Apuntaciones veraniegas sobre la
Guardia Civil, las habladurías y los silencios

 



Antonio Castro Villacañas

 
Confieso que estos calores veraniegos me impiden ver con claridad las cosas. Lo que no sé es si estos mismos calores influyen sobre mis tan queridos como desconocidos amigos y compañeros periodistas encargados de dar a todos los españoles suficiente información sobre cuanto sucede este verano, pues a mí me parece que tanto la prensa como la radio y la televisión no nos ofrecen con suficiente extensión, precisión y objetividad lo que aquí y fuera de aquí tiene rango de noticia. Me parece que cada periódico y cada emisora han hecho suya la sentencia de Campoamor, según la cual "en este mundo traidor - nada es verdad o mentira; - todo es según el color - del cristal con que se mira", y por eso nos cuentan lo que pasa tal y como ellos lo ven, no directamente y con los ojos bien abiertos, sino a través del filtro ideológico impuesto por la propiedad y la dirección del medio informativo que vemos, oímos o leemos. No de otra manera puedo explicarme las divergencias e incluso contradicciones que estos días he encontrado al leer, oír y ver todo lo referente al triste y lamentable suceso de Roquetas.

Vaya por delante mi sentimiento por la trágica muerte del señor almeriense, acrecentado por el hecho de que se haya producido dentro del cuartel de la Guardia Civil de esa localidad y en circunstancias tan dolorosas como extrañas. Entiendo que por todo ello los medios de información se hayan sentido obligados a prestarle a este caso la máxima atención, pero siento que gran parte de los mismos, por no decir casi todos, lo hayan hecho de tal modo que en su conjunto nos han contado a los españoles más y mejor el que debemos desconfiar de la Guardia Civil que los detalles completos y aclaratorios de tan extraña muerte.

Yo, por ejemplo, ignoro en estos momentos multitud de cosas útiles para poderme forjar una clara idea de lo sucedido. Citaré algunas:

A) el número exacto de cuartelillos de la Guardia Civil existentes en España , de los Guardias Civiles que en ellos trabajan, y de las visitas y denuncias que en ellos se reciben cada año.

B) esos mismos datos referidos al puesto de Roquetas, porque entiendo que esa información es necesaria para cifrar y ponderar la excepcionalidad de lo ocurrido en la localidad almeriense.

C) cifra exacta de los incidentes ocurridos en esos establecimientos en el último quinquenio, con expresión detallada de si en su caso originaron expedientes internos o procedimientos judiciales; todo esto, en razón de que -como la práctica totalidad de los españoles- yo estoy absolutamente seguro de que es infinitesimal la posibilidad de que los visitantes o denunciantes sean agredidos en tales centros, pero me gustaría mucho que mi convencimiento se viera incrementado por la difusión pública de tales datos en la televisión, radio y prensa de toda España. Continúo.

D) cuál es el protocolo -según se dice ahora- que se sigue en cada caso; quiero decir: me conviene saber si en los cuartelillos existe o no un diario, una especie de cuaderno de bitácora, en el que alguien responsable anote todas y cada una de las incidencias habidas en ese centro con expresión de su trascendencia y personas implicadas.

E) respecto de las denuncias, me gustaría conocer lo que se hace con ellas: quiénes las reciben, a quién se entregan, la persona que ordena en cada caso lo pertinente, etc.; en el caso de Roquetas, yo no he conseguido saber si hubo de verdad denuncia, qué fue lo denunciado, el motivo de que no se admitiera lo que al luego muerto le llevó al cuartel, la causa de su huída...

F) no he conseguido enterarme de dos detalles a mi juicio importantes: quién o quiénes recibieron al presunto denunciante y quién estaba en ese momento al mando efectivo del cuartelillo, pues por lo oído y leído entiendo que el jefe del destacamento, el teniente luego implicado, se hizo presente cuando sus subordinados -parece que todos sin graduación- estaban tratando de reducir al denunciante en el patio o aparcamiento del cuartel; es decir, fuera del edificio; y me extraña mucho que entre el teniente y los guardias de Roquetas, que según parece son más de cincuenta, no exista ningún alférez, brigada, sargento o cabo encargado de ayudar al mando o de suplirle cuando éste descanse o se ausente.

G) tampoco nos ha informado nadie con detalle sobre la personalidad de los implicados en el suceso, pues del teniente se nos han dicho cosas incompletas -ni siquiera de dónde procede o cuáles son sus antecedentes familiares o escolares-, de los guardias prácticamente nada, y del muerto sólo sabemos cosas confusas y hasta contradictorias...; por ejemplo, reiteradamente se ha insistido en calificarle de "agricultor", pero nadie nos ha aclarado si era propietario o asalariado, cuáles eran sus cultivos y la extensión y el rendimiento de ellos, si se llevaba bien con el dueño o sus jornaleros, etc; a última hora se nos informó de que era dueño de un bar cercano al cuartel, pero nadie ha creído conveniente ilustrarnos sobre qué clase de establecimiento era ese, si familiar y corriente o especializado en servir cierta clase de consumiciones, ni tampoco sobre el número de sus servidores y la cuantía de su rendimiento; detalles todos que no atenúan la gravedad de los hechos, pero sí pueden ayudar a comprenderlos en su exacta dimensión.

