La hora de los enanos


Ismael Medina
Vistazo a la prensa




Jaime Suárez nos ha hecho meditar a los miembros de Plataforma 2003 con un opúsculo titulado "Vía Crucis de España. 19 de marzo-1º de abril 2005". Cada una de las estaciones, ilustrada con una fotografía simbólica, contiene una breve y muy rigurosa denuncia de las rencorosas arremetidas que en ese periodo se registraron contra símbolos de un pasado político al que se debe en sus fundamentos el bienestar económico y social ahora en trance de regresión. Y también contra España como realidad histórica y contra la Iglesia, corazón, nervio y alma de nuestra cultura. Va precedido el "Vía Crucis de España" por un texto de José Antonio Primo de Rivera en defensa de la memoria de su padre, escrito cuando aún le absorbían el ejercicio de la abogacía y su vocación intelectual (16.03.1931). Aquel texto llevaba por título "La hora de los enanos" que tomo para encabezar mi crónica. Y lo hago por la sencilla razón de que adquiere una inquietante actualidad a la vista del despelote revisionista en que se han embarcado el gobierno Rodríguez y sus acompañantes. Copio de aquel texto: "Ahora es la hora de los enanos. ¡Cómo se vengan del silencio a que los redujo! Cómo se agitan, cómo babean, cómo se revuelcan impúdicamente en su venenoso regocijo! ¡Hay que tirarlo todo! ¡Que no quede ni rastro de lo que él hizo! Y los más ridículos de todos los enanos -los pedantes- sonríen irónicamente"
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DEL ENANISMO MENTAL Y POLÍTICO

NO erraba en las descalificaciones. Tiempo después, cuando ya la II República había mostrado su hosca cara y Ortega y Gasset había gritado su frustración con el célebre "¡No es esto, no es esto!", lo ratificaría Salvador de Madariga, como he recordado en algunas de mis crónicas. Los principales fiascos en que Madariaga situaba el fracaso de la II República fueron la mediocridad de los constituyentes y la obsesión revanchista que les llevó a redactar la constitución en clave antiprimorriverista. Esas mismas y negativas inclinaciones, las cuales Rodríguez y su tropa practican con mendaz extremismo, prevalecieron en los ilegítimos constituyentes de 1978 (las primeras elecciones no fueron convocadas conforme a Derecho Constitucional y con esa finalidad declarada) y en los sucesivos gobiernos de la demopartitocracia oligárquica.

Sostienen algunos politólogos que un sistema político ahormado sobre un "anti" enfermizo respecto del que le precedió suele durar lo que éste. Pareció confirmarse con la duración de la Dictadura, también conocida objetivamente como "dictablanda"(1923-1929) y la II República (1931-1936). El Estado Nacional creado por Franco se gestó en 1936 y acabó con su muerte en 1975 con la proclamación de Juan Carlos I como rey constitucional, acogido a la aplicación de las Leyes Fundamentales, y en particular a la Ley de Sucesión. ¿Habremos de esperar hasta 2014 para que se desmorone el actual despapucho, o deberemos contar con su acortamiento por mor de la teoría vigente de la aceleración de la historia, aliada con la marcha desbocada hacia el precipicio en que se han embarcado los enanos actuales? Una incógnita que habrán de despejar los potreados españoles que, todavía alienados por una pugnaz y desalmada propaganda, creen vivir una Jauja democrática cuando es lo cierto que viven en Babia.

Advierto antes de proseguir que nada de despectivo encierra la alusión a los enanos en materia política o intelectual. El enanismo es sólo una enfermedad que retrasa y bloquea el crecimiento físico. Y han existido, existen y existirán personas enanas dotadas con una gran inteligencia y con algunas de las cuales he tenido y tengo relación cordial. Hablar de enanos en materia política o cultural es tan sólo una figura retórica referida a las cortedad mental de determinados personajes públicos, bien sea por su disminuido coeficiente de inteligencia, por verse ésta severamente condicionada a causa de un patológico sectarismo o debido a que el embudo del rencor o de ocultos complejos achican y embrutecen una razonable manifestación.

