Diccionario de la Falange

H

 



 

haartman, carl von historia de falange española
hagiografía cronología de la Falange
hambre, histórico
halcón, manuel hitler, adolf
haro tecglen, eduardo hermanos silenciosos
hedilla larrey, manuel hoja de servicios
hegel holganza
hecho diferencial hombre
hermoso trigo, antonio hombre, (desplazamiento por la máquina)
heróes del alcazar hombre, el destino del
heroísmo hombre, negación comunista
herráiz, ismael honor y servicio
herrero tejedor, fernando horda roja
hillers de luque, sigfredo horia vintila
himno humanismo
historia hora, la
historia de españa humildad y jefatura
 

sugerencias y colaboraciones: diccionario@plataforma2003.org

 

 

haartman, carl von

Carl von haartman fue el director de la Academia de Jefes de Centuria de Falange Española de las JONS, de Pedro Llen (Salamanca); procedía del ejercito finlandés con el rango de capitán; era pariente del héroe de la independencia de Finlandia. Se afilió a las milicias de Falange Española el 8 de septiembre de 1936, en calidad de instructor militar de la Primera Centuria de la Territorial de Cataluña. El 5 de octubre marchó al frente de Espinosa de los Monteros, resultando herido de guerra. En enero de 1937 se desplazó a Salamanca para asumir la dirección de la Academia de oficiales. Suprimida la Academia de Pedro Llen, se incorporó a la Tercera Bandera de FET y de las JONS de Burgos, con la que resultó herido diversas veces. Al finalizar la guerra residió y falleció en Málaga.

Alféreces provisionales. Guerra Civil.

hagiografía

"En los años que siguieron a la muerte de José Antonio, sólo Franco fue objeto de mayores publicidad y adulación. La mayor parte de la abundantísima literatura que surgió en torno a la figura de José Antonio sería hagiográfica y superficial y, de hecho, más que nada engañosa" (Payne, ob. cit. p. 369)

José Antonio. Estilo. Mito.

halcón, manuel

(1909 - 1989) Escritor y académico. Nacido en Sevilla, donde le sorprende el Alzamiento. Se afilia a la Falange, colaborando en tareas de Prensa y Propaganda, en el grupo hedillista. Fue director del diario FE, jefe local de Falange y desde 1939, director de la revista Vértice. Acompañó a Serrano Suñer en el viaje que éste presidió por Alemania para conocer las técnicas de propaganda nazi. Publicó una semblanza de José Antonio, con el título: Tres evocaciones. Fundó la revista Semana, y propuso a Serrano la creación del Consejo de la Hispanidad. Actuó como asesor histórico de la película escrita por Franco titulada Raza. Posteriormente rompió con la Falange y volvió al campo monárquico del que procedía, y firmó la carta colectiva de los seguidores de Don Juan de Borbón pidiendo la instauración de la monarquía. En 1959 entró a formar parte de la Real Academia de la Lengua. Murió en Madrid en 1989.

De José Antonio escribió que:

"Símbolo de un pueblo.- ¿Por qué los restos de un hombre, de un sólo hombre, han merecido tales honores? ¿Por qué jóvenes y viejos se sienten llamados al borde del camino? Sólo por Padre de la Falange no se ha movilizado un pueblo ni arrebatado las flores de sus tallos ni se quema la resina de los mermados bosques ni se hace sonar las campanas noche y día ni se abre la nave escurialense. Es que pasa el que fue todo lo que es España. Y lo hemos elegido no ya de jefe, sino de Símbolo. Esto era inevitable" ( Premio "Mariano de Cavia" , del diario "ABC", Madrid, 1939)

Prensa. Vértice. Escorial. Intelectuales.

hambre

La justicia social es una demanda inaplazable y urgente para la Falange, uno de los ejes fundamentales de la doctrina, en la que se diseñan políticas sociales avanzadas. José Antonio se anticipa a la denuncia, sin incurrir en demagogias ni falsas promesas, desde que pronuncia el discurso fundacional del Teatro de la Comedia. Es más, su preocupación por la dimensión social se fue acentuando, a medida que pudo contemplar la desatención y el fracaso de las fuerzas de izquierdas, hasta que llegó a la conclusión revolucionaria que desarrolló en el discurso del Cine Madrid, el llamado "discurso de la revolución española". Muestras de sus propuestas se encuentran en estas palabras pronunciadas al principio y al final de su corta pero fecunda carrera política. "Y así veríais cómo en los países donde se ha llegado a tener Parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no teníais más que separaros unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontraron con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias, en un límite de decoro casi infrahumano. Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas" (O.C. pág. 63) "Por arriba, España dimite cada día un poco más su puesto en el mundo; por abajo, soporta la existencia de muchedumbres hambrientas y exasperadas. La política española, entre esas dos capas, conserva un tono colonial; cada Gobierno desparrama medio centenar de gobernadores que administran las provincias a su talante y que trazan a su capricho el estatuto de derechos públicos de cada ciudadano. ¿Qué salida se ofrecen para tal estado de cosas? Dos salidas: la de los partidos de izquierdas y la de los partidos de derecha. Los partidos de la izquierda alegan la preocupación de lo social, pero además de que, aun en eso, son totalmente ineficaces, porque su política desquicia un sistema económico, y no mejora en nada la suerte de los humildes, los partidos de izquierda ejercen una política persecutoria, materialista y antinacional. Y los de derecha, al contrario, manejan un vocabulario patriótico, pero están llenos de mediocridad, de pesadez y les falta la decisión auténtica de remediar las injusticias sociales". (O.C. pag. 550). " La bandera de lo nacional no se tremola para encubrir la mercancía del hambre. Millones de españoles la padecen, y es de primera urgencia remediarla. Para ello habrá que lanzar a toda máquina la gran tarea de la reconstrucción nacional" (O.C. p. 928)

. . .

"Y así veríais como en los países donde se ha llegado a tener Parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no teníais más que separaros unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontraros con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias en un límite de decoro infrahumano. Y os encontrarais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas" (O.C:. p. 63)

Justicia social, Derecho, Norma Programática, Reforma Agraria.

haro tecglen, eduardo

(Madrid 1924 -2006) Escritor, columnista del diario El País. Fue redactor de Informaciones y del semanario España, de Tánger, de la prensa del Movimiento. Como subdirector del semanario Triunfo, fomentó la colaboración de escritores y comentaristas comunistas. Su ideario final fue el marxismo stalinista, tal como lo patentizó y lo declaró diariamente en su columna y en su participación en las tertulias de la cadena de emisoras de la SER. Sin embargo, sobre José Antonio y Franco, publicó este comentario antes de producirse el cambio ideológico:

"Capitán de España.- La voz de bronce de las campanas de San Lorenzo, el laurel de fama de la corona fúnebre, la piedra gris del Monasterio, los crespones de luto en todos los balcones de El Escorial, los dos mil cirios ardiendo en el túmulo gigantesco coronado por el águila del Imperio que eleva en la Basílica, lloran en esta mañana, con esa tremenda expresión que a veces tienen las cosas sin ánimo, la muerte del Capitán de España.(...) El instinto, el subconsciente nos ha repetido sus frases, sus profecías, sus oraciones; y no ha sido voz de ultratumba la suya; ha sido la voz palpitante de la vida, de la vida y el afán de todos esos magníficos camaradas de la Vieja Guardia, del Frente de Juventudes, de la Sección Femenina...La doctrina del fundador vive en ellos como en aquellos tiempos, y si el cuerpo de José Antonio está muerto bajo la lápida, su espíritu tiene calor de vida en la de todos los camaradas de la Falange. Se nos murió el Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.(...) Una alegría tenemos: la de ver que a José Antonio sucede un hombre tan firme y sereno como el que lleva a España por los senderos que él marcó" ("Dies irae", en "Informaciones" (diario) Madrid, 10 de abril de 1944)

. . .


