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Diccionario de la Falange |
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F.A.I. es la sigla de la Federación Anarquista Ibérica. Constituida en partido, jugó un importante papel en la Guerra Civil española. Ejerció una fuerte represión sobre la población civil y participó con sus milicias en las actuaciones bélicas. Se enfrentó al final de la contienda con el partido comunista, en disputas de poder. Dominó y absorbió a la CNT (Confederación Nacional de Trabajadores), la central sindical más potente de la España republicana, que llegó a contar con más de un millón doscientos mil afiliados. Líderes de la coalición FAI-CNT fueron Ángel Pestaña, Juan López, Joan Peiró. Buenaventura Durruti.... Los más radicales, como Federica Montseny, Durruti y Garcia Oliver entre otros, quienes mantuvieron una actitud contraria a la supeditación política, que fue al final la que prevaleció. La división se manifiestó en sucesos como los de la subversión y represión de Casas Viejas, la revolución de Asturias y la incorporación al Frente Popular. Las milicias anarquistas custodiaron la cárcel de Alicante, y se opusieron radicalmente al canje de José Antonio y otras ofertas de liberación que se realizaron desde diversas instancias. Se habla de que ellos fueron los que se apresuraron a ejecutar la sentencia de muerte y solicitar después el “enterado” del Consejo de Ministros, lo que convirtió la ejecución en un asesinato. En contra de su apoliticismo, la FAI – CNT, participó en el gobierno republicano y en el de la Generalidad de Cataluña. También participaron con sus milicias en los frentes de Cataluña y Aragón, donde realizaron ensayos de colectivizaciones. A partir de los años sesenta, regresaron del exilio algunos de sus dirigentes más cualificados, como Juan López (Ministro de Comercio en el gobierno de Largo Caballero), que colaboró activamente en la Organización Sindical Española, como profesor y asesor en el Instituto de Estudios Sindicales. Actualmente, se encuentran legalizadas como sindicatos revolucionarios dos ramas del movimiento anarquista, la CNT-AIT y la CGT. (Véase “Entorno político de la Falange”) La Falange surge en España como reacción contra una serie de factores que contribuyeron a radicalizar la decadencia nacional. Entre estos factores destacan los siguientes: la crisis económica internacional de 1929, el fracaso de la Dictadura de Primo de Rivera, de la Monarquía y de la misma República, la amenaza marxista, la debilidad del sistema liberal democrático, la crisis económica y la irrupción de los fascismos. Este paisaje político contribuyó a la alternativa que un grupo de intelectuales elaboró, desde posiciones tradicionales y revolucionarias netamente españolas en su esencia, y que configuraron el nuevo movimiento: La Falange Española de las JONS, que tomó parte del fondo doctrinal de La Conquista del Estado, que lideró Ramiro Ledesma Ramos, y de las Juntas Castellanas de Ordenación Hispánica, de Onésimo Redondo Ortega, que fueron a fundirse en las JONS, a su vez fusionadas en 1934 con Falange Española. Hay que señalar que la Falange consiguió la mayor movilización popular de la historia de España, lo que constituyó la parte más importante y acaso decisiva de efectivos combatientes en el Alzamiento, muy por encima de las demás milicias (carlistas, monárquicas, etc.) y de los efectivos militares iniciales. Sin esta contribución no hubiera sido posible la victoria del 1 de abril de 1939. La Falange nace históricamente el día 29 de Octubre de 1933, en un acto celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid, en el que intervienen Alfonso García Valdecasas, catedrático de la Universidad Central; Julio Ruiz de Alda, piloto militar mundialmente famoso por su travesía aérea del Atlántico Sur con el “Plus Ultra” y José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, abogado, hijo del general Miguel Primo de Rivera. El acto atrajo la atención de numerosos simpatizantes de la Monarquía, de la Dictadura y de los movimientos iniciáticos, tales como las JONS, Albiñanistas, Derechas y otras fuerzas conservadoras. Nadie mejor que el profesor Adolfo Muños Alonso para explicar el significado de este nuevo movimiento. “La Falange surgió en la mente de José Antonio, como una respuesta enérgica a la solicitación dolorosa de una España en situación dramática. José Antonio no acepta la situación que le es dada como un ingrediente de la perspectiva, sino que organiza su repertorio ideológico y sus normas de actuación desde el promontorio ideal de una axiología, extraña a la realidad sobre la que se dispone a operar La Falange nació como un movimiento más ingenuo que ingenioso, más edificante que ortopédico, más vocacional que empírico, más luminoso e imaginativo que artificioso y maniobrero. No quiere que haya nada en la actuación que no responda a la inspiración de su ideario. Su acción diaria es previsible y adivinable siempre que quienes la interpreten hayan leído la doctrina que la impulsa. No es un problema de soluciones concretas; es un sentido permanente ante la historia y ante la vida, con respuestas apremiadas por lo concreto y circunstancial. La Falange para José Antonio, su fundador, no es solo un grupo político, ni mucho menos “un grupo de políticos”. Si que es un movimiento político de base doctrinal claramente definida, estructuralista, revolucionaria, radicalizada y humanista, con estilo propio. Pero todos estos vocablos son expresión vana o equívoca si no se recrean a la luz del momento en que brota la intuición fundacional, y si no se desnudan de los ropajes con que los visten los doctrinarios o los partidos políticos al uso. Falange, movimiento político, es un movimiento de raíces intelectuales, pero no precisamente “de intelectuales” Esta distinción es necesario que quede clara. José Antonio, intelectual irrenunciable, aborrece por serlo, del intelectual como profesión y del intelectual políticamente...” (...) “...porque sucede que los intelectuales, solitarios de profesión, fríos, inhospitalarios, insociables también se empeñan en cenáculos para verter los humores almacenados contra todo lo existente durante las horas de reclusión, despreciando – ellos si – cuanto ignoran. La Falange es un movimiento de rigor intelectual, de claridad luminosa en las raíces mentales de que brota ¸ y de valor humano en la savia con que se alimenta; es intelectual porque el motor de los actos futuros y de la conducta que acepta al nacer se inspira en una reconsideración intelectual de ideas y realidades previas a la acción, aceptadas como criterios irrenunciables