el futuro que no merece la pena ser
mártires, porque los suyos se avergonzarán de ellos.