"Mala suerte.- Tuvo mala suerte aquel muchacho que, aunque pistolero y mediocre pensador, no llegó a la satrapía de Franco" ("Visto y oído. Regresos", en "El País" (diario) Madrid, 10 de abril de 1999) (Aguinaga y G. Navarro, ob. cit. p. 237-238)

Prensa. Actitud. Estilo.

hedilla larrey, manuel

(Ambrosero, Santander, 1898-Madrid , 1970) Jefe Nacional de FE de las JONS ( Segundo Jefe Nacional de Falange Española de las J.O.N.S (18-19 de Abril de 1937) Estudió en Baracaldo y trabajó como mecánico naval, lo que le permitió embarcarse y conocer gran parte del mundo. Fue ascendiendo en su empresa (SAM) en la que llegó a ser jefe de personal, desde donde intentó crear un sindicato, lo que le granjeó el enfrentamiento con socialistas y anarquistas. Ingresó en 1934, en Falange Española y fue nombrado Jefe Provincial de Santander. Posteriormente, fue Consejero Nacional; coordinó la participación de la Falange con el Ejército, para lo que mantuvo frecuentes contactos con el General Mola por indicación del propio José Antonio; le fue confiada la preparación de la Falange en Galicia, donde le sorprendió el Alzamiento. Trasladado a Burgos, desempeñó las funciones de auténtico jefe nacional de Falange, en ausencia de José Antonio, hasta que fue creada la Junta de Mando Provisional, de la que fue elegido Jefe, con el apoyo de Aznar, Sainz, Muro, Redondo y Moreno. El Decreto de Unificación enfrentó a diversas fracciones, lo que causó en encarcelamiento de los principales dirigentes y Hedilla -al rechazar la secretaria general del Movimiento unificado - fue condenado a dos penas de muerte, que fueron conmutadas por el General Franco por la de cadena perpetua. Hedilla fue confinado en la cárcel de Las Palmas y posteriormente desterrado en Mallorca, del que fue liberado en 1956. De Manuel Hedilla se despertó un interés en la opinión política al retornar de su confinamiento balear. Para muchos siguió siendo un mito, del que se dijo: el 17 de enero de 1937, cuando Víctor de la Serna escribió en "El Adelanto" de Segovia un articulo titulado: Hedilla, a 120 por hora en el que decía: "Obrero de España, hidalgo artesano, maquinista de barco, adalid por la gracia de Dios del Movimiento, de la Falange (...) Viéndole, oyéndole, contemplando su único minuto de melancolía, que es cuando piensa en el Ausente, uno dice íntimamente, con un convencimiento biológico: "¡Este es, éste es!". El punto crucial en la biografía de este dirigente fue el que se produce, entre dramáticos equívocos y desaciertos entre falangistas, en la Salamanca de abril de 1937, en vísperas del Decreto de Unificación (Véase este término). De estos sucesos, el propio Hedilla escribió años mas tarde:"Y así llegó la primavera de 1937 y a lo que se conoce como los sucesos de Salamanca, menos graves por supuesto de lo que una propaganda interesada quiso hacer ver donde convenía sus planes de destrucción de la independencia falangista, que no era tan fiera como para no haber llegado ya a un acuerdo de alianza temporal con los carlistas. Todo se precipitó en un clima de confusión y aún cuando las Falanges superaron el proceso y se restableció el orden y la disciplina interna, otorgándome la confianza de la Jefatura Nacional, los planes de absorción y liquidación preparados sin el menor contacto responsable, no podían ya detenerse y se consumaron. La Falange fue arengada en una especie de Unión Patriótica, astutamente camuflada con simbolismos y programas falangistas, para no suscitar una masiva repulsión.
No voy a recordar ahora los detalles de nuestra crisis interna, son sobradamente conocidos de todos y no vengo yo aquí ahora a remover viejas disensiones. Sólo quiero destacar que frente a las medidas unilaterales que contra mi se habían adoptado, convoqué al Consejo Nacional y en él resulté elegido Jefe Nacional de la Falange. Fue pues una solución jurídica y democráticamente correcta dentro de la normativa por la que nos regíamos y que habían aceptado nuestros afiliados que, no hay que olvidar, lo eran voluntaria y libremente.
Yo mantuve una actitud clara, no me oponía a la unificación, se había hecho sin consultarme, carecía de poderes para decidir solo esta situación. Ignorábamos el testamente de José Antonio y no podía extrañar una reacción contraria en el seno de las milicias y los núcleos rurales. Era contrario a un elemental principio de respeto y consideración a las personas dirigentes el operar sobre los cuadros inferiores para despertar ambiciones y querellas. La mayoría de los falangistas con veteranía y responsabilidad de mando se mostraban partidarios de rechazar esa negación de uno de los puntos doctrinales.
Pude haber asumido la tremenda responsabilidad de promover una oposición activa, nada hubiera sido más fácil, así como refugiarme en el extranjero y esperar el posible fracaso de la operación. Pesaron en mi consideraciones de muy diverso tipo, pero en primer lugar, la guerra en marcha y en una de sus más difíciles fases. Mi actitud, que nadie podía discutir políticamente, y el cuadro de las responsabilidades que se me habían libremente atribuido, era susceptible de provocar una guerra civil dentro de la propia guerra, y esto era grave y ponía en evidente peligro el esfuerzo hecho y el desenlace. Resolví pues apartarme, no hacer nada, simplemente. Pero aún esto pareció grave a los forjadores de la Unificación que se encontraron con que el Secretario General de la Comunión Tradicionalista ya se había desterrado a Portugal como consecuencia de una fricción con el ejército y que el Jefe Nacional de la Falange se convertía en un ciudadano particular.
Una interpretación sencilla para todos reducía la Unificación a términos de imposición con ninguna posibilidad de servir a los fines que se proponían y ofrecer al régimen una mínima plataforma política. Rechazado el cargo, para el que también se me nombró sin consultarme Presidente del Secretariado o Junta política del único Movimiento unificado, se montaron rápidamente los procesos ante la jurisdicción militar, contra mi y otros camaradas, mientras otros eran detenidos, en las provincias todo se desbarajustó. Un miedo cerval, a todas luces exagerado, se apoderó de la administración que regía la zona y llegaron las condenas a muerte, a muchos años de prisión.
Se había consumado la liquidación de la Falange.
No quiero recordar mi peripecia personal, ya lo he dicho, he olvidados los sufrimientos, las humillaciones, las traiciones, el abandono, la crueldad y también, a sus posibles responsables". (Manuel Hedilla, Conferencia en el Club Mundo de Barcelona, el 9 de diciembre de 1969).

. . .

"Sucedió primero en Salamanca, en abril de 1937. El pretexto para desencadenarle (el atentado) fue un nombre, el de Manuel Hedilla, representante del sector más puro de la vieja Falange. Sucesor del "Ausente" (no se había aceptado la muerte de José Antonio Primo de Rivera), a éste disputaban su poder grupos menos proclives a la revolución Nacionalsindicalista y más a aceptar la Jefatura de Franco, dirigido por Sancho Dávila. Fueron unos días de intensa lucha interna culminada con dos muertes y que Franco resolvió con medidas radicales..." "...De esta crisis salió reforzado Franco y derrotada la Falange, que se "descafeinó" al obligar a sus seguidores a unirse con la causa tradicionalista, con quien poco tenía en común, y de donde surgió F.E.T. y de las J.O.N.S...", "... se trató de una crisis político - militar superada por el mando pero que sirvió para provocar en los seguidores una cierta desilusión..." (Fernando Díaz Plaja "Así fue". Ed. Plaza & Janés. Barcelona, 1997, p. 47).

. . .

En la sentencia, el Resultando afirma: "Que en Salamanca el dieciséis de abril último reuniéronse siete componentes de la Junta Provisional de Mando de F.E. de las J.O.N.S., y entre ellos los procesados Manuel Hedilla Larrey, Rafael Garcerán Sánchez y Sancho Dávila Fernández; se formularon en la reunión contra Hedilla, como Presidente de dicha Junta, numerosos cargos concretados en el pliego obrante al folio noventa y siete de esta causa y terminase en el acuerdo, adoptado con solo dos votos en contra - uno de ellos de Hedilla - , destituir a éste de la Presidencia y que, ausente el Sr. Primo de Rivera, rigiera F.E. de las J.O.N.S. un triunvirato para el cual el procesado Sancho Dávila fue uno de los elegidos....".

"El 5 de Junio de 1937 se celebró en Salamanca el primer Consejo de Guerra de Oficiales Generales. Manuel Hedilla fue conducido con todo lujo de precauciones y esposado. Las sentencias estuvieron acordes con la petición del fiscal: Hedilla fue condenado a muerte, como también lo fueron Ruiz Castillejo, De los Santos y Chamorro. Félix López Gómez y Alcázar de Velasco, a reclusión perpetua; Nieto, a veinte años de reclusión temporal; Inaraja y Robles, a diez años de prisión mayor; Arrese Magra, a dos años de prisión correccional" (Citado por Díaz Plaja en "Así Fue", op cit. p .49).

. . .

"Nadie ha impugnado nunca la honestidad personal de Hedilla en esos acontecimientos; el juicio que merece su habilidad o su política es otra cosa. Su primera apología apareció en una serie de cartas publicadas en un panfleto semiclandestino, titulado "Cartas cruzadas entre el Sr. D. Manuel Hedilla y el señor Don Ramón Serrano Suñer", Madrid, 1947. Esas misivas revelaban que Hedilla tendía a culpar a Serrano y a otros del entorno del Generalísimo, más que al propio Franco, de lo que le había ocurrido a él.
El caso de Hedilla fue presentado con detalle por primera vez en García Venero Falange en la guerra de España (un proyecto contratado y financiado por Hedilla, al que sus negocios había convertido en un hombre rico en los años cincuenta y sesenta)( pp. 287-427) Después de que García Venero y Hedilla se pelearan, la mayor parte de la obra fue vuelta a publicar por Hedilla, reflejando sus puntos de vista personales, con el título Testimonio de Manuel Hedilla, Madrid, 1970, mientras que García Venero publicaba su propia rectificación del libro anterior en Historia de la unificación, Madrid, 1970. Existe una critica de la obra de García Venero en H. R. Southworth, Antifalange, Ruedo Ibérico,París, 1967, pp. 176-240) (Stanley G. Payne, ob. cit. pp. 426-427).

