Digo tu nombre, España.
(Sílabas rumorosas
temblando entre mis labios,
corazón en la boca.
Nombre en desuso, Bello
como una caracola,
España, resonancia
terca, maravillosa).
España, te pronuncio
y me suenas a sombra,
a campana en la niebla
cerrada en la historia.
España, España, España,
y otra vez, y otra, y otra,
toquemos a rebato
para que Dios nos oiga.
Javier de Bengoechea