y como normas supremas”. (Adolfo Muñoz Alonso “Un pensador para un pueblo”, Ed. Almena, Madrid, 1969, pp 387 y sigs..) Asturias fue una de las primera regiones españoles donde se organizó la Falange en 1933, a raíz del acto del teatro de la Comedia y la subsiguiente fundación de Falange Española como partido político. Prende la llama de la convocatoria principalmente en los universitarios, que libran numerosos encuentros al tratar de distribuir la prensa y los mensajes políticos. La vida inicialmente se desenvolvió en la clandestinidad, aunque ello no dificulta que la organización se vaya extendiendo por todo el territorio asturiano, destacando los núcleos fundadores de Oviedo, Gijón, Pravia e Infiesto. Una nutrida representación de falangistas asturianos asiste al acto celebrado en Valladolid con ocasión de la fusión de FE con las JONS. La actuación durante la revolución de Asturias probó la capacidad de convocatoria y de lucha de los primeros grupos de la Falange, lo que le valió la concesión de la máxima condecoración falangista de las Palmas de Plata y Aspas Blancas, en camaradas de Oviedo, Gijón, Pravia y Moreda, de donde son los primeros caídos José Montes y Álvaro Germán. En la primavera de 1934 se había organizado el primer acto político en Luanco¸ en el que intervino una representación del SEU. La Falange colaboró con otras fuerzas políticas en un homenaje al Ejército. Al poco tiempo, visitó José Antonio la ciudad de Oviedo e intervino en un acto, así como Fernández Cuesta y Ruiz de Alda, en homenaje a la Bandera de España, a la que por primera vez se la saluda con el brazo en alto. José Antonio visitó Oviedo y participó con Julio Ruiz de Alda para conocer el nivel de organización a la que se le dota de un fuerte impulso, abriendo su sede en la calle Campoamor de la capital. Fue organizado el SEU y la Primera Línea y las primeras escuadras que se encargan de la distribución de la prensa, en especial “Arriba” y “Haz”, así como la distribución de la propaganda escrita y mural. En 1935, el SEU, con motivo del aniversario de la muerte de Matías Montero, se celebró un acto el los locales de la calle Campoamor, en el que se declaró la primera huelga universitaria por causa del indulto del dirigente socialista Ramón González Peña. Aparecen por primera vez las camisas azules que visten los escuadristas, en un acto celebrado en Grado, con motivo de la constitución de las JONS. En el acto intervino Manuel Mateo. Inmediatamente se produjeron las primeras detenciones, entre ellas la del Jefe Provincial en Salas, que fue procesado junto con otros camaradas; un atentado a la sede de FE en la calle Campoamor se produjo el 12 de junio, que originó la muerte de los militantes Moyano, Suárez y, posteriormente, Molina, Esto dio motivo a la detención de los mandos de la Falange y varios seuistas. El centro clausurado. El juicio oral, por aplicación de la ley de Orden Publico, no tardó en celebrarse, José Antonio, al no poder desplazarse, encargó a su pasante Sarrión la defensa de los detenidos. El Fiscal retiró la acusación una vez practicadas las pruebas propuestas por el abogado defensor. Fue creado el Socorro Azul, que comienza a prestar ayuda a las viudas de los dos camaradas muertos por la explosión de la bomba y a la esposa e hijo del que había resultado gravemente herido. El 17 de Noviembre, 30 camaradas asisten en Madrid al acto del Cine Madrid que clausura el segundo Consejo Nacional. En ese mismo mes, el SEU de Oviedo, con motivo del asesinato en Sevilla del camarada Jerónimo Pérez de la Rosa, realiza la huelga con participación de todos los centros de la capital, con el lema “Alborada Universitaria”. Con motivo de las elecciones de 1936 se celebran actos de propaganda en Llanera, Tudela de Veguín, Sariego, Pola de Siero, Trevías, Navia, Tapia de Casariego, Ribadesella y Llanes . La actuación de la Falange asturiana en la guerra fue ejemplar. (Extracto de la Historia de la Falange Asturiana del “Libro del Falangista”, Jefatura Provincial de F.E.T. y d elas J.O.N.S de Asturias, 1956) El 28 de agosto de 1934 el Consejo Nacional de Falange Española de las JONS tiene ya dos representantes, consejeros por Cataluña; son Roberto Bassas Figa y Luys Santamarina. Las afiliaciones a Falange que consigue Luys Santamarina en Cataluña son de distinto origen, que sin embargo coexisten a la perfección: intelectuales, por un lado, desengañados obreros cenetistas y curtidos ex - legionarios, por otro. También se constituye una Sección Femenina que dirigirá Sabina González. Al principio son muy pocos los militantes de Falange en Cataluña; pero a partir del fracaso de la revolución socialista de Octubre de 1934 comienza a crecer el número y a perfeccionarse en organización. (José Luis Gordillo “Luy Santamarina, notas de vida y obra”. Madrid, 2002. Editorial AM). . . . “La Falange se desarrolló muy bien. Vendíamos el semanario – primero “FE”, y después “Arriba” -, y llegamos a tener cerca de tres centurias de primera línea y muchos adheridos. La Universidad fue copada y conquistada después de la batalla del bar, donde se pegó de lo lindo y no quedó un cristal ni mueble sano. Mandábamos en la Facultad de Medicina; mi hermano Fernando era jefe del S.E.U. de Comercio, y nos ramificábamos por todas partes. José Antonio sentía y quería entrañablemente a nuestra tierra y venía a ella con frecuencia. Describí, años después en “Unidad”, de San Sebastián, su visita y conferencia en mayo de 1935. Jamás ocultó que él se había hecho hombre en Barcelona y que su preocupación social y conocimientos económicos eran de raíz barcelonesa. Sus años de vida catalana, alineados a su entronque andaluz, le permitieron, ya en Madrid, conocer y sentir a España como nadie. El fue el primer político español que comprendió y sintió a Cataluña en su más pura esencia, sin al bastardía de los republicanos e “intelectuales” que se acercaban tan sólo en busca de votos y aliados. Recordad, si no, los repulsivos halagos azañistas y comparadlos con el sincero y crudo espíritu anticatalán de “Veladas de Benicarló”. (...) Frente a las confusiones del centralismo absorbente y a las desviaciones del catalanismo indígena, reivindicamos nosotros el recto y unido camino para superar las dos viejas posturas, siguiendo la norma que nos trazara José Antonio. En sus viajes le gustaba el disfrute de unas horas libres para pasear por la vieja Barcelona, que conocía y amaba entrañablemente, recalando luego en una casona de la calle Ancha, donde vivían los Girona, viejos amigos suyos. (...) Por aquellos días recibí el nombramiento de jefe provincial de Tarragona, subordinado al jefe