¿Hacia una IV República balcanizadora?

 



Ismael Medina

 


Un viejo amigo e incisivo observador me dice noche tras noche, una vez examinadas las noticias del día: "Esto va cada vez mejor". Ha hecho suyo el tópico de que en situaciones inciertas y confusas como las que hoy vivimos todo debe ir a peor para que se arregle y el horizonte se despeje. Considera que sólo la percepción del caos y de una inminente quiebra hace reaccionar a una sociedad alienada y políticamente aplatanada. ¿Nos ha conducido Rodríguez tan al borde del abismo que ha reactivado las fuentes de la rebeldía social, igual que sucedió en otras parecidas circunstancias de nuestra azacaneada historia moderna? No es baladí que me lo pregunte.

Asoman claros síntomas de revuelta social, despertados por el Estatuto catalanista que el presidente Rodríguez pactó con el tripartito de Barcelona, a cambio de que le garantice la permanencia en el poder de un Estado en fase de provocada descomposición. Al abucheo y los insultos que hubo de escuchar durante el desfile del 12 de octubre, una Fiesta Nacional arteramente devaluada, se suman otros síntomas que considero conexos y que reclaman ser analizados para vislumbrar su verdadera dimensión y su desarrollo futuro.

ALGO MÁS QUE ABUCHEOS E INSULTOS

EL abucheo y los insultos a Rodríguez y su gobierno de saltimbanquis excedió de la tribuna de invitados, aunque los medios lo hayan ocultado. Gracias a Telemadrid pudimos comprobar su extensión a otros sectores de espectadores. Pero más llamativos fueron para mí las imágenes y el sonido de los legionarios que, antes de comenzar el desfile, entonaban con recrecida energía una de sus tradicionales canciones de guerra con los últimos versos modificados para subrayar su deber de combatir por la unidad de España y la denuncia arriscada de la doblez de Mohamed VI. Reto inequívoco al entreguismo del gobierno Rodríguez respecto de los separatismos y, en particular, de Ceuta y Melilla, que jalearon con aplausos los cientos de madrileños agrupados en su entorno. Y aunque de forma harto más contenida, ese mismo malestar se hace cada vez más perceptible en el seno de las Fuerzas Armadas. Muchos militares se preguntan si su misión está en ejercer de ONG en países lejanos cuando el peligro para España está dentro de ella misma.

Internet se ha convertido en observatorio indispensable para tomar el pulso al estado de ánimo de la sociedad española. En los diarios digitales son cada vez más ácidas las críticas a Rodríguez y su gobierno, a las que se van sumando comentarista, otrora entusiasmados con Rodríguez tras la subida al poder del PSOE. Aún más rudas son las denuncias de la multitud de páginas digitales que han surgido por doquier de manera espontánea. Y gracias también a Internet podemos conocer el descrédito internacional de España que asoma en periódicos de muy diversos países, no sólo europeos, hasta hace pocos meses subyugados por la sempiterna y mecánica sonrisa de Rodríguez. Incluso en no pocas firmas "progresistas comparecen el desencanto y la preocupación.

REBELIÓN SOCIAL CONTRA LOS SECESIONISMOS

Pero aún más intensa es la circulación por Internet de invitaciones a reaccionar contra los secesionismos catalanista y vasquista donde más les ha dolido históricamente: sus prepotentes intereses financieros y comerciales. Reacción creciente que ha contribuido acelerar la OPA de Caixa-Gas Natural contra Endesa, bajo la protección descarada e incluso ayuna de legalidad de Rodríguez y su ministro Montilla, un converso al catalanismo como el paranoico Carod Rovira.

Circulan con profusión por el correo electrónico y por el SMS de los teléfonos móviles invitaciones a no comprar productos vascongados y catalanes, al alejamiento de sus cadenas de supermercados, a retirar cuentas corrientes y fondos de sus respectivas cajas y bancos. Son asimismo cada vez más minuciosas las listas que informan sobre productos, sociedades y empresas cuyo aislamiento se reclama. Y no deben ser ya leves los efectos de esta reacción social, la cual ha simbolizado con la fuerza de un manifiesto la carta de un comerciante vallisoletano en la que notifica el rechazo de los productos textiles catalanes que adquiría antes de la confabulación estatutaria. Inquieta en la dirección de la Caixa la evasión de clientes y depositarios de fondos en toda España. También un directivo de los supermercados Eroski no oculta la preocupación por la reducción de sus ventas. Otros centros comerciales han percibido una creciente inclinación de los compradores a leer las etiquetas de los productos para conocer su origen y eludir la adquisición de los procedentes de Cataluña y Vascongadas. Los bodegueros catalanes de cava reconocen alarmados la rescisión de compromisos ya contraídos e incluso la devolución de remesas por almacenistas y comercios del ramo.

GRUPOS ECONÓMICOS DE PRESIÓN CONFABULADOS CON EL SECESIONISMO

LOS cabecillas políticos del tripartito catalanista y del vascongado ligado a ETA no son los únicos culpables de la reacción defensiva de la sociedad española, la cual sufrirán muchos pequeños empresarios ajenos a la totalitaria mandanga separatista. Tampoco Rodríguez, plusmarquista de la necedad política, ni su camarilla de torpes chalanes. La responsabilidad alcanza al Instituto de la Empresa Familiar que agrupa a lo más granado de la alta burguesía capitalista asentada en Barcelona, cuya relación publicó "Libertad Digital" el pasado mes de septiembre y ha recogido el profesor Juan Velarde en artículo titulado "La confabulación". Velarde identifica dicho Instituto como heredero, o réplica, de Fomento del Trabajo Nacional que alentó desde el siglo XIX esa misma conspiración insolidaria con el resto de España. Reiteración histórica de la que hay no pocos antecedentes, algunos de los cuales nos sitúan ante la evidencia de que los nacionalismos vascongado y catalán alternaron periodos de calma y de insurgencia según la política económica nacional fuera proteccionista o librecambista. Y débil o fuerte el gobierno de España.