. . .

Otra versión de cuanto sucedió en Salamanca, nos la facilita Raymond Carr, en su obras "España" (p. 646) en términos mas comprensibles de las razones y reacciones que se produjeron en Salamanca al proclamarse el decreto de Unificación.

"... el grupo falangista de Hedilla no podía aceptar el nuevo partido. Hedilla, en cuanto a él, no había sido consultado acerca de la oportunidad de la Unificación, enterándose de ésta por la prensa, comprendió que la unión significaría el fin de la Falange como partido independiente, basado en las ideas sociales de José Antonio, y se negó a aceptar su designación como miembro del secretariado o junta política del movimiento unificado. Esta negativa fue presentada por Franco como una acción contra su jefatura. Hedilla fue encarcelado y toda la dirección falangista que le seguía, sujeta a medidas disciplinarias. Esta fue la mayor crisis política de la España nacionalista, y la facilidad con que fue dominada por los militares muestra un contraste significativo con las crisis coetáneas entre los republicanos. Los grupos falangistas de oposición siguieron resentidos de las nuevas tendencias supuestamente "vaticanistas" del progenitor del nuevo partido, Serrano Suñer, y de la creciente influencia de la derecha conservadora "capitalista", pero la mayoría de sus miembros subordinaron su disgusto a las necesidades de la guerra o, menos noblemente, a las mercedes derivadas del poder en el seno del nuevo partido".

Unificación. Sucesos de Salamanca. Guerra. Falange, Serrano Suñer.

hegel

Algunos autores consideran que la derecha hegeliana se asume en Italia, pues Benito Mussolini y sus filósofos, como Rocco - ministro de Justicia - y Gentile - ministro de Educación - que partían de los postulados de Hegel, en especial de su interpretación del Estado Superador y Totalitario. A este respecto, Giovanni Gentile se expreso así en su "Origini di dottrina del fascismo", ("Fascismo y Cultura, Milán 1928.) También sirve de soporte en la Alemania de Adolfo Hitler, entre los intelectuales del idealismo alemán del siglo XIX, que insisten en manifestase a través del modelo adoptado por el fascismo italiano. En Francia, Mussolini por su parte, se manifiesta con nuevas dimensiones mediante el pensamiento tradicionalista. Y en España - según Otero Novas ("Defensa de la nación española". Ed. Fénix, Madrid, 1998, p. 351) - penetra a través de las JONS, de Ramiro Ledesma Ramos y su órgano "La Conquista del Estado", y por consiguiente en Falange, cuando ésta absorbe a las JONS para constituir FE de las JONS. Sin perjuicio de que, así mismo, hubiera ya tenido su influencia directa sobre Falange y José Antonio Primo de Rivera, quien escribió en "El Fascio" y coincidiendo sustancialmente con Largo Caballero, dijo que el mas noble destino de las "urnas era ser destruidas", así como expresó otras muchas tesis, por ejemplo, las de la relación Estado-Sociedad, que justamente eran las de Hegel. (Otero Novas, ob. cit. p. 351, comparando "El pensamiento político de Hegel " de F. Prieto, UPCM, Madrid 1983) y los textos de las Obras Completas de José Antonio, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1976).

. . .

"Tampoco dejó de tener Hegel sobre el grupo intelectual fundador, ciertamente notable, que se agrupaba en torno a la revista "Acción Española", la cual a su vez tenía concomitancias con la francesa del Charles Maurrás. (...) Muy probablemente, bastantes personas integradas en "Acción Española" o en Falange, estuvieran al margen e incluso repudiaban a Hegel. Pero el conjunto de esos movimientos era, en cambio, tributario de este filósofo o cuando menos de otros movimientos políticos o filosóficos que recibían influencia distintiva de Hegel. Esta derecha hegeliana española, al igual que todas las políticas derivadas de Hegel, a derecha e izquierda, era estatistas y totalitarias, y por consiguiente antidemocrática y antiliberal como el marxismo. (Otero Novas O. Cit.p. 352) Hegel piensa en el Estado como en una unidad orgánica en la cual, como Aristóteles había afirmado "el todo precede a las partes". Kaufmann ha señalado como Hegel adelanta a Spengler al hacer hincapié en la unidad orgánica de todos los aspectos de cada cultura y al referirse a la evolución del Volkgeist: "El Estado concreto es la totalidad organizada de sus círculos particulares. El miembro del Estado es un componente de un determinada clase: solo en esa determinación objetiva puede ser tomada en consideración en el Estado" (Hegel "Grundlimen der Philophie des Rechts", 1970) (Salvador de Broca "Falange y Filosofia" UNIEUROP. Reus, Tarragona, 1976, p. 146) "José Antonio Primo de Rivera es, en este punto, más hegeliano todavía que Ledesma; lo es en un doble frente: en el de la defensa y reivindicación del Estado organicista y en el de la armonía del destino del hombre y el destino del Estado, servidor de una gran unidad de destino que es la Patria. "Frente al desdeñoso "Libertad ¿para qué?" de Lenín, nosotros comenzaremos por afirmar la libertad del individuo, por reconocer al individuo. Nosotros, tachados de defender el panteísmo estatal, empezamos por aceptar la realidad del individuo libre, portador de valores eternos". (Salvador de Brocá, op cit p. 152.)
 

. . .

Fuentes. Cultura. Doctrina.

hecho diferencial

"El nacionalismo eleva las características nativas (lenguas, costumbres, paisajes ...) a esencias nacionales. Se empeña en considerar que son las características nativas lo que constituye una nación. Y no es eso: las naciones son aquellas unidades, de composición más o menos vacía, que han cumplido un destino universal en la Historia" (O. C.. p. 225).

. . .

"Nuestro tiempo no da cuartel. Nos ha correspondido un destino de guerra en el que hay que dejarse sin regateos la piel y las entrañas. Por fidelidad a nuestro destino andamos de lugar en lugar soportando el rubor de las exhibiciones; teniendo que proferir a gritos lo que elaboramos en la más silenciosa austeridad, padeciendo la deformidad de los que no entienden y de los que no nos quieren entender; derrengándonos en este absurdo simulacro consuetudinario de conquistar la "opinión pública", como si el pueblo, que es capaz de amor y de cólera, pudiera ser colectivamente sujeto de opinión".(José Antonio, "Homenaje y reproche a Ortega y Gasset", O.C. p. 745 y sigts.)

Patria. Nacionalismo. Unidad.

hermoso trigo, antonio

Nerva (Huelva), 1941). Fundador del Círculo Ruiz de Alda. Sobre José Antonio señaló: "El hombre como fin.- José Antonio no quería establecer un programa, sino una doctrina que en cada momento dijese que es lo que había que hacer.
Esa evidente que la sociedad actual ha evolucionado en lo material, pero no lo es menos que retrocede cada vez más en lo espiritual. Quien considere a la Falange como una simple agrupación socioeconómica, falla gravemente. La Falange aspira a cambiar al hombre, a situarlo en su entorno real. Todo lo demás es sólo un medio.
Su gran hallazgo fue establecer una síntesis de la concepción cristiana del mundo, del sindicalismo revolucionario y de la Patria como unidad histórica de destino universal. A problemas distintos está claro que habrá que aplicar soluciones distintas". (Miguel Veyrat y J.L. Navas "Falange, hoy", G. del Toro. Madrid, 1975, p. 150)

Hombre. Síntesis doctrinal.

héroes del alcázar

"Revive la historia del sitio el asado otoño cuando una guarnición, principalmente de cadetes y guardias civiles, resistió por setenta y dos días en terrible desventaja hasta que Toledo fue tomado por las tropas de Franco. No hace falta, sólo por tener simpatía con el otro bando, hacer ver que no fue una hazaña heroica. Y algunos detalles de la vida bajo sitio son muy interesantes; me gustó en especial la narración de la ingeniosa manera como se montó una moto de motocicleta a un molinillo para moler el trigo de la guarnición. Pero el libro está mal escrito, en un estilo glutinoso, rozando vacuidad y acusaciones de "rojos". Hay un prólogo de Yeats Brown, el cual reconoce generosamente que no todos los "milicianos rojos" eran "crueles y traidores". Las fotografías de los grupos de defensores descubren uno de los aspectos más tristes de la guerra civil. Son tan parecidos a los grupos de milicias gubernamentales que si se les intercambiaran nadie vería la diferencia" (George Orwell "Time and tide. 9- X-1937, citado en "Mi guerra civil española". Destino Lbros. Barcelona, 1978, pag. 55-56)

Alcázar de Toledo. Guerra Civil. Caídos.

heroísmo

"Esta juventud nuestra, como por obra de milagro, ha encontrado una vena de heroísmo y de valor que se hallaba como escondida, como soterrada muy honda, y sale de su casa con un temple que supera al mejor temple antiguo" (O.C. pág. 625).