territorial, que lo era Roberto Basas. En Lérida, funcionaba un grupo autónomo que dirigía Valledor, cuñado del ingeniero Aurelio Sol. En Gerona iniciaban la lucha los grupos de estudiantes en vacaciones, y Rodríguez dirigía la organización. Antes de mi nombramiento había desempeñado ya el cargo de jefe regional de Prensa y Propaganda. Mi primera iniciativa fue la publicación de unas hojas, que yo mismo redacté, con arreglo a una técnica político-publicitaria que me dio luego muy buenos resultados. Las hojas se editaron en castellano y en catalán y produjeron estupor y desconcierto. Los de Tortosa nos rechazaron las escritas en catalán: no en balde Palau y Bau fueron los dos únicos diputados catalanes de las Constituyentes que no votaron el Estatuto. He relatado mi iniciativa política con cierto detalle porque de forma parecida nos ocurrió a muchos que luego nos encontramos fundidos y con actuación paralela en FE de las JONS. En mi provincia me hallé a Enrique Gomis, en Selva del Campo, y a Paquita Magdaleno, en Reus. Era Gomis hombre luchador y trabajador, guarnicionero de oficio, entusiasta en extremo, y a él se debe gran parte de lo que hicimos. Se trabajó muchísimo, y en pocos meses tuvimos organización y militantes en Prades, Reus, Tarragona, Selva del Campo, Miravet, Tortosa, Viñols, Monrbrió, Gandesa, Alcover y hasta treinta pueblos y villas tarraconenses. En el otoño de 1935 les organicé un viaje de propaganda a Roberto Basas y Ribas en Lérida, Gandesa, Miravet, Reus y efectuamos una pequeña concentración en Selva del Campo. La juventud de la CEDA se nos pasó en masa. También venían a nuestra parte el Requeté joven y belicoso, descontentos de sus jefes. Asimismo daba frutos el trabajo cerca de la CNT,que con tanto entusiasmo y eficacia llevaba a cabo Luys Santa Marina. Fue una lástima que no hubiéramos tenido un año más de tiempo para la organización. José Antonio se interesaba muchísimo por nuestros contactos con CNT. En uno de sus viajes mantuvimos una charla y celebramos una cena con un grupo de directivos. No llegamos a nada, pero simpatizamos mucho. Sólo el grupo de los hermanos Velasco estaba ya con nosotros. En cambio, el acercamiento con Pestaña fue un fracaso; nos recibió muy bien, manifestó estar dispuesto a todo, pero nos pidió dinero, y José Antonio ordenó romper toda relación. En la aspereza de aquellos tiempos, sólo evoco con placer las noches de la tertulia del Lyon d’Or, que prolongábamos después con un resopón en “Los Caracoles” ,de la cale de Rescudillers. Era su animador Luys Santa Marina. Asistían José María de Cossío – en sus frecuentes viajes a Barcelona -, que entonces preparaba ya con tesón su obra monumental sobre los toros; Félix Ros, con el rigor intelectual de un griego, pero con aire y vida de Don Juan islámico; Martín de Riquer, en los estertores literarios de su fase catalanista; Javier de Salas, con cierto diletantismo que le hacia alternar la política, el amor y la Historia del Arte; el catedrático Calzada, que sería asesinado en Garraf; Guillermo Díaz-Plaja, con su perpetuo aire de la encuesta de “El Sol” a los jóvenes; Pepe Jurado, bellísima persona, pero entonces enamorado del Azaña intelectual; Luis Guarnier, alguna vez Samuel Ros, Santiago Santana, Agustín Loscertales. . . Alli supe de Basterra, el gran poeta, recitado por Cossío: ¡Oh joven doloroso, joven triste, que sufres como yo del mal de España y que una negación honda en tu entraña tienes clavada contra lo que existe! Tu virgen corazón vibra de saña, de santa saña, porque no tuviste lo que pidió tu amor cuando de la Patria una idea y una hazaña, (naciste.- (José Maria Fontana, “Los catalanes en la guerra de España”, Ed. Samarán, Madrid, 1951, p. 11 y sigts.) . . . “Recordaba a este hombre. Era un atleta corpulento y severo, con quien Blanca trabajaba, y que había logrado cimentarse una fama de cirujano labrada día a día en el quirófano y en el aula. Profesor de la Facultad de Medicina, tenía una cierta autoridad entre sus alumnos, los estudiantes. El doctor Foz es amigo de José Antonio Primo de Rivera. Yo no sé si te lo puedo decir, pero es de la Falange. ¿Es fascista? Es de la Falange. Y... yo también lo soy. Era la primera vez que Matía Palá oía hablar en serio de esta organización, que en Barcelona no tenia apenas importancia. Lo consideraba como un grupo más de benditos chiflados que gritan y se manifiestan, sobre todo en Madrid, donde con frecuencia provocaban escaramuzas sangrientas. ¿Y quién es el jefe? José Antonio Primo de Rivera. Ahora recordaba. En principio podía no ser más que un deseo de guardar de la calumnia la memoria del viejo general; o de restaurar en un momento dado una dictadura semejante a la que, en definitiva, había dado indirectamente origen a la República. ¡Bah!... Eso no lo detienen los gritos de cuatro jovencitos. Pero fue madurando en su interior la idea de conectarse con todos aquellos que presintieran, como él mismo, la vuelta trágica que pudieran tomar las cosas. Días después volvió a debatir este tema con ella. José Antonio está actualmente en la cárcel. Le condenaron por tenencia ilícita de armas o algo así. Simplemente un pretexto. Pero le pediré unas letras para alguien de su proximidad; quizá Fernández Cuesta, Sánchez Mazas o Foxá. Hay que andar con mucho cuidado. No se pueden hacer las cosas a las claras. Ahora Matías Palá llevaba entre sus papeles un mensaje para el propio José Antonio, aunque estuviera en la cárcel”. (Ignacio Agustí “19 de Julio” Ed. Planeta, Barcelona, 1965). Falange Española y las J.O.N.S (Juntas de Ofensiva Nacionalsindicalista, creadas por Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo Ortega) se fusionaron el 4 de Marzo de 1934, en un acto celebrado en el Teatro Calderón de la Barca de Valladolid, en el que intervinieron, entre otros, José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo, que sentaron las bases del nuevo movimiento articulado sobre los 27 Puntos de su Norma Programática (Veáse Norma Programática). La Falange nace para devolver a España la Patria y la Justicia Social. Los españoles había olvidado la misión que España ha de cumplir en el mundo; y, claro está, al olvidarla y al no cumplirla, los españoles se separaron, de la misma manera que se separarían los componentes de un equipo de fútbol si, de repente, cada uno de ellos decidiera practicar un deporte distinto. La Falange se encuentra con que no existe España. Y no existe España porque no hay unidad entre sus hombres, que se han dividido en partidos políticos. No hay unidad entre las clases de España, que estaban divididos en ricachones y mendigos. Y no había unidad