La insurgencia del movimiento republicano catalanista de 1842, por ejemplo, estuvo motivada por el proyecto de Espartero de abrir el mercado del Principado a productos ingleses, entre ellos el algodón, el cual presentaba dicho movimiento como un ataque a la industria textil barcelonesa. Y como un atentado a la estabilidad social el anuncio de cierre de la fábrica de tabacos. Lo chusco del caso es que con el movimiento republicano se confabulaban los carlistas y los moderados. Con el actual tripartito se reitera la historia. Se olvida asimismo que una de las causas del malestar popular de la provincia ultramarina de Cuba, desembocado en su emancipación de la Corona de España, se debió en parte nada desdeñable al dominio de aquel mercado por catalanes cuyos productos triplicaban el precio de los análogos norteamericanos a los que se impidió su entrada, con las consecuencias de sobra conocidas. O que las concesiones proteccionistas de gobiernos débiles a la industria textil barcelonesa arruinó la de otras regiones de España, empobreciéndolas.

Carod Rovira, Montilla, en Cataluña, o los Lópeces o Rojos en Vascongadas, al igual que tantos otros conversos al catalanismo y al vasquismo cavernarios, se avergüenzan de su ascendencia inmigrante, cuando debían sentirse orgullos de que contribuyó con su esfuerzo laboral y no pocos sacrificios a la pujanza económica de Cataluña y de Vascongadas, en particular de Barcelona y Bilbao, en beneficio de las familias capitalistas que hoy se agrupan en el Instituto de la Empresa Familiar, como ayer en el Fomento Nacional del Trabajo.

¿ES RODRÍGUEZ LA TORPE CARÁTULA DE LA MASONERÍA?

Resulta muy difícil discernir si Rodríguez propugna una República federal, una República confederal o el galimatías de 17 repúblicas independientes, proclives a un posterior y desaforado cantonalismo. Estoy persuadido de que ni él mismo lo sabe. Su indigencia mental es tal que le impide alimentar ideas consecuentes en vez de vaciedades. Su gobierno se ha convertido en un teatro de títeres y para entender este desastroso empeño en la voladura de la unidad y el ser histórico de España es indispensable descubrir quién o quiénes mueven los hilos desde detrás del escenario.

Una pista esclarecedora la proporcionó días pasados Ortiz Burbano de Lara, Venerable Maestro Responsable de la Logia Simbólica "La Fraternidad Nº 27" del Valle de Nueva York. En un artículo publicado en el diario neoyorkino "La Prensa" confirma Ortiz Burbano que José Luís Rodríguez Zapatero es masón. La presentación del artículo de marras la realizó el responsable de estos temas en el periódico, Arturo Fortún, Gran Maestre adjunto de la Gran Logia de lengua española para los Estados Unidos de Norteamérica, Oriente de Nueva York, logia fundada en 1931, al hilo de la proclamación en España de la II República. Esta Gran Logia promovió la Unión de Estraburgo CLIPSAS, asociación internacional de logias de la que fue presidente Javier Otaola, defensor del pueblo en el Ayuntamiento de Vitoria y Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española, asimismo muy arraigada en Barcelona y a la que pertenece Carod Rovira. Fue la masonería, según escribe en "La Prensa" Ortiz Burbano, la que patrocinó "grandes cambios socio-políticos en la región (norte y sur americana), desde su independencia hasta el presente con la Unión Europea". ¿También acaso la instigadora de la matanza del 11 de marzo para que Rodríguez y su cuadrilla subieran al poder?

¿AVANZAMOS HACIA LA IV REPÚBLICA?

EL federalismo de la I República se fue al garete en poco más de un año. La II República, igualmente revolucionaria, de análoga vocación federalista y plagada de masones, perduró hasta febrero de 1936, cuando unas elecciones fraudulentas dieron paso a un proceso revolucionario y sangriento del que nació la III República del Frente Popular. En ella, como ahora bajo el gobierno Rodríguez, actuaban de consuno socialistas, comunistas, nacionalistas vascongados y catalanes con fuerte infiltración masónica, amén del anarcosindicalismo, aniquilado por orden de Stalin.

Rodríguez quiso demostrar su identificación con Juan Carlos I calificándolo de rey republicano. ¿Una de sus muchas necedades o hizo de altavoz del poder escondido al que obedece, equivocando los términos del mensaje? Es evidente que con el reto del Estatuto de Cataluña se está levantando el andamiaje de una IV República que no se sabe si será federal, confederal o asociación coyuntural de Estados independientes hasta que los reconozca como tales la cada vez más descuadernada Unión Europea.

El proceso es tan descarado que surge la duda de si el monarca buscará permanecer en La Zarzuela hasta que su hijo y heredero cumpla el papel de su bisabuelo Alfonso XIII. ¿O intentará interrumpir la marcha hacia el abismo con uno de los tradicionales borboneos marca de la Casa, favorecido por el creciente malestar social y militar, el cuál hierve también en el seno del PSOE, aunque en primera instancia, cuando se debata el Estatuto, prevalezca entre sus disconformes, reales o presuntos, la política de la mamandurria?