Jugar con fuego


César Vidal
La Razón


El Gobierno que preside ZP –que se caracteriza por no gobernar y perder el tiempo en deplorables iniciativas- acaba de alumbrar una nueva idea relacionada con la Guerra Civil. Se trata, nada más y nada menos, que de revisar todos los procesos militares de la Guerra Civil –sólo en el bando vencedor, claro- y del franquismo. Semejante disparate jurídico, político y humano ha sido ya desaconsejado por importantes instancias jurídicas, pero como el respeto por la legalidad y el sentido común no son precisamente características en ZP y sus acólitos parece ser que ya andan a la busca de un consejo de sabios o equivalente que legitime la tropelía. Lo tremendo no es que ZP vuelva a mostrar sus ansias por liquidar la política de reconciliación nacional que caracterizó la Transición. Lo peor es que en su ignorancia enciclopédica -a decir verdad no hay casi nada en una enciclopedia que no ignore- no sabe que está jugando con fuego. Cree esa falsedad de que todos los miembros del bando frentepopulista fueron acrisolados demócratas y que se jugaron la vida por la libertad y, para colmo, hasta piensa que sólo tuvieron descendientes de izquierdas.

Tres sorpresas como mínimo puede deparar la disparatada revisión de los procesos. La primera es que no pocos frentepopulistas fueron procesados por asesinar a otros frentepopulistas. Los comunistas que persiguieron, tortura- ron y asesinaron a los anarquistas de la CNT o a los socialistas del POUM son un buen ejemplo. La segunda es que no pocos de los progres de hoy son descendientes de los represores y jerarcas del franquismo. Imagínense que de repente nos enteramos de que el abuelo de un fiscal general del Estado socialista fue el que purgó, al servicio de Franco, a buena parte de la carrera judicial o de que el padre de una vicepresidenta del Gobierno del mismo color fue un jerarca de Franco o de que al abuelo de la esposa de un presidente del Gobierno del PSOE lo fusilaron los frentepopulistas y por eso a la viuda le dio Franco un estanco. La tercero consecuencia es que -sorpresa, sorpresa- se pueda descubrir que otros antepasados, éstos del Frente Popular, fueron lisa y llanamente unos criminales. Por ejemplo, imaginemos -de nuevo es un suponer- que se descubre que el abuelo de un secretario general del PSOE daba el paseo a la gente de su población y que incluso incurría en el ensañamiento de enterrarlos hasta el cuello para luego hacer pruebas de tiro al blanco con la cabeza. Si esto sucediera, ¿qué va a hacer esa gente? ¿Negará el saludo a los compañeros de partido cuyos abuelos fusilaron o juzgaron a los frentepopulistas? ¿Renegará de sus ancestros franquistas y escupirá sobre sus retratos como los guardias rojos de la revolución cultural china? ¿Gritará que hubieran preferido ser niños probeta? Desde luego, la izquierda y el nacionalismo juegan con fuego y el problema no es que en su estupidez puedan chamuscarse los dedos sino que arda todo lo que millones de españoles han hecho durante décadas paro que podamos vivir en paz y libertad.