Y sigo adelante una vez hecha la salvedad. Pero no sin recordar que José Pla comentó respecto de Jorge Pujol, con el sarcasmo al que tan dado era, a quienes habían forzado la entrevista: "No da la talla". No se refería Pla, un brillante y españolísimo catalán, a la menguada estatura de Pujol sino la atrofia política en que le había sumido la enfermedad difícilmente curable del nacionalismo. La complexión física de Maragall contrasta con la de su predecesor. Pero la desmesura de la borrachera mental que le aqueja convierte su cerebro en jaula de grillos. Y es que, como advertía Víctor Hugo, hace un tonto la mente que no trabaja. O que, añado por mi cuenta, se enfrasca en la maceración de dislates. De ahí proviene precisamente el enanismo político de quienes, desde dentro, hicieron fracasar aquella gran ocasión histórica que fue la II República. Reproducido hoy con la recaída mimética y rencorosa en un viejo y obtuso republicanismo de los advenedizos que nos desgobiernan.

EL PERNICIOSO JUEGO DE LA MENTIRA COMO INSTRUMENTO POLÍTICO

EL presidente Rodríguez ha festejado su primer año de desgobierno con enfatuada sarta de mentiras autoexculpatorias. Pero no es lo malo que mienta. Aún peor y más peligroso resulta que crea certezas inamovibles sus mentiras. Le ocurre en grado superlativo aquello mismo que desasosegaba a Leonardo da Vinci. Decía que es el propio juicio el que más engaña. La listeza del mentiroso astuto y su superioridad para el engaño sobre el bobo mentiroso radica en que el primero sabe disfrazar el engaño de apariencia de verdad, mientras al segundo tarda poco en vérsele el plumero. El mentiroso que cree verdades sus mentiras es un enfermo y seguro cliente del psiquiatra. Su daño es menor cuando se circunscribe a un restringido círculo familiar y amistoso. Pero asaz peligroso cuando se trata de un personaje influyente. Mucho más si de él depende la suerte de un pueblo.

A Rodríguez y a su cohorte marrullera podría cantarle la oposición en el parlamento la vieja y burlesca canción infantil de "Vamos a contar mentiras, tralaráŠ", en vez de palmear en el escritorio, remedar carcajadas o lanzar exabruptos. Además de más hiriente sería más divertido. Pero esa oposición comete el error de creer que a un mentiroso compulsivo se le combate con argumentos. Responderá siempre con evasivas, frases huecas y sandias ocurrencias que las más de las veces lleva aprendidas de memoria y las suelta vengan o no a cuento. Lo ha evidenciado durante esta última semana con sus hueros discursos conmemorativos, su insoportable perorata en la comedia bufa del programa "95 segundos" del apéndice de PRISA en que se ha convertido TVE y sus respuestas a Rajoy en la sesión de control parlamentario. Se sale siempre por los tópicos cerros de Ubeda, embozado en la mueca de una sonrisa estampillada.

EL VALOR EXPRESIVO DE UN BESO

NO reincidiré en el tema específico de la ley que identifica la sodomía con los matrimonios naturales. Ya explayé mi criterio la semana pasada. Pero no me resisto a comentar algunos de sus añadidos, en particular los dos de que fue protagonista el ministro de Justicia. O más bien del arbitrismo como instrumento desfondador del Estado de Derecho.

Desconozco el número de maricones y de lesbianas que existen en el PSOE, en la mayoría parlamentaria y en el gobierno. Rehúso perder el tiempo en una investigación de tal índole. Pero a tenor del entusiasmo socialista y periférico a la hora de aplaudir a los postuladores de esta absurda ley y de su fervoro apoyo en la votación parece evidente que todos ellos se sienten felices con esta patochada de amariconamiento legal. Para mayor y rebuscada aparatosidad confirmatoria se facilitó el lleno de la tribuna de invitados por ardorosas parejas de maricones y lesbianas. Una enardecida cla teatral que se rompió las manos de tanto aplaudir. Pero faltaba la guinda. Y la puso el lindo diputado Zerolo, paladín de la mariconería en armas, con el sonoro beso que intercambió con López Aguilar, a efectos formales ministro de Justicia, entre el desaforado entusiasmo de la grey homosexual. ¿Algo más que una física metáfora de entendimiento y gratitud?