. . .

"Paz y siesta. Eso es lo que apetecen, como programa máximo, las tres cuartas partes de esta España que ha renunciado a la guerra en la Constitución y que ha perdido, estragada, el regusto antiguo de lo heroico. Para esas tres cuartas partes de España, la línea de vida nacional alcanzada, poco mas o menos, el 13 de abril de 1931, estaba bastante bien. Estaría mejor aún si se rebajase algo los impuestos y se redujera el servicio militar. Lo ocurrido a partir de 1931 fue como una especie de zarabanda diabólica en que todo se puso patas arriba; pero pasado el barullo, la feliz alianza de los anticlericales durmientes del partido radical con los antiguos luises de la CEDA, promete un restablecimiento del orden, es decir, de lo que regía antes de Azaña. ¿Qué más puede pedirse?¿No sois vosotros - os dirán - gente de orden?, es decir, de lo regía antes de Azaña. ¿Qué más puede pedirse? ¿No os organizabais militarmente para mantener el orden? Pues si ya lo tenéis asegurado por el Gobierno, no hacéis ninguna falta". (O.C.pag. 618)

Caídos. Guerra Civil.

herráiz, ismael

(1913 - 1969) Escritor y periodista. Nació en Madrid, se formó en la escuela de "El Debate" y el "Ya". Desde la cárcel colaboró en "No Importa". En el Alzamiento se pasó a la zona nacional con la columna que se desplaza desde El Pardo al frente de Somosierra. Se incorporó a la 1º Centuria de Navarra y participó en la toma de Sigüenza. Como alférez provisional se incorporó a las tropas regulares de Alhucemas. Tras la guerra se le nombra director de Radio Nacional de España y del diario "Arriba". Fue corresponsal de este diario en Italia y Alemania. En 1944 publicó su libro "¡Italia, fuera de combate!", libro que tuvo dieciocho ediciones. Murió en 1969 de  forma repentino. Además del libro citado, escribió "Europa a oscuras"(Madrid, 1945) y "Si yo fuera un vencido" (Ediciones de la camisa azul, 1945)

"El hombre de mi siglo.- Recientemente, un gran periódico barcelonés, por cuyas páginas ha desfilado día a día una larga historia española, escribía: "Rindiendo merecido tributo a la justicia, afirmaremos que el siglo XX pasará a la Historia de España como el siglo de José Antonio". A muchos sorprenderán esta afirmación y elogios tamaños, más todavía si se considera que, en este caso, no están dictados por una filiación y disciplina directas; pero el español de buena fe, si moviliza el fondo más reflexivo de su conciencia, tendrá necesariamente que asentir a tal afirmación. Mis pretensiones apostólicas son casi nulas y por consiguiente, la secuacidad que tal juicio merezca sólo la garantizo humildemente en mi caso particular. Al cabo ya de tantas tormentas, uno se complace simplemente en encontrar juicios ajenos que concuerden y justifiquen, de vez en cuando, la propia vida interior" ("Juventud", Madrid, 20 de noviembre de 1953,p. 3)

Prensa. Intelectuales. Historia.

herrero tejedor, fernando

El 27 de junio de 1975, el Ministro Secretario General del Movimiento, Fernando Herrero Tejedor, murió en un sorprendente choque de su automóvil contra un camión, cerca de Adanero (Ávila), cuando regresaba de Valladolid. La pérdida era muy importante, porque se esperaba de él que pusiera las innegables dotes der. organización, que poseía al servicio de una gran asociación política, garantía de la supervivencia del protagonismo del Régimen, como si quisiera evitar el empleo de hombres nuevos. Pocos días antes, en una conferencia en el Club Siglo XXI, convertido ya en escenario para todas las declaraciones importantes. Solís había explicado la Unión del Pueblo Español para asegurar la continuidad. El 15 de julio, inspirado por no sabemos quien, Franco había intentado tranquilizar a los excombatientes, calificando de ilusos a los que pretendían provocar el cambio.

Revolución. Secretaria General del Movimiento.

hillers de luque, sigfredo

(1934) Doctor en Derecho y Profesor de la Universidad Complutense. Nació en Madrid. En 1944 ingresó en las FF.JJ. de Franco y en 1953 a la Centuria XVI de la Guardia de Franco. Obrero desde los 16 años, consiguió ingresar en la Universidad licenciándose en Sociología y en Derecho. Amplio estudios en Berlín y Bonn. Desempeñó varios cargos en el Frente de Juventudes hasta que consiguió la titularidad en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense. Fundó la Falange Española Independiente y en 1984 se retira de la política activa. Sus obras son "España, una revolución pendiente"(Madrid, 1974), etc.

De José Antonio, destacó la vigencia de su doctrina.

"Pensador y político.- José Antonio No era simplemente un pensador, sino un político. No se conformó con crear una doctrina, elaborar unas ideas para que los demás pusieran en práctica. Creó una organización propia, la Falange, para poner en práctica su ideario. Los seguidores de José Antonio seguimos pensando lo mismo. Las ideas necesitan hombres que las lleven a la práctica. Para nosotros, la Falange no es "modo de pensar, sino también una manera de ser". Para poner en práctica la doctrina de la Falange, nadie mejor que los propios falangistas, pero de forma individual y anárquica, sino dentro de una organización propia". (Miguel Veyrat y J.L. Navas "Falange hoy". G. del Toro. Madrid, 1973, p. 159)

Doctrina. Estilo.

himno

El himno de la Falange fue el "Cara al Sol" (Consultar este término), que fue ampliamente utilizado en cuantas concentraciones de españoles se celebraban oficial o espontáneamente, como manifestación de unidad y patriotismo. Fue considerada por Decreto de la Presidencia del Gobierno del 17 de julio de 1942 "Canto nacional", junto con los himnos de la Legión y el Oriamendi del tradicionalismo.

Cancionero. Música. Tellería.

historia

"La dimensión histórica es, por fortuna, inesquivable. Saberse nacido en el seno de un gran pueblo, en el que gentes de la misma sangre que uno, poco más o menos igualmente dotados que uno, realizado empresas de relieve histórico formidable, es, sin ninguna duda, un ingrediente de gran fertilidad. Se tiene así la certeza de moverse en el círculo de las ambiciones legítimas, y de que sólo es cuestión de ingenio, de heroísmo y de voluntad el atrapar de nuevo las riendas del triunfo. (Ramiro Ledesma Ramos "Antología" Ediciones FE, 1942, p.130).

. . .

"La política es una partida con el tiempo en la que no es lícito demorar ninguna jugada. En política hay obligación de llegar, y de llegar a la hora justa. El binomio de Newton representaría para la Matemática lo mismo si se hubiera formulado diez siglos antes o un siglo después. En cambio, las aguas del Rubicón tuvieron que mojar los cascos del caballo de César en un minuto exacto de la Historia" (O.C. pag. 747).

. . .

"No hay política posible, ni historia posible, ni Patria posible, si cada dos años se pone todo en revisión con motivo de unas elecciones... Las grandes arquitecturas históricas han sido, cuando menos, la obra de la vida entera de un jefe o de un rey. Las más de las veces han sido la obra de toda una dinastía. En otras ocasiones, la de una revolución que ha impuesto sus principios y se ha mantenido en ellos durante cuarenta o cincuenta años, mediante la sucesión en el Poder de hombres ungidos por el derecho de la revolución misma. De no ser así, todo esfuerzo es inútil: ni en dos ni en cinco años da tiempo a realizar nada, y es cosa sabida que la impaciencia popular se inclina cada dos años, o cada cinco, a cambiar de postura. No hay tiempo sin incomodidad, y el juicio simple de las masas tiende siempre a recibir lo bueno de cada tiempo como cosa natural y gratuita, y lo malo como consecuencia de la torpeza de los gobernantes. Nunca se juzga a los gobernantes por lo que han hecho, sino por lo que han dejado de hacer. De ese modo, como nadie en el mundo es capaz de hacer todo lo imaginable, nadie está libre de que la crítica se ensañe con lo que no hizo" (a.C. pág. 807).