entre las tierras de España, que estaban divididas en varios pedazos: Cataluña, Vascongadas, Galicia, etc., olvidando que todas juntas forman España. Pese a no existir, las derechas nos hablaban de España con la boca llena, porque España era para ellas lo físico: las tierras, haciendas, bosques, fábricas de su propiedad. Las izquierdas, ante la España deshecha, reniegan de ella y no encuentran, ni buscan, manera de salvarla. De ahí el ¡”Viva España”! de las derechas, de las que querían una España quieta, paralítica, momificada, sentada en el tiempo como en un sillón de ruedas. Una España que fuera viviendo, como hasta entonces, sin modificaciones, ni cambios de ninguna clase: en la que los pudieran seguir teniendo todos los derechos, todos los honores, todos los privilegios y especialmente todos los tesoros. . . . “Las J.O.N.S aportan sus hombres duros, sus consignas magníficas, su emblema, su bandera y sus intelectuales, casi todos hombres de acción también; la fibra política - su personalismo egolátrico no logra mermar su contextura, aun cuando le ciegue en momentos transcendentales – de Ledesma Ramos, el estilo originalísimo de Jiménez Caballero, la fuerte mística castellana y agraria de Onésimo Redondo y todas sus espléndidas gentes vallisoletanas - los Bedoyas, los Girón, los Ercilla, los Chemary -; la juvenil primera cosecha gallega de Suevos, Canalejo, Bárcena, Castroviejo, etc,; la experiencia sindicalista de Basas, Sotomayor y Santamarina, etc., se suman a la personalidad egregia de José Antonio, al estilo bellísimo y ardoroso de Sánchez Mazas, Alfaro y Samuel Ros, al genio organizador y al prestigio de Julio Ruiz de Alda y al semillero magnifico del S.E.U. y los primeros falangistas para formar el mejor frente juvenil que España había conocido...” (Ximénez de Sandoval op. cit. p. 144) . . . La fusión de F.E. y J.O.N.S. se acordó sobre los siguientes principios:
. . . “En realidad la Falange viene a ser, en la conciencia moral y espiritual de José Antonio, un intento de reconciliar a los españoles con España y a España con su destino. Si se la considera un partido político más, o un simple movimiento apegado a verdades sectoriales, córrese el riesgo de mal interpretarla, pues el comportamiento político de la Falange demuestra su retracción a supeditar las ideas a determinados intereses partidarios o disimular el alcance de éstas en la alevosía del pacto electoral. No constituye prueba en contrario el que, debido a razones tácticas, se perciban en su organización medios y formas propias de los partidos políticos. La Falange no renunciaría a sus ideas, ni siquiera frente a la posibilidad de éxitos seguros, porque la legitimidad de su origen y la justificación de su existencia radicaban en la prosecución de una empresa transpolítica” (Vicente Gonzalo Massot ob. cit.p. 150) Falange Española Tradicionalista y de las JONS Como resultado del Decreto de Unificación dictado por Francisco Franco el 19 de Abril de 1937, se fusionaban todas las fuerzas políticas que participaban en el Alzamiento Nacional, bajo la dirección del Caudillo. Desde aquel momento, puede decirse que Falange Española de las JONS dejó de existir como movimiento autónomo de actuación política, perviviendo sucesivamente fracciones disidentes y a veces clandestinas, algunas de las cuales aun subsisten en posiciones puramente testimoniales, como FEI, FEA, FES, etc. “En el estudio de Ramón Gabarain se reúnen José Manuel Aizpurúa -¡Presente! -, Jesús Iturrino - ¡Presente!-, Zabala -¡Presente! – y Tormo. En la reunión se estudia la organización que se ha de dar a la Falange guipuzcoana, y de ella sale la relación de mandos. Prado será el Jefe; Secretario, Jesús Iturrino; Quintana será Jefe Local, y Zabala, Tesorero; los camaradas Puente y Tormo se ocuparán de organizar los Sindicatos. Aizpurúa seguirá siendo quien, en contacto, por su cargo de Consejero Nacional, con José Antonio, transmitiese las órdenes del Jefe Nacional. Se busca un local para Centro y se escoge la casa de Garibay, 34, 4º.” (...) “Los tres hermanos Iturrino van cayendo por el alto delito de amar a su Patria y de resistir con gallardía la suciedad de los nacionalistas y hacer frente a las pistolas del marxismo. Jesús era asesinado el 23 de julio, en el paseo de los Fueros, por la CNT. Su último gesto, que exasperó a los asesinos, fue decirles con frialdad:”El que me dé en el corazón que se quede con mi reloj”. Y un muchacho de diez y seis años, con la inconsciencia de su instinto deformado, fue el que primero apretó el gatillo de su pistola para asesinar a aquel buen hijo de España que era Jesús Iturrino. Mario estuvo en los cuarteles de Loyola hasta que estos se rindieron, Trasladado a Ondarreta, y el 30 de julio le asesinaban. A Augusto le sorprendió el Movimiento en la cárcel, donde ingresó al presentarse por su hermano con motivo de los sucesos de Irún. Su gesto magnifico le entregó a la ferocidad de sus asesinos, que recurrieron para matarle a una farsa cruel. El día 28 de julio, una hermana de Larrañaga, el Comisario de Guerra, se presentó uniformada con un mono en la celda de Augusto, diciéndole que como bastaba con sus hermanos para satisfacer la justicia del pueblo, él quedaba en libertad. Augusto salió de la cárcel con Prado -¡Presente! – y Etura - ¡Presente!-; pero la libertad que se le daba sólo era el pretexto para el asesinato, y, en efecto, a la mañana siguiente aparecía su cadáver cruelmente magullado en el cementerio.” (Gumersindo Montes Agudo “Vieja Guardia!”, Ed. Aguilar op. cit.p.78) “Buen temple el de la Falange de Marruecos, esa Falange que por encargo de José Antonio comenzó a fundar Ramón Casaña y alrededor del cual se agruparon un puñado de hombres con ansias de justicia, avivada en el amor de una Patria que poco a poco dejaba de ser. El entusiasmo de Casaña reúne a su alrededor a un puñado de camaradas. Bernardo Bravo, Antonio Cuadrado, Francés -¡Presente!- Lopategui, Paco Bravo -¡Presente! -, Ayarza y otros cuantos camaradas, entre los que desatacaba el teniente Del Real, sostienen la tarea penosa de soportar las provocaciones marxistas, la lucha de calles que imponía el gesto bravucón de las juventudes comunistas. Pero nada detiene a los camaradas de Marruecos, y así un día Francés penetra en el Café de la Peña para gritar su ¡Arriba España! A los marxistas reunidos, y otro la bandera roja y negra del Nacionalsindicalismo ondea en el mismo campo donde los marxistas acudían a celebrar sus ejercicios, y así un día y otro la fe de nuestros camaradas sostenían aquella lucha desigual. Cuando esta próxima la fecha gloriosa del Alzamiento la Falange está ya en su puesto. El camarada Cuadrado actúa de enlace con el Comité Revolucionario, integrado por el teniente coronel Seguí - ¡Presente! -, el teniente coronel Bartomeu, el teniente coronel Gazapo, los oficiales Zenón, Medrano, Solán, La Torre y Suárez - ¡Presente!