Honda
es la herida del amor al verte
en
mis ojos mortales reflejada;
pero
la daga más apasionada
la
hunde el recuerdo, España: poseerte
es mirarte en el alma, hecha ya suerte
entrañada
y total frente a la nada;
pues
en ti está mi vida sustentada,
y
en ti mi sangre ha de vencer la muerte.
En el recuerdo y en el pensamiento
cumpliendo
voy mi vida y tu memoria.
¡Roca
inmortal, limite al mar y al viento:
hecha mi sangre verbo de tu gloria,
arrástreme
tu cauce violento
hasta
fundir mi sino con tu historia!
Eugenio
de Nora