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Presentación del libro «La
Cuarta España del 36»
de Joaquín Fernández.
Manuel Parra
Parece fácil presentar el
libro de un amigo; basta dejar que el corazón hable. Pero eso sería una
concesión al sentimiento, a lo romántico, y en este lugar y por la propia
categoría de Joaquín Fernández, debe hablar la inteligencia, lo cual es
mucho más difícil, máxime cuando el que os dirige estas palabras, en
nombre de Plataforma 2003, se considera un permanente alumno del autor de
este libro, hombre que ha sido y es su maestro en muchas y excelentes
cosas.
Por lo tanto, parafraseando a Umbral, en paz descanse, recordemos que
"hemos venido a hablar de un libro" y no a prodigar elogios ni a hacer
juegos florales. Sobre todo porque nuestro tiempo está siendo poco
propicio para ello.
"La cuarta España del 36" está hecho con la perspectiva de una mirada
infantil e ingenua; Un niño de familia campesina que vivió las jornadas
republicanas, aquella "alegría del 14 de abril" que luego derivó en el “no
es esto, no es esto” de Ortega. Éste es el contenido, a grandes rasgos,
pero, como profesor de Lengua y Literatura, permítaseme añadir algunas
líneas para entenderlo. En primer lugar, una característica singular que
pertenece al terreno de la expresión: esa mirada infantil, “desde abajo*,
no es obstáculo para un vocabulario formado por maravillosas palabras
antiguas y terruñeras, de cuya existencia y significado no sólo no tienen
noticia los actuales alumnos de secundaria sino tampoco, acaso, muchos de
nosotros. Estas palabras se refieren a faenas y aperos agrícolas, a
costumbres de antaño, que ya figuran en los desvanes de los diccionarios y
en los sobrados de las antiguas casas campesinas; pero todas estas
palabras tienen el olor a algo natural, a tomillo y a espliego.
Algún economista presente quizás se refiriera al sector agrícola con
palabras más precisas, ajustadas y menos bellas; sin embargo, Joaquín, que
es Doctor en Económicas y escritor, prefiere hacernos evocar ese mundo,
casi ya desaparecido, con la fuerza del lenguaje y de la poesía.
"La cuarta España del 36" está dedicado a los nietos de Joaquín y a todos
los nietos de España... Me imagino que el autor es consciente de que, con
ello, está prestando dos grandes servicios educativos a los niños y
adolescentes que acudan a sus páginas: uno es paliar una deficiencia no
solo académica sino acaso vital que presentan, la de carecer de sentido
cronológico; en efecto, nuestros alumnos de hoy son incapaces de entender
que existió un "ayer" diferente del "hoy", y que existirá un "mañana": son
seres de presente exclusivamente. El libro de este abuelo de todos los
niños españoles a lo mejor les ayuda a entender el proceso de las
generaciones, de los sacrificios de unos para que otros hereden una vida
mejor.
El segundo servicio se refiere también a una carencia: el desconocimiento
profundo que tienen niños y adolescentes de la Historia de España; se nos
ha hurtado una auténtica y objetiva "memoria histórica" y se ha pretendido
sustituir por el amaño del programa "Cuéntame" y versiones parciales y aun
rencorosas. Frente a ello, el libro de Joaquín Fernández no rezuma rencor
ni partidismo, sino que -cosa rara en unas memorias- enfoca con
ecuanimidad la sociedad, España, sus problemas... Podemos coincidir o no
con su visión, pero es tan válida como cualquier otra que parta de las
mismos parámetros de bondad que la que tenemos delante. Joaquín Fernández
no cierra ninguno de los dos ojos para contemplar la vida de España, que,
como todas las cosas bellas, hay que mirar de frente, con los dos ojos
bien abiertos...
En el libro hay mucho más. Acudiendo al término acuñado por don Miguel de
Unamuno, he de decir que estamos ante un trabajo "intrahistórico".
Recordemos: Unamuno llama "intrahistoria" al día a día de la gente
humilde, con sus grandezas y sus miserias; esa gente que nunca figurará en
los manuales eruditos, pero que es el verdadero hacedor del devenir de la
humanidad; es la historia que hace a diario la gente humilde, como el
propio Joaquín, que es humilde por naturaleza.
Y esa gente humilde -permítanme una reflexión en voz alta- acumula el
desencanto de la "historia oficial". ¡Cuántas ocasiones hemos perdido los
españoles en ciento cincuenta años de lograr una auténtica convivencia, en
paz, diálogo, justicia y libertad!