Revolución. Poder.

historia de España

"Una tarea de treinta años nos permite mirar al mañana con esperanza y confiar que una España nueva encuentre en la historia y el quehacer de sus hombres el camino necesario hacia su perfección en el acontecer inmediato.
Hemos dado a España todo aquello que no tenía en 1936 y - ¿por qué no decirlo? - incluso la posibilidad de un retorno coherente a la representación y la democracia, que antaño le fue arrebatado por demagogos delirantes. Para que tal pasado retorne, Franco y el pueblo abren un nuevo capítulo en la Historia de España. Con vosotros el futuro está comenzando". (J. Solís Ruiz, "Sindicalismo 67/68, Ediciones Populares", Madrid, 1969, p. 169-170)


Destino. Doctrina. España.

historia de la falange española

La República proclamada en España el 14 de abril de 1931 fue el resultado de una suma de factores de disolución política, tales como la grave crisis económica que asoló al mundo en los años treinta, la voluntad revolucionaria de los partidos de izquierda revolucionaria, la desunión de las fuerzas conservadoras y la aparición y desarrollo en Europa de los partidos fascistas antiliberales y antimarxistas. La amalgama de ideologías, en su mayor parte extrañas a la historia y la cultura española, provocaron el fracaso republicano, que fue denunciado por los propios intelectuales que implantaron aquel régimen. Entre los intentos de superación que aparecen con formulas de solución figuran los intentos que grupos de universitarios e intelectuales jóvenes acometen desde distintas posiciones. Entre ellas destacan aquellos que se proponen afrontar el problema de España rescatando el ideal de una Patria grande, libre y unida, y el afán por una justicia social para todos los españoles. Al frente de este grupo figuran los fundadores de Falange España de las JONS, capitaneados por José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos, Onésimo Redondo Ortega, Julio Ruiz de Alda ...
Falange Española aparece en la vida española en un acto celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1.933, en el que intervienen Alfonso García Valdecasas, catedrático de Derecho Civil; Julio Ruiz de Alda, piloto militar y héroe de la travesía del Atlántico Sur a bordo del mítico avión "Plus Ultra, y José Antonio Primo de Rivera, abogado, marqués de Estella e hijo del que fue Presidente del Directorio entre 1923 y 1930. Al acto asistieron estudiantes, militares, antiguos correligionarios de la Unión Patriótica (Partido único durante la Dictadura), y un grupo cualificado de jonsistas, al frente de los cuales participó Ramiro Ledesma Ramos, fundador y líder del movimiento político denominado como Juntas de Ofensivas Nacionalsindicalistas (J.O.N.S.)
A los pocos días de este acto, el 4 de Noviembre se presenta el acta fundacional en la Dirección General de Seguridad, trámite administrativo obligado para obtener el carácter oficial del nuevo partido político. Aunque Falange Española rechaza el sistema de partidos, tuvo que adaptarse a la legislación que así lo imponía, articulándose en lo que se califica como partitocracia, configurando las formaciones de derechas y de izquierdas.
Ideológicamente, el discurso fundacional que pronuncia José Antonio en el teatro de la Comedia, proclama su fe resuelta en España, como patria indivisible e irrenunciable de los españoles, a la que se define como unidad de destino, empresa común y tarea colectiva tanto en la Historia como en el mundo. Para ello, propone afrontar el triple problema de España, entonces disgregada en separatismos regionales, enfrentamientos entre partidos y una enconada lucha de clases.
La Falange apuesta por un sistema sindical, que posibilite la superación del régimen capitalista, perverso e injusto, herencia del régimen liberal democrático en franca decadencia. Proponía asimismo superar la división política y moral entre los españoles por causa de unos partidos políticos, que habían ahondado los males tradicionales de España con las divisiones producidas al advenimiento de la II República, coincidente con la crisis económicas que empobreció al mundo a partir del año 1929, y articulaba como formula superadora un régimen basado en la participación a través de los cauces naturales de convivencia, la familia, el municipio y el sindicato, y por último, la defensa a ultranza de la unidad de España, a fin de engrandecer a la Patria e incorporarla a empresas universales.
La componente ética, F.E. la consideraba doctrinalmente dentro de la interpretación católica de la vida, que era calificada como la verdadera e, históricamente, la española. Exaltaba como ideal la norma de servicio y sacrificio, a asumir el compromiso de una vida entendida como milicia.

etapa fundacional

Rápidamente se fue extendiendo el mensaje de José Antonio y se crearon núcleos militantes en toda España, en especial en las Universidades, donde la llamada prendió con especial fuerza en el espíritu de los estudiantes, hastiados de la inoperancia de los partidos y asociaciones. También comenzaron las primeras dificultades, provocadas tanto por los partidos de izquierdas como de derechas, que veían en la nueva formación un peligro de ser desplazados de la escena política, como así fue en determinados lugares, como las universidades y el mundo campesino al que alcanzó en su llamada al pueblo. Se movieron con especial violencia, los partidos de izquierda, en particular el PSOE, con programas de provocación y agresiones, que produjeron oleadas de terrorismo con resultado de asesinatos constantes. Varios falangistas y personal de la organización fueron en un primer momento asesinados alevosamente por las izquierdas en esta primera etapa.
José Antonio, proclamado jefe nacional de Falange Española, resistió que se replicara a la violencia con más violencia y proclamó que, en el estilo de la Falange no entraba esta dialéctica de exterminio del adversario, impidiendo respuestas a las provocaciones que se les hacían en este terreno, hasta que, por defensa propia y tras agotar todos los recursos de persuasión, hubo que responder en la forma en que se le azuzaba.
Tras un periodo de deliberaciones con las JONS entre José Antonio y Ramiro Ledesma Ramos, se llegó al acuerdo de fusionar los dos movimientos, creando un triunvirato en el que entraron los dirigentes citados y Ruiz de Alda. Las JONS habían nacido de la unión de dos agrupaciones: "La Conquista del Estado", fundada por Ramiro Ledesma Ramos, y las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, creadas en Valladolid por Onésimo Redondo. El acto público de proclamación del nuevo movimiento, denominado Falange Española de las J.O.N.S., se celebró en Valladolid el 4 de marzo de 1934 en el Teatro de Calderón de la Barca. Intervinieron el líder jonsista por Valladolid, Onésimo Redondo, fundador de la JONS en aquella ciudad, y José Antonio, que renovó los contenidos explicitados en el discurso fundacional.
Por su presencia en la vida española desde 1931, las JONS aportaron el fondo doctrina del nuevo movimiento, basado en el Nacional Sindicalismo; la emblemática de la bandera rojinegra y las cinco flechas en haz, y sus expresiones por la Libertad, el Pan y la Justicia. La Falange aportó las normas del estilo, el sentido del hombre, los valores de la libertad, la integridad y la dignidad, el grito de "¡Arriba España!", "¡Por Dios, España y su Revolución!" y la constante católica iluminando su actuación y doctrina.

persecución

Desde el principio, Falange Española de las JONS fue perseguida acusándola de fascista por la izquierda y de "franciscanista" por la derecha. El socialismo prosoviético desencadenó campañas de violencia contra FE, invocando un ideal de libertad, con lo que trató de justificar la saña y el odio que emprendió contra ella. La derecha intentó convertir a la Falange en una fuerza de choque contra el avance del marxismo en España. Cuando vieron que FE no se plegaba a sus demandas, intentaron prostituirla. Falange expulsó al violento Ansaldo y se negó a admitir en sus filas a Calvo Sotelo.
La República fue destruida por los propios republicanos. Desde sus inicios, todos se prestaron al asalto del poder en áreas de postulados irreconciliables, los unos por reacción conservadora, los otros por contrarreaccion marxista, de lo que da cuenta la sublevación del 10 de agosto de 1932, el Alzamiento contra la República en octubre de 1934 en Asturias, la farsa electoral de febrero de 1936 y el levantamiento del 18 de julio, con el resultado de la guerra civil, en la que participó Falange Española por imperativo de lealtad con sus ideales y de servicio a España.
El acontecimiento más trascendental para España y para la Falange fue la llamada Revolución de Asturias, movimiento de las izquierdas y los nacionalistas separatistas, iniciado en octubre de 1934, que pretendía implantar un sistema marxista leninista en España, y, que hoy se considera que fue el primer intento de levantamiento contra el Estado, con la explicación de que el triunfo de las derechas traicionaba al régimen democrático de la II República. En la defensa de Oviedo y en su recuperación por las fuerzas del gobierno, intervino valientemente una nutrida representación de falangistas, que fueron las primeras unidades que probaron la voluntad y el sacrificio por España en aquella circunstancia. Desde aquel momento se zanjó la disputa histórica de las dos Españas, que habría de ventilarse definitivamente dos años más tarde con el levantamiento militar capitaneado por Francisco Franco, en la que se situaron las fuerzas de un lado y de otro en un enfrentamiento que hoy, todavía, al cabo de setenta años, no parece haberse cancelado.