- . Y es el mismo camarada Cuadrado quien, burlando la vigilancia de la policía que había decidido detener al Comité el día 17 de julio, cuando celebraba una reunión en la Comisión Geográfica, avisa las fuerzas que desde Nador, Seganga y Tauima acuden a Melilla y contribuyen a la ocupación total de la ciudad. La noche del mismo día 17 el Ejército y la Falange incorporan Melilla al Movimiento. Después nuestros camaradas recorren los poblados cercanos, restableciendo en ellos el orden a costa de pasarse diez y siete días sin descansar” (Gumersindo Montes Agudo “Vieja Guardia” Ed. Aguilar, Madrid, 1939.p. 67) “Tanto en el régimen portugués de Oliveira Salazar como en el español de Franco han existido elementos e influencias fascistas. En Portugal existieron en los años 30 los grupos de “camisas azules”, el Nacional Sindicalismo Portugués, dirigidos por Rolao Preto – que patrocinaba la anexión de Galicia al país lusitano – y que eran de tendencia claramente fascista. (...) Y la Falange, siendo un Partido complejo como la de su líder José Antonio, se definía “muchas veces” (sic) en términos fascistas, teniendo en su seno un grupo “netamente fascista” (sic) cual eran las JONS de Ramiro Ledesma Ramos. Sin embargo, quienes han estudiado el fascismo –mucho menos que quienes han escrito sobre este sistema – como es el caso de Stanley G. Payne, tras analizar el conjunto de caracteres que han definido al movimiento fascista ( o mejor dicho el conjunto de caracteres que han definido a los movimientos fascistas), llegan a la clara conclusión de que los regímenes de Franco y Oliveira nunca fueron fascistas, sino que pertenecieron a las corrientes corporativistas, de sustrato católico que proliferaron en el mundo a principios de siglo, muchas de las cuales derivaron en lo que lo democrático era excepcional. A las que perteneció el canciller austriaco Dollfus, cuya falta de sintonía con los nazis lo demuestra definitivamente el dato de que fueron los nazis quienes lo asesinaron”. (J.M. Otero Novas, “Defensa de la nación española”. Ediciones Fénix. Madrid, 1998 p .331). “Desde 1939 en adelante, la posición de la Falange podría ser encuadrada en tres periodos: Progresión, Declaración y Recuperación. “Con aparente juego de palabras, se puede decir que la Falange, declina, profesamos y progresa declinando” (J. Georgel, ob. cit. p. 407) En el primer periodo en la historia de la organización, tras la guerra civil, de 1939 a 1942, se subdivide en 2 fases: la primera, “positiva” comprende la reorganización del partido y su acelerada influencia en los asuntos del Estado desapareciendo entre 1936 y 1939; la segunda fase, “negativa”, se refiere a la sustitución del gobierno de segura fe falangista, en consecuencia del gradual cambio de la situación bélica internacional. Esta fase, de 1939 a 1942, es la que se llama de la Progresión. El segundo periodo va del 1942 al 1937; es el de la Decadencia, que comprende la disolución de su milicia (12-XII-1942), el fin de la hegemonía falangista en el campo de la prensa (un Decreto de 1945 separa del Movimiento la Vicesecretaria de Educación Popular), la gradual esclerosis de un aparato que poco a poco se burocratiza y pierde energía, iniciativa e impulso. El tercer periodo, en el de la Recuperación, tras 1957, con el nombramiento de Solís Ruiz como Ministro Secretario General del Movimiento y Delegado Nacional de Sindicatos. El partido se reorganiza”. (Franceso Leoni, “La Spagna dopo Franco”. E. Universalli Cappelli, Bolonia, 1974, pág. 65). Desde la cárcel de Alicante, José Antonio pidió su opinión a la Junta Política sobre la conveniencia de la participación de la Falange en el Alzamiento. Se reunieron los miembros de la Junta Política presos en la cárcel Modelo de Madrid, bajo la presidencia de Julio Ruiz de Alda, pronunciándose dos posturas que se enviaron por carta a Alicante: .......................................................................................................................................
“Esto nos aporta datos significativos:
El Manifiesto del 17 de julio de 1936 (O.C. pág. 973-974). ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- “Pieza única, que nos lleva a plantearnos una engorrosa pregunta: ¿Pensaba realmente José Antonio que tras el Alzamiento se iba a realizar esa gran revolución nacional? ¿Qué el Ejército iba a dejar a los civiles el plano político? ¿No previó que el Alzamiento no podía triunfar tal y como estaba planteado y que no podia “Estar a la cabeza en el instante decisivo? (Mensaje a la Primera Línea de la Falange de Madrid” (O.C. pag. 676). ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- “Lo cierto es que aquello acabó en una Patria para otro grupo de privilegiados; acabó siendo una sustitución de la izquierda por la derecha. El Ejército se empleó al servicio de un bando, y se dejó engatusar por él. (...) José Antonio se dio cuenta del error, de que la guerra tal y como estaba planteada, debía de evitarse, aunque, por desgracia, ya era demasiado tarde, a la vez que siguió vaticinando lo que iba a pasar ( y de hecho lo está pasando) a la Falange. Volvió a reafirmar todo lo dicho con respecto a las derechas y la Falange, sin saber que sus predicciones se van cumpliendo”. (M Brants Reyes, ob cit. pág. 50). “Falange crecía con rapidez. (...) Un crecimiento excesivo, por tanto, en vez de reforzar así partido lo debilitaba: los “camisas nuevas” sentía escasa simpatía por el radicalismo social de la Nueva España de José Antonio, mientras que a la mayoría de los generales les molestaba su violencia anárquica y su afán de poder. Con José Antonio en la cárcel, el partido tras desintegrarse en agrupaciones regionales autónomas – las “taifas” – se sumó en violentas pugnas por la jefatura, que estuvieron a punto de destruirla por completo. Manuel Hedilla, que llegó a ser su jefe provisional, era un hombre honesto, de vida austera, había estudiado mecánica naval en la Escuela de Náutica. Más tarde organizó una empresa de transportes que se vio obligado a cerrar debido a la crisis económica de los años treinta. En el año 1936 era jefe de producción de la Vidriera Mecánica del Norte, importante factoría de Saint Gobain. Simbolizaba la aspiración del partido a convertirse en un movimiento nacionalista, cuyo problema capital había de ser el de allegar masas obreras cuyas simpatías tenían aseguradas los partidos