H) tampoco se nos ha informado claramente sobre la entidad de la denuncia que pretendía interponer el luego muerto, ni de quiénes eran los por él acusados.

I) así mismo ignoramos casi todo lo referente a las heridas que, según parece, sufrieron dos guardias: una mujer -que dicen tiene un dedo fracturado y otras heridas en la correspondiente mano- y un hombre -que también dicen tiene mordiscos en un brazo-; lo cual no justifica en nada la muerte del mordedor y causante, pero sí explica en algo la violencia con que se le intentó reducir.

J) se nos ha dado cuenta de que parientes y amigos de la víctima se manifestaron ante el Cuartel y el Juzgado en protesta contra su muerte, pero no se nos ha dicho nada sobre si a esa manifestación asistieron miembros de ciertas tendencias políticas extremistas, caracterizadas por su vieja oposición a la Guardia Civil y su decidido apoyo a la teoría de que debe desmilitarizarse, ni de cuáles eran las pancartas que todos ellos llevaban.

K) sí hemos tenido información expresa y extensa de que quienes se manifestaron ante el Juzgado en favor de la Guardia Civil, para de algún modo contrarrestar la ilegal presión que sobre la Juez ejercían en ese momento los manifestantes contrarios a la Benemérita, eran exclusivamente familiares de los imputados; parece como si ningún vecino de Roquetas se manifestara a su lado; bueno, sí, un vejete que se interpuso entre las hijas y mujeres de los Guardias y quienes se lanzaron contra ellas pancarta en mano e insultos en la boca; de este se nos ha dicho con suma rapidez que era "un pistolero franquista".

L) a estas horas ignoro si la ilegal manifestación a las puertas de los Juzgados, provocadora del lamentable incidente protagonizado por el franquista de marras, ha dado origen o no a cualquier clase de medidas gubernativas, municipales o judiciales; más bien parece, si he de atenerme a la mayor parte de lo visto, leído y oído, que se ha intentado presentar esa manifestación como una magnífica muestra de lo que debe ser la justicia popular y democrática, puesto que ahorraba multitud de gastos y de tiempo al sentenciar por su cuenta y riesgo, a gritos y desde la calle, sin permitir ninguna clase de defensa a sus acusados, que éstos eran sin duda alguna unos asesinos calificados.

LL) sigo sin saber lo que de todo esto piensa el último mando gubernativo directo de la Guardia Civil, esto es, el ínclito señor Bono, que como buen manchego debe estar pasando sus vacaciones profundizando en los Ojos del Guadiana o en la Cueva de Montesinos, pues no ha dado señales de vida en los quince días que ya dura este suceso.

M) mucho me temo que tampoco sabremos nunca cuáles fueron las razones que impulsaron al Ministro del Interior para decir, primero, que lo explicaría todo en las Cortes a mediados de septiembre; luego, que lo haría el 25 de agosto; y por último, que lo haría hoy, día 11, mientras yo escribo estas líneas y por tanto sigo ignorando cuanto pregunto y dudo...

N) de igual modo, no soy capaz de comprender cuál es la naturaleza exacta de la lesión sufrida por el señor Rodríguez Zapatero -de quien todos ignorábamos su afición por el baloncesto-, pues hasta ahora le ha impedido decirnos algo sobre el problema que vengo comentando; se nos informó de que sufría un esguince de tobillo, pero si juzgo por los hechos debo entender que el tal esguince lo padece en la garganta o en la boca, dificultándole al máximo el habla.

Ñ) otro enigma, relacionado con el anterior: cuál es la razón de que sea técnicamente más fácil y hacedero interrogar a la señora Vicepresidente del Gobierno en todas y cada una de sus etapas por Sudamérica que el conversar con su y nuestro Presidente, cuando éste no se ha movido en ningún momento del Palacio (propiedad del Patrimonio Nacional) que ha sido reformado (a costa del dinero público) a instancia suya y de su esposa para proporcionarle toda clase de ventajas y comodidades, entre las cuales sin duda estará -digo yo- la de poder comunicarse en cualquier momento con sus ciudadanos, directamente o a través de alguno de los muchos mensajeros fieles y discretos que tiene a su servicio en televisión, prensa y radio..

.Podría seguir con este particular abecedario, pero la verdad es que ya me canso. Otro día hablaremos de Mallorca, que también lo merece.