la norma programática

La Falange decidió designar la jefatura única de la Falange a José Antonio, como garantía de operatividad, que se encargo de redactar la Norma Programática, que consta de 27 puntos, primer documento ideológico que definía su doctrina y su voluntad de acción política para servir a España.
Surgieron por entonces diferencias de carácter estratégico entre las políticas a seguir por el movimiento entre José Antonio y Ledesma Ramos. José Antonio mantenía las tesis clásicas de la política, más tradicionales e idealistas, derivadas de la tradición secular española, y proclamaba la necesidad de encontrar una minoría resuelta capaz de realizar fielmente los ideales propuestos. Por su parte, Ramiro Ledesma entendía la política con mayor pasión y pragmatismo, y proponía que la Falange se extendiera entre las masas, aprovechando su frustración y desamparo.
Para Adolfo Muñoz Alonso "La Falange, en la conciencia moral y política de José Antonio, es una síntesis superadora de las motivaciones espirituales de los partidos de derecha y de las exigencias sociales y económicas de los partidos de izquierda, mediante un proceso integrador de todos los españoles por el hecho de serlo, sin que en la dialéctica integradora importe para nada el momento de su eventual filiación partidista."

tiempo de silencio

La separación de Ramiro supuso un duro golpe para el recién nacido movimiento, si bien su expulsión no supuso merma considerable de efectivos, que se mantuvieron fieles a FE. No obstante, se agudizó la crisis económica del partido. 1935 fue un año difícil, aunque se mantuvieron abiertas las principales líneas de actuación, en la comunicación con el pueblo, la actuación de promoción de delegaciones y jefaturas, y la presencia en la escena política haciendo frente sobre todo a la presión que el gobierno de centro-derecha mantenía contra la organización. Se multiplicaron los ataques y asaltos a las sedes del partido, se reprodujeron los asesinatos en varias provincias y aumentaron las provocaciones, encarcelamientos y suspensiones de sus publicaciones. La Falange seguía consolidándose como una fuerza minoritaria pero fuerte, que tenia una presencia activa en la vida política española. José Antonio y el grupo fundador se multiplicaban en actos en toda la geografía nacional y en sus discursos se recogían las denuncias, los planteamientos y declaraciones teóricos, que iban formando un cuerpo de doctrina que iba calando en la sensibilidad de los españoles. A sus filas comenzaban a venir aquellos españoles que se identificaban con el humanismo cristiano, el personalismo social y revolucionario, que frente a la izquierda y a la derecha, informaban los principios del movimiento.

La derrota del Frente Nacional en las elecciones de febrero de 1936, en la que la Falange no obtuvo ningún diputado, fue el segundo acto de la declaración de guerra que la izquierda y el nacionalismo separatista habían declarado en Asturias dos años antes. Se impuso la coalición de partidos de izquierdas con el nombre de Frente Popular. A los pocos días, se decretó el encarcelamiento de todos los dirigentes de FE y la clausura de los locales falangistas. A partir de este momento, la Falange fue un movimiento clandestino, que se movió gracias a la participación cada día más activa y militante de millares de jóvenes que se inscribieron en las filas de la Falange, ante la decepción que les produjo la actuación pasiva de la CEDA y otros partidos de la derecha.
José Antonio, primero desde la cárcel Modelo y más tarde, desde la cárcel de Alicante, hasta su fusilamiento, mantuvo una comunicación con sus afiliados a través de circulares y el periódico "No importa", que sirvió de enlace y consigna permanente a todos los afiliados.
De nada sirvió que el Tribunal Supremo dictaminara a favor de la Falange y su base legal para actuar en libertad; el Frente Popular mantuvo en prisión a todos los dirigentes e incluso, al comienzo de la contienda - el tercer acto de la guerra civil - que se inicio el 18 de julio de 1936 desde África, con la participación del Ejercito, la Falange y el Carlismo Tradicionalista. La represión en la zona republicana fue una autentica masacre, especialmente contra militares y falangistas, en cuya fase de mayor violencia muchos millares de presos fueron asesinados, torturados, mutilados, etc.

alzamiento nacional

La Falange se incorporó al Alzamiento del 18 de julio de 1936, en cuya contienda escribió páginas de heroísmo y sacrificio supremas. El gobierno y los partidos de izquierdas eliminaron salvajemente a casi todo el clero secular y regular que encontraron, encendieron y expoliaron los templos, sacrificaron a masas ingentes de ciudadanos inocentes y sus familias. Sometieron a tortura en las checas a miles de españoles que aun recuerdan con el mismo horror que el que produjeron los lager soviéticos y los campos nazis de exterminio. La Falange tiene una nómina de más de 20.000 muertos en este periodo, y entre ellos, gran parte de sus dirigentes e intelectuales. José Antonio, Ramiro, Onésimo, Ruiz de Alda, Aizpurúa, Salazar, y otros muchos fueron asesinados con la complicidad del gobierno de Largo Caballero. Una deuda no saldada por la historia, pendiente de enjugarse, como tantas otras que forman parte de un pasado irreversible para nuestro pueblo.
José Antonio fue sometido a un juicio de un Tribunal Popular sin garantías procesales. Fue condenado por un tribunal formado por representantes de las izquierdas, que constituyó una burla a la Justicia, que actuó en un contexto de guerra, con pruebas meramente circunstanciales y por un jurado sometido permanentemente a la amenaza de muerte. Un juicio que fue rechazado incluso por no pocos de sus enemigos políticos. Fue condenado a muerte y fusilado el 20 de noviembre ante el asombro y la protesta de gran parte del mundo occidental. La farsa había consumado uno de los más horrendos crímenes de la historia de nuestra civilización

Una pieza esencial de la historia de la Falange es el Testamento que José Antonio escribió poco antes de su ejecución, en el que con la mayor serenidad explicó como habían transcurridos los acontecimientos que a él y a sus camaradas le había llevado hasta allí. "Ojalá fuera la mía la ultima sangre española derramada en discordias civiles", fue una de sus últimos deseos.

falange en la guerra

Descabezada la Falange por la muerte o desaparición de sus principales dirigentes (Ramiro Ledesma y Ruiz de Alda, en Paracuellos; Onésimo Redondo, en Labajos (Segovia); Fernando Primo de Rivera, en Aravaca...), la Falange en su mayor parte, constituida por más cien banderas y centurias, se mantuvo en las trincheras desde el inicio hasta el fin de la contienda, ocupando las posiciones de vanguardia.
En el mes de septiembre de 1936 se constituyó, mediante votación mayoritaria de los consejeros nacionales la Junta de Mando Provisional de FE de las JONS y se eligió para Jefe de la misma a Manuel Hedilla Larrey. Un hombre de extracción social humilde, de profesión mecánico naval, autodidacta y con gran capacidad de organización, que era Consejero Nacional e Inspector General nombrado por José Antonio, se hizo cargo de la responsabilidad de la Falange, que representaba al sindicalismo nacional, junto a Manuel Mateo, antiguo militante comunista y consejero también de FE, que fue asesinado por excorreligionarios a poco de iniciarse la guerra.
Desde un primer momento, Manuel Hedilla se dedico a hacer de Falange la fuerza política más importante de cuantas operaban en la zona nacional. Contaba con el tremendo handicap del aluvión de afiliados, con falta de adoctrinamiento, que acudieron a la organización ya desde las fraudulentas elecciones de febrero de 1936; con bastantes de ellos y con las posteriores afiliaciones surgidas durante la guerra, los llamados "camisas nuevas", se formaron las centurias falangistas que marcharon a combatir en los frentes de batalla, que agruparon a unos 200.000 combatientes falangistas.
Al mismo tiempo, se constituyeron dos academias militares para la formación de oficiales, la de Sevilla y la de Pedro Llen (Salamanca), un servicio diplomático exterior propio, bajo al dirección de Felipe Ximénez de Sandoval, una Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda a las ordenes de Vicente Cadenas, que desarrolló una red de emisoras de radio, periódicos y revistas totalmente predominante en la zona sublevada. Se creó también una poderosísima segunda línea ( con mas de 300.000 militantes) encargada del control político y administración de las zonas arrebatadas a los gubernamentales, así como organizaciones asistenciales y paralelas, como Auxilio Social, Frentes y Hospitales, Hogares de refugiados, preventorios, comedores y servicios para atender a los mas desfavorecidos por causa de la guerra, que movilizaron a unas 400.000 mujeres de la Sección Femenina de Falange. "Sin estas fuerzas, Franco no hubiera ganado la guerra", ha declarado Miguel Primo de Rivera, sobrino del fundador en Septiembre de 2005. (Diario "El Mundo", Madrid, 2005)