proletarios, sin relación alguna con los grupos derechistas. Pero su jefatura fue combatida por los nuevos afiliados (...)La Falange no tuvo un poder político en consonancia con sus dilatas dimensiones y fue un fácil instrumento de la voluntad de Franco y de su empeño en crear un Estado de partido único en la España nacionalista”. (Raymond Carr, “España 1808 – 1975”, Ariel, Madrid, 2005, pag 645-646). Para contrarrestar la afiliación de la derecha, José Antonio dictó asimismo instrucciones tras las elecciones del 19 de febrero de 1936: --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- “En una circular especial señaló José Antonio la actitud a mantener ante la izquierda, tras su triunfo en febrero de 1936: --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Vencedor indiscutible de la Guerra Civil, el Ejército gozaba de prestigio a nivel internacional. Los mandos se encontraban identificados con el régimen, por los privilegios adquiridos, a pesar de lo reducido del su sueldo. Se vanagloriaban de ser el soporte del nuevo Estado, y rechazaba a la Falange por sus pretensiones revolucionarias y de asumir la totalidad del poder político. En rigor, la distancia entre la Falange y el Ejercito era abismal, no solamente en el orden ideológico; chocaba la fascinación fascista del falangismo con el conservadurismo militar. La Falange pretendía la revolución nacionalsindicalista; el Ejército se mantenía partidario de mantener la situación creada con la victoria del 1 de abril. También, la incompatibilidad se manifestaba a un nivel personal. Serrano Suñer era rechazado por la cúpula militar; y Varela era denostado por la Secretaria General en bloque, pues identificaban al bilaureado general como una mezcla de militar y tradicionalista. No había sintonía y eso se traducía en una incompatibilidad cerrada, que se manifestaba en todo momento, a pesar de los esfuerzos de Franco por armonizar ambos poderes. Las fricciones se iniciaron al principio de la guerra, cuando la Falange quiso actuar en los frentes de forma autónoma, lo que impidió la autoridad militar, que se hizo con todo el poder, tanto en los frentes como en la retaguardia, manteniendo a la Falange como una fuerza auxiliar y doméstica. Eso se demuestra observando la siguiente estadística: El elemento militar ocupo el 29 por 100 de los cargos del Régimen hasta 1943, y llego a copar el 38 por 100 de los cien altos cargos ejecutivos de la propia Falange. . . . “Aparte del mismo Franco, el obstáculo más serio que se oponía a las ambiciones de los falangistas eran los militares. El servicio de inteligencia alemán informó que a mediados de enero de 1937 tres generales (el superactivo Aranda, y los mas conservadores García Escámez y García Valiño) habían protestado ante Franco de la corrupción y mala administración que permitían en medio de agudas escaseces económicas, corrupción y mala administración que, insistían, eran mas serias en la propia FET. Según parece - lo que se piensa fuese el motivo principal de la visita - también pidieron con insistencia a Franco que actuara cuanto antes para llevar a cabo una restauración monárquica” . Payne, ob. cit. p. 528). “Dado que los monárquicos ricos volvían la espalda al Movimiento, cuando este se negaba a servir a sus propósitos, y puesto que los trabajadores mostraban escasa inclinación por unirse a un intento de conquistar la fuerza moral del anarquismo y el descontento del proletariado para la España Grande de la historia, el núcleo del Movimiento continuó siendo la juventud universitaria y los focos provinciales aislados . De ahí su violencia romántica y retórica, el suave matiz poético de su vocabulario político. Sus miembros se consideraban una elite, que trabajaban con propuestas escasas y con una prensa mal impresa y en quiebra en favor de la regeneración nacional, como misioneros heroicos en camisa azul que predicaban su visión de una España sin pueblos dejados de las mano de Dios, con casas pobres, calles sucias y barrios sórdidos. “Os llamo al ascético trabajo de descubrir, bajo los escombros de una España odiosa, la llave enterrada de una España exigente y difícil”. Los discursos de José Antonio resuenen con el lirismo patriótico de la generación del 98” (Raymond Carr, “España 1808 – 1975”, Ariel, Madrid, 2005, pag. 620) “La victoria del Frente Popular provocará una auténtica avalancha hacia la Falange, que perseguida por el Gobierno, desarticulada, con sus mandos en la cárcel, va a sentir gravitar sobre ella, la esperanza de unos sectores cada vez más radicalizados. Bastará que estalle la guerra para que la integren multitudes, sus símbolos se abren espontáneamente en los frentes de combate y su programa se incorpore al nuevo Estado, que encontrará sus máximas posibilidades de sugestión política. Parece llega la “Hora de la Falange”. Y si no fue así y los actores que a su tiempo analizaremos impidieron que el nuevo Estado fuese hechura suya, y posiblemente ello resultó providencial cara a los acontecimientos internacionales cuyo desenlace conocemos hoy, la significación histórica de la Falange queda como algo impar en el dualismo dramático de las dos Españas. . . . “Por entonces, el periodista Ramón Blardony enviaba a Primo de Rivera, preso en Alicante, un cuestionario; le preguntaba en el por la importancia numérica de su partido, que José Antonio estimó en unos 150.000 afiliados y calculó entre 10. y 15.000 el número de jóvenes de Acción Popular que se había pasado a Falange. “Solo ella – había escrito Primo de Rivera – en medio del achicamiento general, ha elevado el decoro público de los españoles; y a Francisco Bravo, el 18 de mayor confió: “Ya verás que buena cosecha de camisas azules”. En su correspondencia son habituales las alusiones a “la difusión casi milagrosa del pensamiento de la Falange”, “única tabla de asidero en el naufragio”, porque “sola la sangre fructifica”. Era la “Hora de la Falange”, porque era la hora en que se daba como definitivamente fracasada la colaboración con la República. De la Falange y también, naturalmente de los monárquicos, que desde el gran momento había sostenido que la República estaba condenada a fracasar”. (José Maria García Escudero “Historia Política de las Dos Españas”, Editora Nacional. Madrid, 1975, pp.1306) Han sido varios los autores que han explicado la evolución de Falange Española. Todos ellos han seguido opiniones bien diferenciadas, procedentes de posiciones personales adoptadas anticipadamente. Entre ellas, una de las más objetivas y serenas, ha sido la de Raymond Carr, que en su libro “España” resume así: “Para los observadores del Régimen, además del