Aquilino Polaino

 


Gonzalo Cerezo Barredo
Análisis Digital

 

Soy periodista -bien que jubilado- y votante del PP. Creo que nunca me había sentido tan avergonzado de lo uno y de lo otro. Gracias a "a.d." he podido leer completa la exposición de Aquilino Polaino, convocado como experto, a sugerencia del PP, ante el Senado, a propósito del proyecto de Ley que permite el matrimonio entre homosexuales y, en su caso, la adopción.
Creía imposible, después de siglos de Ilustración, ciencia positiva y racionalismo, que pudiera repetirse el caso Galileo. Cierto que la Iglesia fue mucho más benigna con él que la prensa y los políticos de hoy con el Sr. Polaino. No puedo creer que ante argumentos científicos se puedan emplear para rebatirlos otros de "autoridad", es decir, opiniones, más o menos "autorizadas" y, en este caso, ni siquiera eso.
Comencé a leer con gran interés la intervención del Sr. Polaino. Como no conozco el asunto a fondo, y sin otros elementos de comparación desde el punto de vista por él elegido, me pareció una garantía su presentación como hombre de cátedra, investigador teórico y clínico de un asunto tan debatido como el de la homosexualidad. Esperaba que sería apoyado o rebatido con otros estudios científicos, con otras opiniones expertas y fundamentadas.
Para mi asombro, los elementos de discusión aportados fueron del tenor, por ejemplo, de los de la Sra. López Aulestia: lamento no haber escuchado toda la exposición, no obstante "conozco cuáles son sus teorías... y como puede suponer, yo soy una senadora de Izquierda Unida y no comparto en absoluto esas teorías". Sencillamente asombroso: nada de que he participado en tal o cual investigación, soy discípula de tal ocual maestro, las conclusiones de tal y tal estudio apuntan en otro sentido... Nada. Mi "dogma", es decir, mi "fe" de izquierdistaunida, rechazan que la tierra se pueda mover; quiero decir, que sus evidencias científicas, quedan desmentidas por mi ideología.
El Sr. Conde -que al parecer removió cielo y tierra para conseguir la comparecencia del Sr. Polaino- fue más prudente y trató de aportar argumentos científicos en línea con las tesis del experto. Lógico si se tiene en cuenta que era el peticionario. Cometió, no obstante, el error de pasarse de listo y el propio Sr. Polaino hubo de enmendarle la plana: los estudios de Cameron, hubo de precisarle, son muy alarmantes, y carecen de suficiente rigor. (¿Será por eso, que, a pesar de haber alabado "su magnífica exposición", "perfectamente documentada, como no podía ser de otro modo", se sumó posteriormente a las críticas de su partido, -nada hay más sensible que el ridículo- o por pura disciplina?. Otro caso de "galileismo": mi partido -no mi escuela científica- cree lo contrario, luego es usted el que está equivocado.
Para el señor Bofill -sin duda basado también en profundos estudios científicos-, "la homosexualidad no es ningún problema", (¿pensarán lo mismo los 160 hombres y mujeres que buscan ayuda clínica del Dr. Polaino), sino "otra normalidad, distinta de la mayoritaria" (?).
Pero nada como la Sra. Granado, portavoz del PSOE: "hay que tener más rigor y cuando se hagan estudios científicos hacerlos desde el planteamiento científico y no desde posiciones ideológicas o religiosas". Y eso se lo decía, no a sus compañeros del senado, sino ¡al propio Dr. Polaino!. ¿Alguna aportación científica por su parte?. Ninguna. No es necesario. Si tenemos ya afirmaciones de partido, para que queremos conclusiones de la ciencia?
Tuvo que ser el propio Sr. Polaino el que desmontara semejante imputación: "yo personalmente, no se lo tolero, usted no me puede decir, incluyéndome en la cesta, que los científicos parten de criterios ideológicos y religiosos. Yo todos los datos que he dado son clínicos y son científicos". Y por si alguna duda quedara, el único estudio manejado por sus oponentes, el de la Universidad de Sevilla, le mereció la siguiente opinión (desde la pura lógica estadística y el rigor científico): "Se han comparado muestras que no son comparables". Y lo demostró.
Con toda seguridad el Dr. Aquilino Polaino, al contrario que sus oponentes, conoce bien los estudios que sobre este campo de la conducta humana se han realizado desde distintos enfoques científicos. Lo que probablemente no entrará en su punto de mira son las opiniones partidarias e ideológicas. Es una pena que en sus réplicas, los señores senadores, nos hayan privado de ese material para poder formarnos una opinión menos sectaria que la manifestada por las prensa -sin molestarse al parecer de leerle- y los senadores que, aunque le oyeron, no se enteraron por llevar puestas sus respectivas anteojeras.
Como simple ciudadano deseoso de enterarme de las cosas, expreso al Dr. Polaino mi gratitud. Una gratitud que no hace extensiva, desde luego, ni a mis colegas, ni a la clase política.