la oposición falangista

Falange Española pretendió, con todo derecho, participar en la gestación del nuevo Estado, al que tanto aportó, pero pronto percibió que el grupo militar dominante no cedería a esta pretensión. Así entendió que el decreto de Unificación de Franco, unilateralmente vulneraba el compromiso adquirido con FE .Con la Unificación de 1937, sus lideres supervivientes (Hedilla, Fernández Cuesta, etc) fueron poco a poco desplazados de los puntos clave del poder político, reemplazados por destacados representantes de la derecha, en cuyas manos quedó constituida la Junta de Mando y los gobiernos que se fueron formando en la zona nacional.
Lo más destacado de este periodo, en 1937 fue el sucesor Hedilla, engarzado a la controvertida unificación política. Manuel Hedilla Larrey, jefe de la Falange de Santander, como consejero más antiguo, según se disponía en los Estatutos, le correspondió ocupar provisionalmente la Jefatura Nacional y así lo decidió el Consejo Nacional que se reunió en Valladolid. Pero ya habían surgido pugnas entre los dirigentes, en especial entre Sancho Davila y Agustín Aznar, de una parte, y el grupo de Hedilla por otro. Se produjo un incidente violento, en el que murieron dos falangistas, y por ello fueron procesados Hedilla y sus seguidores, que fueron condenados a muerte y otras penas graves.
Franco decidió por decreto la unificación el 19 de abril de 1937, ocupándose de la Jefatura Nacional y creando un movimiento nacional formado por FE de las JONS y la Comunión Tradicionalista especialmente. Se asumía buena parte del proyecto social de la Falange, pero sin aludir a la voluntad fundacional de dotar al movimiento del impulso revolucionario definido en la Norma Programática.
Para muchos, este momento, el de la Unificación, supuso la muerte de la Falange, como institución política autónoma. Sin embargo, dentro y fuera del aparato que se levantó por los nuevos dirigentes, durante la guerra y posteriormente, núcleos falangistas mantuvieron la fe en los ideales por los que habían muerto y sufrido millares de falangistas y millones de españoles junto a ellos, en la esperanza de encontrar una redención a sus males de España. Grupos que continúan manteniendo la misma bandera

la falange clandestina

Tras la Unificación, la Falange comienza a manifestarse en rebeldía. Son pequeños grupúsculos que se mueven intermitentemente, que por su falta de continuidad y consistencia, apenas si tienen operatividad. Dentro de la estructura del Movimiento, definidos sus misiones y organización, perviven figuras y colectivos que marcan su presencia y obtienen determinados resultados testimoniales. Se cubren así dos frentes, desde los que se emiten mensajes que mantienen una parte de la vigencia que el mensaje falangista ha defendido hasta hoy en la sociedad española. Franco no dio paso a ningún otro poder que el que quedó establecido en el decreto de la Unificación, hábilmente distribuido entre las fuerzas que cooperaron en el Alzamiento, y bajo el control permanente de la autoridad militar. De acuerdo con la conveniencia de continuidad del régimen mantuvo la preponderancia de unos grupos u otros. Utilizó aquellos elementos que más convenían al establecimiento de un sistema surgido de la guerra civil, de acuerdo con las circunstancias políticas del interior y, al estallar la Segunda Guerra Mundial, de un modo particular, con las circunstancias internacionales. Sin embargo, la Revolución nacionalsindicalista quedó postergada en sus esencias, dejando a salvo determinadas medidas que sólo en apariencia reflejaban un origen falangista.
Una conspiración contra Franco comenzó a gestarse desde el descontento producido por la Unificación. En los años 1937 y siguientes, liderado por Patricio González de Canales, periodista y vieja guardia sevillano, se empeñaba sin resultados de formar lo que se califico como la "Falange Autónoma". En 1939 aparecieron otras figuras en torno a Narciso Perales, Meléndez y Eduardo Ezquer, que había desempeñado la jefatura provincial de Badajoz y que fue expulsado, fueron arrestados por promover la "Falange Auténtica", aunque la sanción solo fue efectiva para Ezquer, que permaneció varios meses en prisión.
En este año, 1939, un pequeño grupo se reunió en torno al coronel Emilio Rodriguez Tarduchy, destacado seguidor de Primo de Rivera, militante de la Falange y adscrito a la Unión Militar Española (UME), quien formó una Junta Política clandestina, con Tarduchy en la presidencia, y con González de Canales, como secretario general. Figuraban en dicha junta varios camisas viejas, que representaban a grupos diferentes de afiliados. Patrocinaba esta formación, el general Juan Yagüe, que mantuvo su militancia en difícil equilibrio con su probada lealtad a Franco, y en relación con una destacada personalidad como José Antonio Girón de Velasco y algunos dirigentes de la organización de excombatientes, que eran partidarios de que el cambio y las reformas surgieran desde dentro del aparato. En general, ni esta formación se implantó de un modo consistente en España, y los esfuerzos que se realizaron no resintieron al sistema en absoluto.
El núcleo dirigente se dirigió entonces hacia el exterior buscando los apoyos necesarios para conseguir sus objetivos. En especial, hubo contactos con la delegación alemana situada en España, pero las condiciones impuestas por Berlín resultaron inaceptables, pues solamente se prometía ayuda si se supeditaban a las órdenes de Hitler.
Las conjuras falangistas mantuvieron su actuación. Hubo un proyecto de atentado contra Serrano Suñer, al que se calificaba como el manipulador de la política contra el falangismo histórico, y llegaron incluso a pensar en atentar contra el mismo Franco. Consideraron a tiempo que la Falange carecía de fuerza para prescindir del Caudillo, que era quien les dispensaba el apoyo necesario para subsistir. Desviaron entonces su atención hacia conseguir de la Secretaria General situar a varios de sus miembros en puestos claves de la nomenclatura.

la falange oficial

La Falange oficial mantuvo su interés en conseguir un desarrollo del sistema sindical nacional, y en esta dirección se inició el trabajo de elaborar la Ley de Bases de la Organización Nacional Sindicalista, con una comisión formada por representantes de tres ministerios: Organización y Acción Sindical, Industria y Agricultura. El resultado fue un planteamiento radical de las reivindicaciones, situando a la economía al servicio del partido, que a través de la organización sindical debía asumir - "con carácter exclusivo" - la representación ante el Estado de las distintas actividades económicas, eliminando las cámaras de comercio y los colegios profesionales. Y en el orden social, cuantos carecieran de las "cartilla de trabajo", quedara excluido de todo empleo. No pasó el filtro del Consejo Nacional, donde la propuesta fue duramente criticada, por sus defectos fundamentales, como convertir a los sindicatos en órganos del gobierno y fallando en su intento de definir la "verticalidad" de los sindicatos. Solo un camisa vieja votó a favor del proyecto en el Consejo Nacional.
Un suceso vino a reavivar la atención de los falangistas. Fue el nombramiento de Gerardo Salvador Merino, como Delegado Nacional de Sindicatos dependiente de la Secretaria General del Movimiento. Fue un acontecimiento que, por su novedad, venia a despertar el optimismo de la acción, pues Salvador Merino era el único dirigente que disponía una función de importancia en el sistema de Franco.

gerardo salvador merino

De procedencia socialista, Gerardo Salvador Merino, notario de profesión, fue jefe provincial de FET de La Coruña, donde destacó por su capacidad organizativa. Su propósito fue el tratar de crear una potente organización sindical autónoma, dentro del sistema. Organizó tres secciones, jerarquizo los niveles de actuación, se acordó la división por ramas de producción. Se llegó a decir que la preponderancia fue en esta fase de los patronos, más que de los obreros.
La entidad de los proyectos despertó gran atención, no exenta de sospecha, sobre su actuación y su figura. Un hecho aparentemente trivial en aquella época, como que el día 1 de Abril, aniversario de la victoria en la guerra, un gigantesco colectivo de trabajadores, con sus herramientas de trabajo, participara en el desfile de Madrid, lo que despertó los recelos de los militares y de la derecha.
En uno de sus discursos se permitió proclamar: "...imponer nuestras consignas o estará perdida la revolución; y añadimos que cuando esté perdida la Revolución Nacionalsindicalista, la mayor pérdida recaerá sobre los que temieron nuestra demagogia y los que no supieron alentar su fe en nuestras consignas. Que no hay plazos más que de semanas y en todo caso de meses para hacer comprender que las realizaciones perfectas que, al amparo de una conciencia sindical, surja un nuevo concepto político de Patria y los deberes que los ciudadanos tienen para con la Patria".
Salvador Merino convocó el Primer Congreso Sindical en Madrid, a renglón seguido de la promulgación de la Ley de Constitución de Sindicatos, del 6 de Diciembre de 1940. Se atribuye a Serrano Suñer la maniobra de separar a Salvador de este puesto, ofreciéndole el Ministerio de Trabajo, que rechazó, proponiendo este que la oferta fuera del Ministerio del Interior o la Secretaria General del Movimiento, que se encontraba vacante en aquel momento. El ambiente se caldeaba por momentos por la presión que los falangistas ejercían sobre Serrano reclamando una reorganización del gobierno, de acuerdo con el ideario nacionalsindicalista. Hasta Pilar Primo de Rivera al frente de los "histórico" envió una carta de dimisión a Franco. En esa carta, decía: "La Falange... desde hace mucho tiempo no es mas que lánguida desorganización en la que lo único que queda en pie es la Sección Femenina".