Ejército, la Falange apareció durante mucho tiempo como pilar fundamental del Estado. Con la derrota del EJE, el Estado español unipartidista, totalitario e imperial de los sueños falangistas, se desvanecía. Su radicalismo populista se marchitó en la atmósfera conservadora de la España de la posguerra. El poeta Dionisio Ridruejo, el “Goebbels del partido”, se retiró al desierto político en 1942, Arrese fue el arquitecto de la Falange franquista “domesticada”, pero como “camisa vieja”, en 1956 hizo una tardía tentativa de revigorizar el movimiento. Sus planes fueron desbaratados por los clanes monárquicos. Ningún falangista logró hacerse con el ministerio clave, el de Finanzas, del cual dependía la puesta en marcha de su programa social, con el que confiaban en ganar la lealtad de las clases trabajadoras. Girón, “el viejo león” del franquismo, deploró la traición de la revolución falangista por las “fuerzas ocultas de una oligarquía antipatriótica, egoísta”. “Con Solís, un andaluz exaltado pero pragmático, Delegado Nacional de Sindicatos en 1951, y ministro entre 1957 y 1969, la Falange se redujo a una “organización” separada dentro del mas amplio Movimiento: el movimiento fue definido como una”comunión” de todos los españoles que aceptaban la legitimidad del 18 de julio, un movimiento cuyas estructuras iban asando a manos de burócratas ambiciosos (Sic) interesados fundamentalmente en el control de los Sindicatos Oficiales, que seguían siendo la base del poder del Movimiento. La pertenencia al Movimiento se convirtió en un pase oficial antes que un signo de adhesión a una ideología. Su función llegó a ser negativa. Una resurrección del falangismo era un arma útil contra las ambiciones de monárquicos o tecnócratas(...) Solo los jóvenes rabiosos del Movimiento protestaron contra lo que consideraron una traición a todo aquello por lo que el fundador, José Antonio, había luchado. Los verdaderos vencedores de la guerra civil no fueron los entusiastas de la Falange, que suspiraban por lo que se dio en llamar “la revolución pendiente”, cuyos restos eran las políticas laboral y de vivienda de Girón y Arrese, sino los elementos conservadores representados por los monárquicos que apoyaban a Franco y los grupos de la Iglesia. Ambos sectores estaban decididos a resistir el avance de la Falange”. «La Falange es raíz esencial y parte constitutiva, integrada e integradora del Movimiento Nacional, forjado por Franco. La Falange no es un grupo en el interior del Movimiento. No lo es ni quiere serlo. Lo que permanece vivo, con vida actual y poderosa, plazca o no a algunos alérgicos, es el espíritu falangista, sabia viva y corriente sanguínea que alimenta y vivifica al Movimiento de Franco. No somos todo el Movimiento, sino una parte, una parte muy especial. No somos como un brazo que pueda ser amputado dejando el cuerpo con vida. Somos el sistema sanguíneo que es una parte y no el todo, pero un parte que si fuese eliminada haría morir el todo. La Falange no es el Movimiento, pero el Movimiento no tendría sentido prescindiendo del espíritu falangista.” (Torcuato Fernández Miranda, Discurso pronunciado el 4 de marzo de 1970 en Valladolid, en la conmemoración de la fusión de FE y JONS). “Según García Moral, la necesidad de un nombre surgió a raíz de la negativa de la mayoría de los firmantes del Manifiesto del Frente Español, partido sobre el que se iba a hacer una refundación, al uso de las siglas del mismo. Siguiendo instrucciones de García Valdecasas, García Moral se fue a la Academia de Jurisprudencia y con el Diccionario de la Lengua, fue anotando todas las palabras que empezaban con F y E, y que tuvieran un inconfundible significado militar y españolista. Una vez hecha y depurando la lisa, una tarde, a mediados de octubre, fue a comer a cada de Ruiz de Alda, en esta ya se encontraban Ramón Ayza, Rodríguez Tarduchy, Pelaez, Valdés y José Antonio, quien le fue inmediatamente presentado. Ninguno de los nombres propuestos gustó a los presentes, excepto uno que llevaba fuera de lista, en reserva, que era “Falange Española”. Este nombre entusiasmó a todos los comensales y, para cerebrarlo, Ruiz de Alda sacó una buena botella de cognac francés, siendo la primera vez que se brindaba por la Falange” (García del Moral, “Como conocí a José Antonio”, en “J.A., fundador y primer jefe de la Falange, ¡Presente!”) . . . “El término FALANGE aparece en Fourier en 1808 en el Discurso preliminar de la “Teoría des quatre mouvements...” (p. 78, en la edición de 1967,que es por la que la citamos) Se reitera al término tres veces (pags. 129, 160 y 169; no en la 168, como, por errata, anota el índice). Vuelve a aparecer en la Nota A, de la edición de 1841 , titulada “Sobre las sextas progresivas o serie de grupos industriales” (p. 235 en la edición de 1967); en el “Aviso a los civilizados” (p. 320, 322 y 323). “LA PHALANGE”, como título periódico fundado en 1836, fue idea de V. Considerant, discípulo fervoroso de Fourier. Muerto Fourier al año siguiente, el periódico siguió publicando los papeles inéditos que guardaran relacion con el “societarismo”. Por lo demás, poca vida tan antagónica y de estilo tan dispar como los de Fourier y José Antonio”. (A. Muñoz Alonso, p. 177, nota) . . . (El nombre de Falange tuvo un precedente clásico en la mitología griega. Cuenta que la diosa Aracne tenia un hermano llamado Falange. Mientras que aprendía con Palas Atenea las artes del tejido, Falange aprenda el arte de la guerra. Todo iba bien hasta que la diosa descubrio que entre los hermanos existía una relación impía e incestuosa, por lo que los castigo convirtiéndoles en animales. Carlos Fourier, fundador del sistema social libertario, fundó una publicación en 1836, titulada “Falange o diario de la ciencia social” En Mejico se publicó una revista por los años 1922 y 1923 con el titulo “La Falange”, que dirigió Jaime Torres Bodet, un escritor, que fue profesor de la Universidad Nacional y jefe del Departamento de Bibliotecas. Finalmente ocupó varios puestos diplomático en La Haya, Paris, Buenos Aires y Bruselas. El cubano, Juan Marinello Vidaurreta, estudio derecho en la Universidad Central de Madrid. En 1923 fundó con Rubén Martínez Villena la Falange de Acción Cubana) Las Falanges Juveniles de Franco (FF.JJ.) son unidades voluntarias de jóvenes hasta la mayoría de edad (entonces 21 años), que aceptan el compromiso de servir a la Falange y a España, mediante un proceso de formación y actividades que les capacita para la militancia política bajo la inspiración de la ideología de la Falange. Surgieron tales unidades a continuación de la corta existencia de las Falanges