El gobierno Rodríguez, cuya mayordomía política respecto de Francia es incuestionable, pudo seguir en este caso el ejemplo del gobierno galo. Más inteligente y hábil, Chirac satisfizo en anhelo de sus homosexuales mediante la fórmula de un contrato civil que les garantiza el acceso como parejas de hecho a beneficios económicos, sociales y testamentarios, aunque no a la adopción. ¿Por qué el gobierno Rodríguez no siguió en esta ocasión el ejemplo de su racionalista y adorada Francia? La respuesta es compleja. Pero no eludo entrar en ella.

RETROANTICLERICALISMO Y 1º DE MAYO

LA legalización de las parejas de homosexuales como matrimonio la promovió el PSOE, y Rodríguez a su cabeza, para mortificar a la Iglesia y a los católicos. Y para demostrar, como en la II República, que el laicismo masónico ha vuelto a mandar en España y nadie le detendrá. No llegó tan lejos en este aspecto la II República, es posible que por la escasez entonces de maricones y lesbianas dentro y fuera del armario. Eran tiempos duros en los que ganarse la vida y pelear dejaba poco espacio para las inclinaciones sodomitas, apenas reservadas y reconocidas para personajes aislados de la alta burguesía, la intelectualidad o el mundo artístico. La sociedad de entonces, todavía apegada a principios morales o de ética laica, era poco propicia para la homosexualidad. Aún dentro de su desgarrada aceptación de la incitación marxista al amor libre, existían todavía unos últimos frenos como el que se traducía en el grito desgarrado de una manifestación de mujeres frentepopulistas que presencié en mi infancia: "¡Hijos sí. Maridos no!". Y cabe recordar asimismo que Durruti mandó fusilar en la estación de Caspe y en las cuestas de Garraf a dos partidas de putas y maricones con enfermedades venéreas que la Generalidad y los consejeros soviéticos enviaron desde Barcelona para degradar la capacidad combativa de las unidades anarcosindicalistas en el frente de Aragón. Puedo aseverar asimismo la animadversión hacia maricones y tortilleras (así se decía entonces) que viví en el seno de la CNT de Jaén.

Fiel a su estirpe ideológica marxista y bolchevique, el primitivo Partido Socialista exhibió desde un principio un brutal anticlericalismo que se haría común a toda la izquierda revolucionaria y desembocaría en las profanaciones, quemas de iglesias y conventos y asesinatos que se registraron tras la instauración de la II República, en la revolución de octubre de 1934 y con ferocidad sin límites en zona roja durante la guerra. Hay que volver sobre las publicaciones socialistas de aquellos periodos para confirmar la vesania antirreligiosa de Pablo Iglesias y sus secuaces, la cual ocultarán, como tantas otras graves culpas, los dos reportajes hagiográficos que prepara TVE para perdurar en la mentira y en el engaño.

La obsesión antirreligiosa del marxismo y sus diversas ramificaciones enlazan con la fiesta del 1º de Mayo. A izquierda y derecha se acepta el lugar común de que el 1º de mayo nació como conmemoración del levantamiento libertario de Chicago registrado entre el 1º y el 4 de mayo de 1886 en reclamación de la jornada de 8 horas. En los enfrentamientos del 3 de ese mes con la policía se produjeron muertos y heridos. El 11 de noviembre de 1887 fueron ejecutados por ahorcamiento Parson, Fisher y Spies. Cuenta Maurice Dommanget ("Historia del Primero de Mayo". Editorial Américalee. Buenos Aires 1956) que estos dos últimos gritaron antes de que el verdugo abriera las trampillas: "¡Hurra por la Anarquía!".

EL 1º DE MAYO Y LA NOCHE SATÁNICA DE WALPURGIS

PARECERÍA más lógico a efectos de la conmemoración victimista que se escogieran las fechas de la matanza represiva o la aún más simbólica del ahorcamiento de Pearson, Fisher y Spies. Pero la fecha más redonda del 1º de Mayo ocultaba una simbología asaz más profunda.

