Apuntaciones entorno al "estatut"

 



Antonio Castro Villacañas

 


A lo largo de este año político -el que acaba de comenzar a mediados de septiembre y terminará el próximo mes de junio- vamos a oír y hablar mucho del nuevo estatuto de Cataluña, ese que acaba de aprobar el parlamento catalán por una amplísima mayoría, como era lógico esperar desde que se constituyó el gobierno tripartito que ahora manda en Barcelona. Tendremos, pues, varias oportunidades de exponer aquí nuestros puntos de vista sobre ese importantísimo proyecto de ley, decisivo para el futuro de España.

Lo primero que se me ocurre decir hoy es que yo no sé muy bien, mirando hacia atrás sin ira, cuándo aparece el término o la voz Cataluña para señalar con este nombre un determinado territorio -más o menos coincidente con el que ahora llamamos así- y el de "catalán" como gentilicio del pueblo que lo habita. Para remediar mi ignorancia he buscado por Internet alguna nota informativa sobre el tema. He aquí un breve resumen de lo aprendido.

El territorio que hoy llamamos Cataluña estuvo prehistóricamente habitado por una multiplicidad de tribus que no dejaron huellas destacadas de su vida. La primera mención importante de algo relacionado con dicho territorio se la debemos a los griegos, cuando costeando el norte del Mediterráneo llegaron desde lo que hoy es Marsella a un punto de la todavía provincia de Gerona que llamaron Ampurias, y allí decidieron quedarse con fines menos militares que comerciales. El año 218 antes de Cristo, los romanos mandados por Gneo Cornelio Escipión desembarcaron en Ampurias para acabar con las ventajas que esta base proporcionaba, sobre todo en materia de víveres, a las tropas de Aníbal que en el curso de la II Guerra Púnica iban camino de Roma. Como ésta ganó a Cartago, se quedó con cuantas plazas mercantiles o bélicas tenían los cartagineses en la costa mediterránea de lo que todos ellos llamaban Hispania.

Los romanos decidieron pronto meterse tierra adentro, siguiendo la ruta del sol. En su camino civilizaron -de grado o por fuerza- a las tribus que les salieron al paso. No tardaron mucho en dominar tanto territorio que, para mejor gobernarlo, tuvieron que dividirlo en provincias. A la bautizada como Hispania Citerior -llamada así por ser la más cercana a Roma- se integró Ampurias a partir del año 195 antes de Cristo, junto con las otras villas y ciudades más o menos romanizadas existentes por entonces en las tierras que hoy conocemos como Cataluña.

Quede, pues, constancia de que los catalanes, mucho antes de serlo como tales, fueron españoles. Desde hace XXIII siglos, nada menos
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Otros detalles. Tras los romanos llegaron a esas tierras los visigodos, quienes las gobernaron desde el año 475, primero como incorporadas al reino de Tolosa y muy poco después al de Toledo. En éste continuaron integradas hasta la llegada de los árabes, que las dominaron hasta que en el último cuarto del siglo VIII fueron liberadas por los carolingios franceses. Cuando éstos, el año 801, tomaron Barcelona, decidieron que las tierras góticas sitas más allá y más acá de los Pirineos formaran la Marca Hispánica.

Resulta, por tanto, que los todavía no catalanes fueron ratificados como hispanos hace nada menos que mil doscientos años. Son, pues, quieran o no quieran algunos de ellos, españoles de pura cepa.

Dejo por ahora de bucear en la historia antigua y me vuelvo a la reciente. Que yo sepa, y agradeceré mucho que se me ilustre sobre lo contrario, hasta épocas recientes no ha existido ninguna entidad política llamada Cataluña. He leído que algunos alucinados dicen que antes de los Reyes Católicos hubo un reino catalán, pero yo no lo he encontrado por ninguna parte.