el FES y los círculos

En 1963 nacía el Frente de Estudiantes Sindicalistas (FES), que se proponía reconstituir el Sindicato Español Universitario de la época prebélica y denunciar las desviaciones del régimen. Su grito fue de "Falange Si, Movimiento NO", y su objetivo era explicar a los españoles que la Falange es un movimiento de profunda vocación social, opuesto a toda forma de "capitalismo salvaje", y todo ello desde un planteamiento renovado, a partir de una radical separación del Movimiento organización y sin ninguna pretensión por "falangistizar el régimen.
El FES se consideró desde su nacimiento como el único heredero de la Falange inicial, debido a su continuidad en el tiempo y por su fidelidad a la herencia joseantoniana. Con una actuación ininterrumpida de veinticinco años, el FES ha probado una legitimidad contratada con los demás grupos. Ha conseguido sobrevivir a todos los otros intentos de recuperación, y lo ha logrado desde una Ética y un Estilo impecables por su pureza y lealtad a su origen.
El FES concibió la política como un servicio a Dios y a la comunidad, y se mantuvo firme frente a las desviaciones. Se opuso a las falsificaciones doctrinales; a las de los falangistas históricos, que quisieron olvidar la Revolución social falangista, y a cuantos con Ánimo más de aventura que de fidelidad, han ido surgiendo a lo largo de los años.
Los Círculos José Antonio nacieron a finales de 1959. A las primeras conversaciones asistía un grupo de falangistas que podríamos denominar históricos y otros de las nuevas promociones. Entre los primeros se encuentran Miguel y Pilar Primo de Rivera (hermanos de José Antonio), Julián Pemartín, Jesús Fueyo, Patricio González de Canales, Carlos Juan Ruiz de la Fuente, Víctor D'Ors, Lula de Lara, Maruja Cuervo, Carmen Isasi y algunos más, y entre los jóvenes, se encontraban Miguel Primo de Rivera y Urquijo (sobrino de José Antonio), Antonio Castro, Eduardo Navarro, Francisco Eguiagaray, José Gárate, Vicente Bosque, Diego Márquez, etc.
Su objetivo era mantener la continuidad de la doctrina iniciada por José Antonio y el grupo fundador de la Falange, y durante mas de veinte años en sus trabajos se aportaron contenidos y desarrollos esenciales de las afirmaciones programáticas del primer momento de existencia del movimiento.


el aparato y sus desafueros

Tras sucesivos tanteos diseñados por Torcuato Fernández Miranda, nombrado por el rey Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, es nombrado Presidente del Gobierno Adolfo Suárez, que ocupaba la Secretaria General del Movimiento. En pocos meses se desmontan las organizaciones políticas y sindicales del Movimiento, y la Falange, depurada de adherencias espurias, retorna a la legalidad de un pluralismo ajeno para garantizar su supervivencia, aunque sin que ello signifique acceso alguno a posiciones de poder. Solo algunos de sus más destacados dirigentes de la última época consiguen ocupar posiciones de protagonismo en el primer gobierno de la monarquía.
En la actualidad se retorna a un movimiento de unificación entre los distintos grupos de la Falange, conscientes de que solo desde la unidad de organización y de acción puede reconstituirse una Falange operativa, que empieza a renacer en distintos lugares, no sólo de España, sino de todo el mundo, especialmente en la América hispana, donde renacen grupos que operan en la vida política de sus respectivas naciones.

Cronología de la Falange

Año 1931

  • 8 de febrero: Ramiro Ledesma Ramos, en compañía de Alvaro Aparicio, Germán Escribano, Ortega y Ramón Iglesias Parga, reparte en Madrid el Manifiesto Político de La Conquista del Estado.

  • 14 de marzo: Ramiro Ledesma Ramos publica en Madrid el primer número del semanario La Conquista del Estado, entre cuyas páginas aparece la Norma Dogmática de la nueva organización.

  • 28 de marzo: El número 3 del semanario La Conquista del Estado es denunciado por el fiscal y recogido por la policía.

  • 4 de abril: El número 4 del semanario La Conquista del Estado es denunciado por el fiscal y nuevamente recogido por la policía.

  • 13 de junio: Onésimo Redondo Ortega publica en Valladolid el semanario Libertad, el cual adoptó como lema "Disciplina y Audacia", y por consigna "Por España Grande, por España verdaderamente Libre, a la lucha".

  • 20 de junio: El número 15 del semanario La Conquista del Estado por el fiscal y retirado nuevamente por la policía.

  • 27 de junio: El número 16 del semanario La Conquista del Estado es denunciado por el fiscal y recogido por cuarta vez por la policía. Se incoa un proceso a su director, Ramiro Ledesma Ramos, por el artículo "La violencia, primera misión".

  • 4 de julio: El número 17 de La Conquista del Estado es denunciado por quinta vez. Se incoa otro proceso a su director por las acusaciones que éste realiza sobre la censura y persecución de que es objeto el periódico.

  • 11 de julio: El número 18 de La Conquista del Estado es denunciado y recogido. Se incoa un proceso a Ledesma, que es detenido a mediodía y llevado a la Dirección General de Seguridad; el proceso estaba impulsado por la campaña que, contra el separatismo, estaba realizando Ramiro desde las páginas del semanario.

  • 12 de julio: Ramiro Ledesma Ramos ingresa en la Cárcel Modelo de Madrid, de donde saldrá diez días después.

  • 18 de julio: Se suspende la salida del número 19 de La Conquista del Estado.

  • 25 de julio: Se publica el último número (19) de La Conquista del Estado en su primera etapa. Este número estaba previsto que se lanzara desde una imprenta de la calle Hernani, donde se presentó la policía para incautarse de la edición. La revista se no volvería a publicarse hasta el día 3 de octubre siguiente.

  • 30 de julio: Ramiro Ledesma Ramos publica una carta en El Debate, quejándose de las sucesivas confiscaciones que ha sufrido La Conquista del Estado.

  • 1 de agosto: Se suspende temporalmente la salida de La Conquista del Estado.

  • 9 de agosto: Onésimo Redondo Ortega escribe la proclama "Castilla salva a España" que al día siguiente aparecerá publicada en el semanario Libertad. Esta proclama considerada como la fundación de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica. (JCAH)

  • 14 de agosto: El Presidente de la Generalidad catalana, Maciá, llega a la estación de Madrid. Fuera protestan algunos miembros de La Conquista del Estado, con Ledesma a la cabeza, siendo éstos detenidos inmediatamente por la policía.

  • 24 de agosto: Se publica el número 11 del semanario Libertad, en el que Onésimo Redondo escribe un artículo titulado "La quema de conventos" por el que es denunciado y procesado.

  • 3 de octubre: Se reinicia la publicación de La Conquista del Estado, en cuyo número aparece por primera vez el Himno de Combate, a cuyas estrofas, escritas por Juan Aparicio, puso música el alumno de Derecho Guerrero Fuensalida.

  • 4 de octubre: La fusión del grupo de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma Ramos con el de las JCAH de Onésimo Redondo Ortega crea las nuevas JONS. Desde ese días las Juntas estarían dirigidas por un Triunviriato formado por Ramiro Ledesma Ramos, Onésimo Redondo Ortega y Francisco Jiménez al que pronto sustituirá Antonio Bermúdez Cañete.

  • 10 de octubre: La Conquista del Estado publica el Manifiesto Fundacional de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalistas (JONS)

  • 19 de octubre: En Burgos, cuatro estudiantes vallisoletanos del grupo de Onésimo Redondo, que distribuye ejemplares del semanario "Libertad", son perseguidos por un numeroso grupo de marxistas, quienes logran alcanzarlos, arrebatándoles los ejemplares y prendiéndole fuego a los mismos. Otro grupo, que realizaba labores de protección sale en su defensa, durante la colisión resultan heridos varios de ellos. A pesar de que los jonsistas no han sido los responsables del altercado, el Gobernador Civil les impondrá una multa.

  • 24 de octubre: Se publica el último numero (23) de La Conquista del Estado.

  • 1 de noviembre: Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo intentan celebrar un acto político en Burgos, el cual no puede realizarse al ser denunciado por los diputados de la ciudad.

  • 30 de noviembre: Son presentados los Estatutos de las JONS en la Dirección General de Seguridad para proceder a su legalización.

Año 1932

  • (¿?): Ernesto Giménez Caballero publica la primera edición de su libro "Genio de España; exaltaciones a una resurrección nacional. Y del mundo".

  • 10 de enero: Se organiza en Valladolid una manifestación de desagravio a la Benemérita (Guardia Civil) por