Desde ese 14 de abril del 31 del niño que figura en la contraportada,
pasando por el 1 de abril del 39, del chaval que se ilusiona con las
palabras de un hombre que ha sido fusilado en la contienda, llegando al 6
de diciembre de 1978, con el hombre maduro que siempre soñó con
definitivas reconciliaciones entre españoles y, pocos años después, en la
actualidad, ve como el encrespamiento de la sociedad civil, azuzada por la
sociedad política irresponsable, vuelve a hacer peligrar una dinámica
histórica de pueblo civilizado.
Por eso se comprende una característica esencial de Joaquín Fernández que
queda patente en su libro, sin concesiones a la galería: su admiración por
José Antonio Primo de Rivera, propulsor de una promesa revolucionaria y de
un estilo de vida, que, a punto de ser fusilado, dejó escrito: "Ojalá
fuera la mía la ultima sangre española que se vertiera en discordias
civiles”.
Este es también el deseo íntimo del libro de Joaquín Fernández. Se podrá
discrepar o no de una teoría política, pero creo que todos coincidimos en
la intención y el afán de lo así expresado.
Unas alusiones literarias más, abusando de su benevolencia. La pluma ágil
de Joaquín y su sinceridad nos recuerdan a Baroja, pero sustituyendo la
hosquedad barojiana y la bruma del lluvioso paisaje norteño por la alegría
y el humor andaluz. También como Baroja, la aparente espontaneidad del
estilo, se sustituye aquí por el estudio concienzudo de los textos,
cualidad sobresaliente y que contrasta con una nota simpática y vital de
Joaquín Fernández: sus despistes... ¡Porque el libro carece de ellos!
“La cuarta España del 36” merece inscribirse en la tradición española de
la novelación histórica, aunque en este caso la ficción ha sido sustituida
por la realidad; la técnica me ha recordado los Episodios Nacionales de
Galdós y los Episodios Nacionales Contemporáneos de Ricardo Fernández de
la Reguera y de Susana March. Pero, en la obra de Joaquín, el "cronista"
no sólo no es inventado sino que es él mismo.
El niño, el adolescente, el hombre maduro, pasan revista a la historia de
España. Ahí están contenidos el escolar, el "flecha", el Oficial
Instructor, el Doctor, el Decano... Todos son Joaquín, ese hombre bueno
que ha tenido la buena ocurrencia de escribirnos un libro.
Y ahora, como amigo, como discípulo y como vicepresidente de esta
Plataforma Cívica 2003, cedo la palabra al autor y agradezco a ustedes su
presencia aquí en esta tarde. Muchas gracias.
Agradecimiento de Joaquín Fernández
Hola
Ya preveía que Manolo Parra
pronunciaría una presentación muy elaborada, con la rigurosa estructura y
brillantez acostumbrada en él. Como contraste, no pretendo la imposible
tarea de rivalizar con él en elocuencia, sino dirigirme a este grupo de
amigos con total espontaneidad, dejando que mis labios pronuncien las
palabras que mi corazón dicte.
Sean mis primeras palabras
para agradeceros profundamente vuestra asistencia en esta desapacible
tarde y cuando, más o menos, todos estamos involucrados en el ajetreo de
la preparación de las fiestas navideñas y la peregrinación por los
comercios para adivinar y recopilar los juguetes y demás regalos
familiares.
No os vayáis a creer todo lo que dice Parra, porque en tal caso os
defraudará el librito. Qué más quisiera yo que asemejarme a Galdós y
Baroja. Lo que pasa es que Manolo y yo somos amigos desde que él era un
adolescente y yo un dirigente juvenil; y cuando nace la amistad entre un
joven y un adulto que, por los años podría ser su padre o su tío, tiene a
aureolarlo de unas virtudes de las que, desgraciadamente, carece.
Solo he querido traer a la memoria unos recuerdos de infancia para que mis
nietos no comulguen con las ruedas de molino que les ofrecen quienes solo
conocen la República y la Guerra civil de oídas. Pero algunos buenos
amigos han tenido la generosidad de dedicar su escaso tiempo a mejorar mi
escrito; y estos buenos amigos me han animado a publicarlo, para lo cual
he encontrado la inestimable ayuda de Jaime Suárez que se ha ofrecido a
editarlo en Plataforma 2003. Y aquí estamos. Y creo que lo mejor para
todos es que, en lugar de haceros una larga exposición de mis objetivos y
resultados, abramos un turno de preguntas para atender a vuestras dudas y
deseos de ampliación. Muchas gracias.
Barcelona, 20 de diciembre
de 2007
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