de Voluntarios, que se crearon a partir de la creación del Frente de Juventudes en 1940, y recogieron el legado de estilo, servicio y disciplina de los movimientos precedentes (Balilla, Legión Nacional de Flechas y Falanges Voluntarias), que actuaron desde 1936 a 1940, prestando importantes servicios de apoyo a los combatientes en el Alzamiento, animación de la retaguardia, misiones auxiliares a la defensa, etc. Las Falanges Juveniles se planteaban como una selección de la juventud española, sin distinción de procedencia política, social, étnica, que perseguía un ideal de formación integral, espiritual y patriótica . se encuadraban en centurias, participaban en campamentos, realizaban cursos de mandos, marchas por etapas, intercambios, concentraciones, competiciones y fueron creando un largo patrimonio de cultura juvenil, que todavía se mantiene activo en su mayor parte. Otro tanto, paralelamente, se producía en el seno de la Sección Femenina, a través de su Regiduría de la Juventud, que movilizo a miles de muchachas, a través de sus instructoras generales y sus servicios a la mujer en todos los campos. (Consultar el descriptor Sección Femenina) . . . “El sector más amplio del Frente de Juventudes eran las Falanges Juveniles de Franco, definidas por los artículos 13 y 14 de sus Estatutos generales como”Unidades voluntarias que dentro del Frente de Juventudes aspiran a lograr, por el ejercicio de las mayores virtudes de la raza, la primacía en todas las misiones falangistas” Aunque el objetivo oficial era que todos los jóvenes quedaron encuadrados en el Frente de Juventudes, las inversiones destinadas a la organización juvenil nunca fueron suficientes y el principio del voluntariado aseguró un alistamientos limitado.- Según sus propias estadísticas, las Falanges Juveniles en ningún momento, ni siquiera cuando estuvieron en su apogeo, movilizaron mas del 18 % de los varones y el 9 % de las féminas de España, comprendidos entre lo siete y dieciocho años ( error: los flechas eran miembros de las FF.J.J. entre los diez y los catorce años; los cadetes, entre 15 y 18 y los guías, entre 19 y 21, edad en la que pasaban a pertenecer al Movimiento). La afiliación continuó siendo voluntaria y sus miembros, principalmente, los hijos de ardientes partidarios de los nacionales, pero incluso muchos de ellos recibieron sólo un adiestramiento muy limitado” (Payne, ob. cit. pp. 492-493) El 7 de julio de 1959, Sancho Dávila avisó al general Franco Salgado que Miguel y Pilar Primo de Rivera se aprestaban a presentar al Generalísimo un documento, en cuya confección habían intervenido también Ramón Serrano Suñer y en el que se contenían algunas demandas perentorias para evitar el desarrollo de una intriga. En primer lugar solicitaban el relevo del gobernador civil de Sevilla, Hermenegildo Altozano, porque estaba haciendo propaganda monárquica, con olvido de las obligaciones que como jefe provincial del Movimiento le correspondían. Como prueba de la enemistas de Altozano presentaba el hecho de que hubiera prescindido del uniforme y del saludo falangista. El escrito acusaba también al gobierno de falta de criterio y señalaba de una manera especial a Carrero Blanco, Fermín Sanz Orrio y José Solís Ruiz, que debían ser inmediatamente relevados. Pero esta vez no se trataba de combatir a los “tecnócratas” sino a aquellas otras personas que, teniendo el deber de defender a Falange, no lo hacían. El documento identificaba plenamente el establecimiento de la Junta Política y de su poder, como en los viejos tiempos. Y por último se pedía una aclaración acerca de las circunstancias que aconsejaban la presencia en España de Don Juan Carlos, y de si ¿era o no Príncipe de Asturias? ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: En el pensamiento de José Antonio, la familia de todo hombre constituye la primera y esencial entidad natural de su convivencia. En la familia, encuentra el ser humano el fundamento y razón principal de su existencia. En ella se forja su destino personal, recibe el afecto, la educación, la estructura cultural primaria, la percepción de la realidad del mundo al que se incorpora, el ejemplo de sus progenitores, la solidaridad y competitividad de los hermanos, la orientación precisa de su desarrollo como persona, la necesaria equiparación de fuerzas y normas para caminar...De esta importancia, la familia es la primera de las unidades en que la Falange configura la participación de cada hombre en la sociedad y el Estado, junto con la que se articulan en el marco de convivencia vecina del municipio, y aquella que se forma con los demás hombres en el trabajo y la creación, a través de lo que se forma el sindicato o agrupación profesional. Para el fundador “nadie ha nacido nunca como miembro de un partido político; en cambio todos nacemos miembros de una familia; somos vecinos de un municipio, nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo”. Vivimos la vida en estas esferas primarias de la existencia que son el hogar, lo vecinal y la dimensión creadora. En ellas nacemos, crecemos, convivimos, y sentimos la palpitación que el hombre encuentra en una sociedad viva y progresiva. Para la Falange, construir la vida en común de los españoles en estos términos constituye, no una tarea económica, sino una alta tarea moral. Esto es lo que convierte a la vida humana una función digna, apretada y segura, y para ello en España nos encontramos en las mejores condiciones para lograrlo. España es la que menos padeció el rigor capitalista, es la nación que estuvo más atrasada en la cultura capitalista, y esto ha sido una de las grandes ventajas para realizar el salto adelante que España ha conseguido en el ultimo medio siglo. José Antonio insistió constantemente clave de su doctrina, animando a entender que este era el punto de partida de la construcción revolucionaria que pretendió. La experiencia, sin embargo, no respondió a la esperanza despertada por su proclamación, salvo en parciales aunque esclarecedoras aportaciones, como fueron la representación articulada en las instancias corporativas, parlamentarias e institucionales del Estado. Así surgió la democracia orgánica del Estado español, destruida por la transición política. El planteamiento inicial para José Antonio no murió en Alicante en 1936, queda tal como él lo explicó en estas palabras: « ¿Para qué necesitan los pueblos de esos intermediarios políticos? ¿Por qué cada hombre, para intervenir en la vida de su nación, ha de afiliarse a un partido político o votar las candidaturas de un partido político? Todos nacemos en una familia. Todos vivimos en un municipio. Todos tr |