Emilio González Navarro

 



Antonio Gibello

 


Era para mi, como camarada y compañero, más que un amigo, un hermano. y su colaboración en "Casa Cuartel" un motivo de satisfacción y  orgullo.

Durante decenas de años, hasta el momento mismo de su fallecimiento, compartimos los mismos ideales, el amor rendido por España, por su unidad Y grandeza. También por la Justicia social encarnadas en el magisterio Y ejemplaridad del pensamiento Y conducta de José Antonio primo de Rivera, para nosotros verdadero arquetipo de español. y en la fidelidad y servicio a cuantos valores morales Y patrióticos están representados en los Ejércitos.

Profesionalmente se puede decir que llevamos vidas paralelas, incluso convergentes. Ambos fuimos ferroviarios, él por estirpe familiar. y en aquella complejidad organizativa que era la RENFE en los años cincuenta del pasado siglo, nos conocimos. Los dos militamos en las mismas organizaciones políticas y estudiantiles.

Su carrera profesional como Periodista fue larga Y extensa, plena de éxitos. Empezó como redactor de Radio SEU. De allí pasó al veterano vespertino "Informaciones" en el que alcanzó nombradía como audaz e imaginativo reportero. y en el tránsito del año 1969 a 1970, nos reencontramos en la Agencia PYRESA, los dos como redactores jefes y después él con la responsabilidad de Subdirector, categoría que mantuvo en los Medios de Comunicación Social del Estado hasta su jubilación. En el intermedio asumió la Jefatura del Gabinete de Prensa de la Secretaría General del Movimiento, primero con el ministro Torcuato Fernández Miranda, verdadero autor intelectual de la Transición y, posteriormente, con José Utrera Molina. Nuevamente coincidimos en la Facultad de Ciencias políticas Y Sociales, en la que alcanzó la Licenciatura. Como universitario, Emilio se ganó a pulso de estudio Y tesón la máxima graduación como Doctor en Ciencias de la Información. Hasta su muerte fue constante Y perseverante en la adopción de brillantes iniciativas como creador y mantenedor de tertulias Y debates intelectuales y políticos, en fraternal emparejamiento con el maestro de Periodismo y Catedrático emérito, Enrique de Aguinaga.

Estoy seguro que el Dios de los Ejércitos, en el que siempre confió le habrá acogido en su Reino.