EL
HABLA DE ESPAÑA
LA
SANGRE DEL ESPÍRITU
La
sangre de mi espíritu es mi lengua
y
mi patria es allí donde resuene
soberano
su verbo, que no amengua
su
voz por mucho que ambos mundos llene.
Ya
Séneca la preludió aún no nacida,
Y
en su austero latín ella se encierra;
Alfonso
a Europa dio con ella vida,
Colón
con ella redobló la tierra.
Y
esta mi lengua flota como el arca
de
cien pueblos contrarios y distantes,
que
las flores en ella hablaron brote
de
Juárez y Rizal, pues ella abarca
legión
de razas, lengua en que a Cervantes
Dios
le dio el Evangelio del Quijote.
Miguel
de Unamuno
Ávila,
Málaga, Cáceres,
Játiva,
Mérida, Córdoba,
Ciudad
Rodrigo, Sepúlveda,
Úbeda,
Arévalo, Fromistá,
Málaga,
Salamanca,
Turégano,
Zaragoza,
Lérida,
Zamarramala,
Arrancudiaga,
Zamora.
Seis
nombres de cuerpo entero,
libres,
propios, los de nómina,
el
tuétano intraducible
de
nuestra lengua española.
Miguel
de Unamuno