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Diccionario de la Falange |
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(1875-1951) General y político Tomó parte en la guerra de Marruecos, intervino en la proclamación de la República en 1931, como opositor a la Dictadura de Primo de Rivera. En la República ocupo varios cargos, aunque se aparto pronto para ponerse en relación con el general Mola. En 1936 se sumo en Sevilla al alzamiento y con pocas fuerzas pero mucha imaginación consiguió apoderarse de la ciudad y contribuyo al triunfo del movimiento. Se hizo muy popular con sus charlas radiofónicas y desempeño la jefatura del ejercito de Andalucía durante la guerra. Tuvo un altercado personal con José Antonio, que defendió a memoria de su padre, por lo que el fundador fue expulsado del Ejercito. . . .
(Versión de incidente recogido por César González Ruano, suprimido por la censura de la República) Párrafo - síntesis del discurso pronunciado por José Antonio en el acto fundacional de F.E. en el Teatro de la Comedia de Madrid el 29 de Octubre de 1933. "Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre. Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se les estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos, cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad, y más todavía si esa libertad se conjuga, como nosotros pretendemos, en un sistema de autoridad, jerarquía y orden. Queremos que todos se sientan miembros de una comunidad seria y completa; es decir, que las funciones a realizar son muchas: unos, con el trabajo manual; otros, con el trabajo del espíritu; algunos, con un magisterio de costumbres y refinamientos. Pero que en una comunidad tal como la que nosotros apetecemos, sépase desde ahora, no debe haber convidados ni debe haber zánganos. Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serlo, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna. Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias ni comparta - como lo hacía, tal vez por otros intereses que los de la verdadera Religión - funciones que sí le corresponden realizar por sí mismo. Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia. Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho - al hablar de "todo menos la violencia" - que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay mas dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y las pistolas cuando se ofrende a la justicia o a la Patria." (O.C. pág. 52). El estado de preguerra creado por el Frente Popular a raíz de su triunfo en febrero de 1936 suscitó la necesidad de organizar ágiles servicios de información, que garantizaran la seguridad en las actuaciones políticas de todas las organizaciones. La orientación revolucionaria de comunistas y socialistas no era simple propaganda, lo que motivó que las fuerzas conservadoras, en sentido contrario, actuaran tratando de prever y, en su caso, evitar la tragedia que aquellas amenazas presagiaban. La Falange no pudo organizar sus servicios de información por causa de la detención en marco de ese año de toda la cúpula de mando y la posterior casi liquidación de la misma. Tobo que contestarse con colaborar con los servicios que se iban organizando en ámbitos mas cercanos y conocidos. Así surgió la quinta columna de la Falange, que operó en toda la España republicana, en especial a partir del 18 de julio de 1936 en Madrid, Barcelona, Valencia y, en genera, en las grandes ciudades. La lucha clandestina, las acciones de espionaje y de sabotaje, típicas de este otro tipo de guerra en la sombra se repitieron, en unos casos de forma espontánea, como producto del instinto de supervivencia que se agudizó con la persecución feroz de los primeros meses. En otros, como resultado de actuaciones organizadas que dieron como resultado un sistema completo de información y espionaje, que terminó por imponerse en toda la España republicana. Según D. Pastor Petit, en su libro "Los dossiers secretos de la guerra civil" Editorial Argos. S.A., Barcelona, 1978, las causas que fomentaron la quinta columna fueron:
Entre los episodios en que figura la participación de miembros de la Falange, se cuenta con la detención de Eduardo Solís Romero, jefe regional de la Falange de Valencia, en cuyo domicilio se encuentra un arsenal de armas, y que tenía encomendado apoderarse de Radio Valencia. En Barcelona es detenido el escritor y consejero nacional de F.E. Luys Santamarina. En Madrid, la "brigada del amanecer", organizada por el PSOE, persigue con especial saña y rudeza a los militantes de F.E. La detención del grupo del dirigente carlista Ricardo Beltrán, que cooperaba con el servicio de información de FE, La detención de numerosos falangistas refugiados en la embajada de Finlandia. El "socorro azul" organizado para ayudar a los falangistas detenidos y a sus familias. La voladura de la fábrica de armamento montado en el "metro" de Lista en Madrid por una "kamizake" falangista violada y mutilada por los milicianos. La creación de la red de cooperadores que se montó filtrada en las estructuras oficiales: prisiones, hospitales, sindicatos, medios de comunicación, transportes..., que permitieron facilitar a la zona nacional traslados, informaciones y servicios de alto valor estratégico. Incluso al final de la contienda, Besteiro se comunicó a través del grupo formado por Luna, Garrigues, etc. con Manuel Valdés, preso en la cárcel en Madrid, para estudiar la posibilidad de enlazar con el Gobierno de Burgos para estudiar la rendición. Se le facilitó un avión especial, al que el espionaje falangista facilitó la cobertura de paso y entregó en Burgos los documentos de Besteiro. Al regresar el dirigente socialista le volvió a internar en la cárcel. (Relato personal de Manuel Valdés al autor). Uno de los protagonistas activos de las actuaciones de la quinta columna falangista, Fernando Ibáñez, entonces un joven universitario, militante de FE y del SEU, actualmente "Palma de Plata" de la Falange, cuenta las numerosas veces que pasó de zona a zona en misiones de enlace con informaciones y contactos de alto valor militar y político. (Relato personal de Fernando Ibáñez al autor) "En cuanto a los más belicosos se integran en la Quinta Columna, conjunto de grupúsculos dedicados al espionaje y la desestabilización en la ciudad por medio de la propalación de "bulos y comentarios derrotistas. Y si bien no dependían de una cúpula dirigente única, se movieron, al igual que en Madrid, en torno al falangismo; en primer lugar bajo el influjo de Luys Santamarina, y tras su detención, del de Carlos Carranuja y Rafael Sánchez Mazas. Estos, juntamente con Luis Canosa, dirigieron la red Luis de Ocharán, quizá la más compleja", (Xavier Moreno Julia, ob cit. pag.5) En Madrid se pueden apreciar dos tipos de redes
diferentes dentro de lo que se entiende como quinta columna. Así, por un lado,
está facción autónoma, es decir, grupos pequeños de aparición espontánea y que
no quedan adscritos a ningún tipo de estructura superior, y por otro existe la
quinta columna de Falange Española, también conocida como Falange Clandestinas,
una serie de pequeñas organizaciones que se hallan bajo el amparo de Falange y a
la cabeza de las cuales se encuentra Manuel Valdés Larrañaga, a modo de
coordinador desde la cárcel Modelo, donde se encuentra desde el comienzo de la
guerra. Estas organizaciones, tambiétn denominadas "banderas" están constituidas
por antiguos afiliados a Falange y por simpatizantes de estos. El número de
integrantes puede llegar a ser muy amplio, aunque no tanto el de aquellos que
saben realmente que se encuentran dentro de una estructura perfectamente
jerarquizada y controlada. |