Según una popular leyenda alemana de arraigo pagano, recogida por Goethe en "Fausto", en la noche del 1º de mayo los demonios se aparecían en Blokberg El 2 de mayo, por el contrario, se celebraba la festividad de Santa Walpurgis, una religiosa benedictina del siglo VIII. De ahí que la celebración satánica de la víspera se haya conocido, por radical contraposición, como la Noche de Walpurgis.

Fue precisamente en la Noche de Walpurgis de 1776 cuando Adam Weishaupt fundó la Orden de los Iluminados, una de cuyas ramas, el Movimiento Revolucionario Sionista, al que perteneció Carlos Marx, estuvo en el origen del movimiento sindical nacido al socaire de la huelga de Chicago. Y asimismo de las revoluciones norteamericana y francesa, amén de la revolución bolchevique cuyos cuadros de mando, de Lenín y Trostki para abajo, eran en su mayoría iluministas ashkenzais.

Adam Weishaupt, había recibido a comienzos del siglo XVII I de la casa de cambios de los Rotschild en Francfurt, la misma que financió a Marx mientras escribía "El Capital", el encargo de recopilar y actualizar los protocolos talmúdicos. Sería consecuente que todos los movimientos revolucionarios surgidos de la matriz satánica de la Orden de los Iluminados se hayan caracterizado por virulentas e incluso sangrientas arremetidas contra la Iglesia Católica.

A esa herencia responde el desmadrado laicismo del actual gobierno socialista de Rodríguez, estrechamente vinculado asimismo a la francmasonería, como también lo estuvo la II República.

QUIEREN SECUESTRAR A JESÚS

LA estación IX del "Vía Crucis de España" ("Se abre otro periodo constituyente") la ilustra expresivamente la conocida fotografía del fusilamiento por la milicianada de la imagen Sagrado Corazón de Jesús que corona el Cerro de los Ángeles. Fue un obsceno remedo de la Crucifixión de Cristo. Pero de la misma manera que fracasó el Sanedrín en su intento de acabar con el mensaje de salvación de Cristo, tampoco los sicarios frentepopulistas del iluminismo pudieron ahogarlo en España. La sangre de los mártires fecundó un poderoso renacimiento de la fe católica. Aprendió el iluminismo la lección y ahora persigue secuestrar a Jesús encerrando a la Iglesia en las mazmorras del silencio. El embrutecimiento de la sociedad y una legislación radicalmente laicista forman parte de la estrategia iluminista de descritianización de Europa de la que es fruto la constitución giscardiana.

Cayeron los neofrentepopulistas en el error de creer que la Iglesia callaría y se doblegaría ante la amenaza de aherrojar a los centros concertados de enseñanza vinculados al catolicismo y la de suprimir la concordada aportación económica a la Iglesia. No tomaron en consideración que el taranconismo afín era ya residual e infravaloraron la capacidad de reacción de la Iglesia Universal. Pese a que todos los interesados vaticinios sobre el sucesor del odiado Juan Pablo II se vieron burlados por la elección del cardenal Ratzinger, acudieron incomodados a la ceremonia de consagración de Benedicto XVI con una delegación enfáticamente laicista en la que Bono, un cínico redomado que lo mismo pone velas a Dios que al diablo, componía la figura de Judas que tan bien le va.

Dezcallar, nombrado embajador ante El Vaticano como premio al papel cumplido por el CNI en la maniobra para descabalgar al PP en las elecciones del 14 de marzo, organizó la habitual y protocolaria comida que siempre comparten los cardenales espaldes y nuestras delegaciones o0ficiales a unos u otros fastos vaticanos. Debieron creer que allí no se tocarían los temas candentes derivados de la persistente acometida laicista contra la Iglesia y que el discurso del cardenal Martínez Somalo los sobrevolaría. No fue así y pronto se filtró la noticia de la severa advertencia del purpurado. El ministro López Aguilar se apresuró a desmentirlo. Pero la mentira tiene las patas cortas y. como aseveraba Oscar Wilde, un cínico es aquel que conoce el precio de todas las cosas, pero ignora el valor de una sola, que es precisamente la que importa. La pronta divulgación del discurso del cardenal Camarlengo como respuesta dejó muy pronto en evidencia a López Aguilar. Merece la pena reproducir sus dos párrafos capitales:

"A los deseos que Vuestra Majestad ha formulado por el feliz Pontificado el Santo Padre corresponden los que brotan de nuestros corazones por nuestros Reyes y nuestra España para que en ella se conserve siempre y acreciente el patrimonio de la dignidad humana, personal, familiar y social. Los auténticos valores éticos, naturales y religiosos, que pertenecen a la misma esencia de la persona y derivan de nuestras genuinas raíces humanas y vivencias espirituales"

"No puede existir un auténtico progreso integral, si lo material no está estimulado y vivificado por el espíritu. Como tantas veces nos recordó Juan Pablo II, quien intente construir un mundo sin Dios, acaba construyendo un mundo contra el hombre".

Hasta el más lerdo entendería el mensaje. No precisa la Iglesia despeinarse retóricamente para responder con energía a quienes la provocan. A los curiales vaticano, sobre todo, puede aplicarse el tópico de mano de hierro con guante de seda. No creo que a López Aguilar escapase el alcance del mensaje. Es un "bolonio" y para cursar en el centenario Colegio Español de Bolonia hay que superar altos raseros. Pero el sectarismo y la soberbia embotan la inteligencia. En vez de un cínico aplauso como hizo Bono, para luego quejarse ante Rodríguez y compaña de que hubiera trascendido lo que sólo era una forzada cortesía, López Aguilar cayó en la torpeza de negar lo evidente. Salió de la cena irritado y persuadido de que estaban rotas las hostilidades y que bajo el Pontificado de Benedicto XVI tampoco habría tregua. Y no creo que para el monarca fuera grata la reprimenda, pese a su buscada nueva luna de miel con los socialistas. Si algo ha caracterizado a los Borbones, además de proclividades que no vienen al caso, ha sido su olfato político. Se lo dijo el propio Juan Carlos I a un cortesano que lealmente le advertía de lo que se comentaba respecto los riesgos que corría con su acercamiento a la izquierda tradicionalmente antimonárquica: " De aquí, poco", le replicó señalándose la siente con el dedo índice. "Pero de aquí mucho", continuó llevando el índice a la nariz.


Y TAMBIÉN CONTRA ESPAÑA

EL odio iluminista contra la Iglesia forma parte inseparable de su histórico odio a España, recrecido tras ser derrotadas sus huestes en la guerra 1936-1939 que el iluminismo había provocado a través de sus terminales frentepopulistas y masónicas.

España había sido un baluarte frente a las asechanzas protestantes y más tarde las derivadas de las revoluciones jacobinas y de las intentonas revolucionarias de estirpe marxista. Fracasaron los ensayos liberalistas del siglo XIX y fracasaron más tarde los revolucionarios del socialismo, el anarquismo y el comunismo. No sólo busca el hoy recrecido iluminismo arrinconar a la Iglesia y secuestrar a Jesús. Está persuadido de que para erradicar la fe, nervio de anteriores reacciones, es necesario destruir España. Y ese es el doble papel asignado al gobierno Rodríguez por los hasta ahora ocultos promotores de la matanza del 11 de marzo.

No sé hasta qué punto Rodríguez es consciente de ser un títeres en manos del iluminismo. Es posible que no, habida cuenta de su mediocridad. Pero aplica con tozudez la estrategia iluminista en los dos frentes, estimulado por un enfermizo resentimiento del que participan quienes le rodean. Un resentimiento que nace de las frustraciones personales y profesionales que les aquejan y que buscan superar mediante el aniquilamiento de todo asomo de dignidad, de honorabilidad, de valor, de patriotismo o de entidad cultural susceptibles de poner en evidencia su baja estofa.

No cabe duda: ha llegado de nuevo la hora de los enanos.